24 de mayo 2013 - 00:00

“Carmina Burana” por dos coros de expertos

Coro Lagún Onak (dir.: M. Pesce). Coro Nacional de Niños (dir.: M. I. Sanz). A. Ruiz Cheylat (arpa), O. Milláa y M. Targhetta (pianos), P. Bagilet, G. Masutti, F. Vergara y J. Denari (percusión). Cantantes: S. de la Rosa, D. Ramírez, A. Meerapfel. Obras de F. Poulenc, B. Britten y C. Orff (Festivales Musicales, Teatro Coliseo, 21 de mayo).

Algunas obras vienen con el éxito debajo del brazo, y una de ellas es "Carmina Burana": no por remanida deja de ser convocante para el gran público y cautivante para los oídos expertos, siempre que esté bien interpretada. Así lo entendió la asociación Festivales Musicales, que programó esta celebérrima cantata de Carl Orff (de la que en inexplicable coincidencia, ya que no media aniversario alguno, se han podido escuchar otras versiones en las últimas semanas en Buenos Aires y La Plata). Para darle vida se convocó a dos de las asociaciones corales más tradicionales e importantes de nuestro país, a tres solistas vocales de primer nivel y a un eficaz ensamble de instrumentos, con un resultado sin lugar a dudas satisfactorio.

Un trío ejemplar de solistas (exquisita Soledad de la Rosa en cada una de sus intervenciones, expresivos Damián Ramírez en "Cignus ustus cantat" y Alejandro Meerapfel en todo momento) jerarquizó la versión. Con algún traspié rítmico, los pianistas Orlando Milláa y Matías Targhetta cumplieron adecuadamente con su parte, y el ensamble de percusión tuvo un desempeño de enorme precisión.

Desplegando una potencia sonora acorde con el carácter grandilocuente de la obra, el Lagun Onak transitó las canciones goliardas sin más traspiés que alguna calatura en la cuerda de contraltos. Desde el podio, Miguel Pesce (director titular del Coro) fue un concertador infalible.

El concierto se había iniciado con dos soporíferas versiones de sendas obras corales de gran belleza: "Petites voix" de Francis Poulenc (ciclo de canciones para coro de niños sobre textos de Madelaine Ley) y la más conocida "A ceremony of carols" de Benjamin Britten, en la que contaron con la excelente Ariadna Ruiz Cheylat en arpa.

Volvió a notarse la ausencia de una adecuada articulación de texto (al menos suficiente para hacer las palabras inteligibles), íntimamente relacionada con el tipo de sonido opaco que aqueja a este coro desde los tiempos de su difunta directora Vilma Gorini de Teseo, de la que María Isabel Sanz es fiel discípula. La afinación, eso sí, fue impecable de principio a fin.

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