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El análisis de un estado contable en cuanto no resulta más que una "foto", poco nos dice sobre una empresa. Más apropiado es la evolución a través del tiempo de los balances, tradicionalmente uno de los mejores -o al menos, menos cuestionables- elementos para estimar el devenir de las sociedades. Frente a esto, la percepción de los inversores, que obedece a una miríada de circunstancias. Dentro de los hechos posteriores al balance del semestre 2015, Carboclor nos dice: "Con fecha 1 de julio de 2016 el Directorio de la Sociedad recibió una nota de su accionista controlante ANCSOL SA, mediante la cual informó que con motivo del interés comunicado por algunas empresas en avanzar en distintos negocios conjuntos con relación a su participación accionaria en la Sociedad, ANCSOL SA resolvió iniciar un proceso para la contratación de una firma en Argentina que la asesore en la evaluación de alternativas que incluyan entre otras, joint-ventures, asociaciones, venta total o parcial de acciones, reorganizaciones o cualquier otra opción que pueda resultar de interés para ANCSOL SA".
Cada quien sabrá interpretar este párrafo -que es lo suficientemente laxo como para no decir demasiado en contrato- como le plazca. Por otro lado, la sociedad nos informa que finalizó la construcción de su reserva estratégica de gas licuado de petróleo (lo que le permite tener acceso a materias primas durante paradas de planta y la posibilidad de alquilar almacenamiento a terceros) y que mientras ve un mercado local "contenido" para sus productos, existe la posibilidad de un "incremento mesurado" en las exportaciones.
Frente a esto, la realidad de sus números, ventas que crecieron 5,7 por ciento en doce meses, el cuarto primer semestre consecutivo en perdida y un neto contrario de $133.921.034, 471 por ciento más que los $23 millones resignados doce meses antes.
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