1 de junio 2016 - 00:00

Casanello negó haber ido a Olivos y denunció que pretenden desplazarlo

Sebastián Casanello
Sebastián Casanello
El juez federal Sebastián Casanello intentó ayer contrarrestar la embestida en su contra desatada en los últimos días por su instrucción en la causa por lavado de dinero contra Lázaro Báez. A través de un comunicado, negó cualquier vínculo con la expresidente Cristina de Kirchner, y a través de una presentación espontánea ante el Consejo de la Magistratura, buscó atajar una eventual denuncia en su contra por presunto cohecho, por el que fue acusado en declaraciones periodística. El juez, que se apresta a decerrajar el segundo procesamiento en contra del empresario ligado a la obra pública por la repatriación de u$s 33 millones a través del fondo Helvetic Services Group y cuya recusación será revisada el lunes, señaló que estaba siendo injuriado con el objetivo de influir sus decisiones en la causa.

Así, negó de manera formal y a través de un comunicado reproducido por el Centro de Información Judicial (CIJ) que depende de la Corte Suprema, haberse reunido en la Quinta de Olivos con la exmandataria. "Desmiento categóricamente todas las alusiones realizadas de modo agraviante e inexacto sobre mi persona. Nunca me he reunido con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en ninguna circunstancia. Nunca estuve en la Quinta Presidencial de Olivos", apuntó. Ninguna de estas afirmaciones están aún vertidas en la causa judicial, sino que circularon en los últimos días por medios periodísticos que le dieron carácter real a la versión.

El magistrado se presentó también ante el Consejo de la Magistratura para ponerse a disposición y ante ese organismo tildó de "falacias" las acusaciones en su contra por supuestamente haber recibido dinero de Báez a modo de coimas. "Jamás recibí una contraprestación de ninguna especie para que tome una decisión jurisdiccional en uno u otro sentido", enfatizó el juez que hoy partirá rumbo a Roma a una cumbre organizada por el Vaticano sobre trata de personas y crimen organizado. Casanello consideró que las afirmaciones periodísticas en su contra "constituyen una operación calumniosa" que busca "afectar" su "honor" e "interferir" su labor, más allá de comprender "que las opiniones críticas forman parte de su labor y justamente por respeto a ese trabajo periodístico, a la libertad de expresión y al derecho de los ciudadanos a informarse".

"Sobre mi desempeño acepto cualquier tipo de crítica pero no puedo pasar por alto que falsa e impunemente se invente y se me acuse por un hecho de corrupción u otras conductas reñidas con el regular ejercicio de mi cargo", añadió. Aun no había sido asentada ninguna denuncia ante el Consejo. El lunes, el periodista Eduardo Feinmann quien acusó en televisión al juez de haber cobrado $ 3 millones por cerrar la causa contra Báez. Subiéndose solo a esas afirmaciones, la diputada porteña Graciela Ocaña anunció que presentará una denuncia ante el Consejo por presunto mal desempeño en sus funciones.

Tras el programa televisivo un abogado particular radicó una denuncia para que se investiguen sus dichos y se cite a ratificar al periodista su acusación. La causa recayó en el juzgado de Sebastián Ramos, y el propio Casanello presentó un escrito en el que reclamó que se cite a declarar a Feinmann y tildó sus acusaciones de "falaces". En su entorno, consideran que Casanello es víctima de una operación mediática con el objetivo de apartarlo de la causa.

Según entienden, esa estrategia va en sintonía con la recusación planteada por Leandro Báez, hijo menor del empresario, quien lo acusó de falta de imparcialidad. El lunes habrá una doble audiencia en la Cámara Federal: temprano, se celebrará en la Sala II la audiencia de rigor por la recusación rechazada por Casanello que tendrán que definir los camaristas; esa misma mañana, Lázaro Báez será recibido por los camaristas, en un giro defensivo aún impredecible.

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