Salpicado por el "caso Gürtel" desde que el entonces juez Baltasar Garzón comenzó a investigarlo en 2009, se había librado hasta ahora de la prisión preventiva pese a que los indicios de delito contra él se fueron acumulando, sobre todo en los últimos meses. La fiscalía anticorrupción asegura de hecho que los que apuntan a delitos fiscales entre 2002 y 2007 son "abrumadores".
El punto de inflexión llegó ayer con la petición de prisión incondicional, sin fianza de esa fiscalía al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, instructor del caso, que la aceptó tal cual. La defensa del extesorero del PP anunció que apelará la medida.
Bárcenas entró a última hora de la tarde de ayer en la prisión madrileña de Soto del Real. El extesorero había acudido a declarar ante el juez por novena vez -ayer también lo hizo su mujer, recibida como él con abucheos por ciudadanos indignados- y se vio obligado a esperar en el tribunal hasta que Ruz decidió mandarlo a la cárcel.
El fiscal aprecia que desde febrero, cuando el juez le retiró el pasaporte, le prohibió salir de España y lo obligó a apersonarse cada quince días en el tribunal, creció el riesgo de fuga.
La razón hay que buscarla en los fondos que las autoridades de Suiza aseguran que Bárcenas ha estado transfiriendo a Estados Unidos y a Uruguay. También la acusación popular pidió prisión preventiva.
Bárcenas, de 55 años, llegó a acumular más de 48 millones de euros en Suiza sin declararlos al fisco español, según quedó al descubierto en el marco de la investigación judicial. Parte de sus cuentas fueron bloqueadas mientras la Justicia española busca determinar, entre otras cosas, cuál es el origen de esa fortuna.
Pero hay otras cuentas que no fueron bloqueadas y, según las autoridades suizas, es de ahí de donde Bárcenas ha estado llevando dinero a Estados Unidos y Uruguay.
Su envío a prisión es "para asegurar su presencia en el proceso, evitando el riesgo de fuga y asegurando la preservación de fuentes de prueba relacionadas con los delitos imputados", esgrimió Ruz, que destacó la "presunción" de que Bárcenas tiene patrimonio en el extranjero "de difícil control e incautación judicial".
Junto al riesgo de fuga, el juez tuvo también en cuenta las maniobras de Bárcenas -que según fuentes judiciales quedaron al descubierto- para fabricar pruebas sobre una falsa compraventa de obras de arte con la que justificar ingresos en sus cuentas suizas y en la que implicó a una pintora argentina.
La fiscalía anticorrupción solicitó también una caución de 28,1 millones de euros (cerca de 37 millones de dólares) para Bárcenas en concepto de responsabilidad civil, con el objetivo de asegurar el pago de la pena que se le pueda imponer en caso de juicio y condena.
El extesorero está imputado por delitos de blanqueo de capitales, fraude fiscal, cohecho, falsedad documental y estafa procesal en grado de tentativa en el marco del "caso Gürtel". En él se investiga una de las mayores tramas de corrupción en la historia de España, en la que una red de empresas se enriqueció presuntamente con contratos amañados que adjudicaban dirigentes regionales y municipales del PP.
El partido de Rajoy se ha visto muy dañado por este caso y por otro también con Bárcenas como protagonista: el de la supuesta contabilidad paralela que durante años habría existido en la formación conservadora, en la que se habrían pagado sobresueldos en negro a cargos relevantes, entre ellos el propio Rajoy. La Audiencia Nacional estimó a finales de marzo que hay vínculos entre los dos casos, por lo que Ruz se encarga de investigar ambos.
Todas estas sospechas de corrupción ligadas al partido que gobierna España en un momento como el actual, en medio de una grave crisis económica combatida por el momento infructuosamente con base en recortes y ajustes, han generado un gran malestar entre los españoles, que se ha traducido en protestas en las calles y en una fuerte caída del PP en las encuestas.
Bárcenas, hombre de vestimenta, aficiones y gustos caros, resistió hasta ayer. Llevaba trabajando para el PP casi 30 años, muchos de ellos en el aparato de contabilidad, cuando Rajoy lo nombró tesorero en 2008. En julio de 2009, con el "caso Gürtel" en manos de Garzón, presentó su dimisión "temporal" de ese cargo hasta que se aclarasen las cosas. Pero continuó como senador hasta abril de 2010.
| Agencia DPA |


Dejá tu comentario