Objeto social: «Petróleo y derivados».
Venía entonado el ejercicio hasta el primer semestre, donde la compañía culminara con beneficios netos por $ 10,6 millones. Pero el tercer período resultó como un frontón que la hizo detener y hasta rebotar hacia atrás. A tal punto que ahora, en nueve meses, el saldo neto no supera los $ 4,8 millones. Menciona la sociedad que la crisis se hizo sentir con mayor crudeza en el tercer trimestre, donde debió asumir la caída de demanda de sus productos en la exportación.
Tuvo un punto a favor en cuanto a poder mejorar el margen bruto de 2010, yendo del 12% al 14%, para retener casi $ 48 millones en el primer paso. Decantados por los «gastos» habituales, quedó remanente libre y «operativo» en casi $ 9 millones (tres veces la suma de 2011, de $ 3 millones). Salió a favor en lo siguiente, aunque con acento por «tenencias» y que anotó aporte de $ 9,4 millones, conjurando lo «financiero». El tercer período contuvo atenuantes respetables como la «parada de planta» programada. Le demandó un mes de contracción, con secuelas en «costos fijos» y en «gastos». Asimismo, con rebajas lógicas en varias de sus líneas de productos. Posee un segmento interesante, «distribución para terceros», que tomó cuerpo y ya facturó casi $ 39 millones por tal vertiente. Tiene ratios ajustados, en ambas versiones, pero gobernables.


Dejá tu comentario