Caracas, sin agua por imprevisión de Chávez

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Caracas - Los habitantes de esta ciudad se preparan para cortes de agua de hasta 48 horas que se prolongarán de noviembre a mayo, en una situación que el Gobierno venezolano achaca al clima y los opositores a la falta de inversión en infraestructuras.

El ingeniero Alejandro Hitcher, presidente de Hidrocapital, organismo público que gestiona las redes de suministro de agua en Venezuela, dijo que el déficit de agua es de un 25% y garantizó que los cortes tendrán una duración «máxima de 48 horas». También señaló que «serán rotativos» en diferentes zonas de la capital.

Hitcher apuntó que, además de la escasez de lluvias que acarrea el fenómeno meteorológico de El Niño, esta situación se debe al «derroche y uso frívolo» del agua por parte de los sectores más ricos de la sociedad y sostuvo que las medidas de racionamiento son una oportunidad para «fomentar una cultura de consumo responsable».

El racionamiento de agua decretado por el Gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez comenzará el 2 de noviembre y se mantendrá hasta principios de mayo de 2009, fecha en la que comienza la temporada de lluvias en este país.

Precisamente, el mandatario venezolano arremetió la semana pasada contra las «duchas de media hora» y señalaba que con tres minutos «es más que suficiente» para cumplir con la higiene diaria.

«Lo he contado: un minuto para mojarse, otro para enjabonarse y el tercero para enjuagarse. Lo demás es un desperdicio», dijo Chávez, quien también se enfrenta a protestas por los continuos apagones en el interior del país que lo han llevado a reconocer «fallas» en el sistema eléctrico.

Y el Gobierno prepara también planes de interrupción del suministro eléctrico, lo que ha motivado duras críticas en el país, uno de los más ricos del planeta en materia de energía.

En el distrito El Bambú, en el popular barrio de Mariches, en el sureste capitalino, la falta de agua es algo que conocen ya sus habitantes que llevan más de tres meses sin recibir suministro por cañería: el agua llega a bordo de camiones cisterna que tienen que adentrarse por empinadas e inseguras callejuelas.

«No es fácil trabajar como cisternero», comentó Carlos Martos, al narrar historias de compañeros cuyos camiones fueron secuestrados a punta de pistola hasta que los vecinos se hicieron con la preciosa carga.

«¡Estamos secos! ¡No somos camellos!», clamaban los habitantes en El Bambú con la llegada del primer camión cisterna. «¿Cuántos camiones más vienen?», preguntaban ansiosos los vecinos mientras sacaban bidones y recipientes vacíos de los lugares más insospechados.

Cada familia tiene derecho a cinco pipotes (cerca de 60 litros) que distribuye gratuitamente la Alcaldía de Sucre, municipio que alberga gran parte de las barriadas del este de Caracas. Pero a duras penas alcanza y todos reconocen que es una «solución de emergencia».

«Aquí nunca ha llegado el agua a tiempo. Cuando la zumban por tubería, los vecinos de arriba de la loma han abierto las tuberías y acá no llega. Y la que llega es hedionda, la tenemos que hervir», dijo Javier Aguilar, un carpintero en el barrio.

Aguilar, quien reconoce que se han vivido situaciones similares en los últimos 20 años, señaló que el resto del agua se lo tiene que «comprar» a los bomberos de la zona que, aprovechando la necesidad, pasan diariamente y venden el agua a los vecinos «a 8 o a 10 bolívares» (entre 4 y 5 dólares al cambio oficial).

Desde la Alcaldía de Sucre, gobernada por el opositor Carlos Ocariz, el director del Instituto Municipal de Aguas, Norberto Bausson, eludió la confrontación con el Gobierno, pero destacó que en la última década «no se ha invertido en la red de distribución» y se han «abandonado las infraestructuras».

«Es cierto que el fenómeno de El Niño ha afectado con la escasez de lluvias, pero no es menos cierto que la red de agua no se ha adecuado a la demanda de una población que ha crecido en la última década un 0,5%», manifestó. «Es decir, hay 500 mil personas más y se mantiene la misma red», explicó.

Bausson coincide con Hitcher en el abuso del agua en Caracas ya que el consumo per cápita venezolano está 100 litros por encima de la media latinoamericana, y en el continente sólo es superado por el de los Estados Unidos.

Venezuela es, tras Brasil, el país con mayores recursos hídricos de la región y, sin embargo, obligará a cerrar la canilla uno o dos días por semana a los casi seis millones de habitantes de la capital en los próximos meses.

Agencia EFE

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