21 de junio 2010 - 00:00

Caracachumba: una opción distinta para los chicos

Por su creatividad y buen uso de sus modestos recursos, «Caracachumba a la carta» rompe el molde de lo que suelen ser los shows para niños, y no responde a modas ni a programas de TV.
Por su creatividad y buen uso de sus modestos recursos, «Caracachumba a la carta» rompe el molde de lo que suelen ser los shows para niños, y no responde a modas ni a programas de TV.
«Caracahumba a la carta». Con S. Cattaneo, V. Naón, J. Estrin, M. Sauber, P. Moral y F. Steinhardt. Idea y realización: M. Sauber y F. Steinhardt. Arreglos y dir. mus.: J. Estrin. Prod. y dir. gral.: F. Steinhardt. P. en Esc.: M. Joab. Vest. y Esc.: A. Borenstein. (Teatro Metropolitan 2). 

Caracachumba tienen cinco espectáculos presentados y sendos discos publicados desde que se constituyó como grupo en el año 1993. Su tarea hacia el público infantil se ha repartido entre las diferentes propuestas teatrales y las tareas pedagógicas y de investigación. Rompen el molde de lo que suelen ser los shows para niños, en el sentido de que no están atados a las modas, los programas de televisión ni las figuras populares; y sus producciones -siempre muy trabajadas- recurren mucho más a la creatividad que al gran despliegue de recursos económicos, que se notan siempre limitados. Todos tocan distintos instrumentos, cantan, actúan. Sus integrantes más antiguos -Javier Estrin, Marina Sauber y Florencia Stenhardt, responsables además del proyecto- no han perdido nada de su frescura y comparten perfectamente el espacio escénico y musical con sus compañeros más nuevos. Una larga lista de otros artistas han pasado por la formación, que ahora se completa con los músicos, cantantes y actores Silvio Cattaneo (quien es a la vez el Ofidio Dellasoppa del grupo tanguero humorístico que lleva ese nombre) y Pablo Moral y la actriz y clown Violeta Naón.

Con esta historia y estos elementos, Caracachumba arriba así a este flamante «A la carta» que reúne canciones nuevas con otras tomadas de espectáculos anteriores -siempre ligadas a las músicas latinoamericanas- y con una disparatada versión multi-instrumental de la «Samba de uma nota só» de Tom Jobim.

A esto se suman el humor, los muy buenos aportes escenográficos y de vestuario de Azul Borenstein, la prolijidad en los arreglos y la presentación de los temas y el respeto por los chicos. La música -la sucesión de canciones, en realidad- es el eje de esta propuesta y lo dramático, con un destacado trabajo de Naón, es, en todo caso, el enlace o el «relleno» que sirve para acompañar lo sonoro.

Se acercan las vacaciones de invierno y comienzan a aparecer las ofertas para el público infantil. Para padres que quieran salirse de lo más obvio -y para niños que lo soporten, claro- la de Caracachumba es, sin dudas, una opción muy interesante.

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