2 de marzo 2009 - 00:00

Carrió ahora contra torres en Capital

Enrique Olivera
Enrique Olivera
Elisa Carrió desembarcará nuevamente hoy, de campaña, por la Capital Federal, para enfrentar ahora un proyecto del Gobierno nacional que presume de cambiar la fisonomía del distrito. Es el pomposo emprendimiento que dejará bajo tierra un tramo del ferrocarril Sarmiento que pasa paralelo a la avenida Rivadavia por la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.
Ese soterramiento que se promete desde hace casi una década terminaría uniendo barrios porteños que tienen a las vías del ferrocarril como una barrera arquitectónica. Pero la Coalición Cívica intenta frenar la posibilidad de transformar los predios que queden como resultado de la obra en terrenos aptos para la edificación.
Por eso acusan al Gobierno nacional de querer beneficiar en los pliegos licitatorios a las empresas constructoras y amenazan con conseguir votos para un proyecto de ley que debería tratarse en la Legislatura porteña a fin de darse una zonificación específica al área hasta ahora ferroviaria.
Impulsores
Al proyecto lo impulsan los legisladores de la Coalición Cívica, entre ellos, Sergio Abrebaya y Enrique Olivera, quienes dicen que en un discurso en Olivos Cristina de Kirchner especificó: «La primera etapa de esta obra será financiada con fondos provenientes de la ANSES ($ 4.074 millones), organismo al cual le constituirán «garantías reales» sobre los terrenos que quedarán liberados y que hoy son propiedad del ferrocarril». Luego citan como antecedentes del emprendimiento a una ley del año pasado que creó la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado, en la órbita del Ministerio de Planificación que conduce Julio De Vido y a cargo del ex funcionario de Jorge Telerman, Juan Pablo Schiavi. Señalan que luego fue transferido a ese organismo el patrimonio de la ONABE, relacionado con la infraestructura ferroviaria, es decir, las instalaciones que quedaron en manos del Estado tras la privatización de los trenes.
Finalmente, los legisladores de la Coalición Cívica toman un párrafo de los pliegos de licitación, que dice que «se debe permitir la máxima recuperación posible de los terrenos ferroviarios tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en la provincia, debiendo inclusive ser posible la construcción estructural sobre los mismos», para comenzar hoy en el barrio porteño de Flores una campaña en contra del eventual desarrollo inmobiliario.
En oposición a esa posibilidad, Olivera, Abrebaya y la legisladora Teresa Anchorena presentaron en julio pasado el proyecto de ley que incorporaría al Código de Planeamiento Urbano de la Ciudad de Buenos Aires como «Distrito Corredor Verde del Oeste» a las tierras que quedaran como producto del soterramiento. La iniciativa busca que la zona sea utilizada sólo como parque público y evitar allí las construcciones edilicias.
Para defender ese proyecto, Carrió estará hoy en un café de la calle Bacacay junto a los legisladores porteños de su bloque y el candidato de su agrupación, Alfonso Prat-Gay. La convocatoria al encuentro fue realizada con la consigna: «El negocio inmobiliario de De Vido con los fondos de la ANSES y las tierras públicas».
En principio, el soterramiento del corredor ferroviario se realizará desde el barrio porteño de Caballito hasta el municipio bonaerense de Moreno, por etapas. La primera abarcaría un tramo desde Almagro hasta Ciudadela, localidad bonaerense que limita con la Ciudad de Buenos Aires, separada por la avenida General Paz. La obra ya fue adjudicada por el Gobierno nacional a un consorcio, se suspendió y luego se volvió anunciar, hacia fines de 2008.
«Es una obra estructural por excelencia, por lo que implica en cuanto a la transformación de una ciudad partida en dos por el ferrocarril. Significa mejor calidad de vida para los de la Capital, para lo que contribuyen todos los argentinos», refirió por entonces Cristina de Kirchner.

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