31 de mayo 2011 - 00:00

Carne: apuestan a una mayor suba en Liniers

La apuesta a mejores precios a futuro de la ganadería incentivan a los grandes y medianos productores a retener animales. Pero esta situación genera que haya menos faena y, por ende, menos exportación.

En lo que va del año, el Indice Novillo Mercado Liniers (INML) -categoría de referencia del mercado- aumentó un 10,4% y los valores de la hacienda se mantienen muy firmes. «Hoy una buena vaca cuesta alrededor de $ 4.500/ $ 5.000 cuando en 2009 esa misma vaca costaba $ 1.000», dijo ayer a este diario un analista ganadero.

Desde el sector privado aseguran que más allá de la limitación para exportar que impuso el Gobierno a través de los ROE (permisos de embarque) desde 2006, hoy falta carne bovina para faenar y poder cumplir con la demanda externa.

«El sector productivo recupera rentabilidad lo cual se evidencia en la reducción de la faena de hembras que daría indicios de una incipiente recuperación de la inversión en ganadería», destacó un informe de la consultora Abeceb.com. No obstante aclaró que «los resultados tardarán en verse algunos años, cuando se recupere la oferta para faena y muestre firmeza el stock ganadero».

El hecho de que caiga la faena repercute directamente sobre la industria frigorífica que trabaja vinculada a los mercados externos. Muchos frigoríficos exportadores están operando por debajo de su capacidad instalada y eso perjudica a los trabajadores.

El informe sostuvo además que «el total faenado de 2010, estuvo un 22,5% por debajo de los números de 2009, pese a la fuerte escalada de precios que se dio en el ganado en pie y los cortes en el mostrador». Y agregó: «los principales cortes subieron más del 70% el año pasado».

En enero de 2006 el Gobierno creó el Registro de Operaciones de Exportación (ROE) con la idea de administrar la producción que se destina a los mercados internacionales. En ese entonces, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, buscaba asegurar la oferta interna a bajo precio de productos claves para el consumidor.

«Ocurrió que no sólo se limitaron las exportaciones sino que se deprimieron los precios a nivel interno, determinando que muchos pequeños ganaderos se vieran forzados a liquidar su hacienda a precios no favorables, ante la falta de rentabilidad», recordó la consultora.

El 2009 fue un año difícil para el sector agropecuario por la sequía en las principales áreas productoras. Se comenzaron a liquidar vientres y se vio reducido el stock de cabezas. Ante la abundancia de carne de aquel año, las exportaciones treparon un 57% y los permisos se expandieron al 14,5% del total faenado.

«Sin embargo, esto fue un crecimiento circunstancial por lo que en 2010 se volvió a la tendencia decreciente que se venía evidenciando desde 2006», destacó el trabajo. Las exportaciones cayeron un 55% en 2010 y este año continúa esta tendencia.

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