22 de junio 2010 - 00:00

Casi Falla

«Machi» González no pudo con Hewitt, campeón en 2002. Por su parte, Federer transpiró la gota gorda para dejar a Falla en el camino.
«Machi» González no pudo con Hewitt, campeón en 2002. Por su parte, Federer transpiró la gota gorda para dejar a Falla en el camino.
Roger Federer estuvo muy cerca de protagonizar la gran sorpresa de la primera jornada de Wimbledon. El suizo tuvo que sufrir hasta el final ante el colombiano Alejandro Falla, que lo exigió al máximo, al punto de llevar el partido a cinco sets (5-7, 4-6, 6-4, 7-6 y 6-0), incluso con un match point a favor del sudamericano en el cuarto parcial, sacando 5-4.

Dos semanas atrás, sobre el césped de Halle, Falla había caído por 6-1 y 6-2 ante Federer. También perdió hace seis años en el All England Tennis Club en sets corridos (6-1, 6-2 y 6-0). Nunca le había ganado al número dos del mundo en sus cuatro enfrentamientos anteriores y sólo en el último Roland Garros, en el primer parcial, logró inquietarlo.

Sin embargo, durante casi tres horas, la sorpresa revoloteó sobre la Catedral londinense. «Definitivamente, tuve mucha suerte. Este año perdí muchos partidos que debería haber ganado, pero éste (por el de ayer) debería haberlo perdido. A veces es así como funcionan las canchas de césped», explicó Federer en conferencia de prensa, que en segunda ronda enfrentará al serbio Ilija Bozoljac.

Por otro lado, la Legión tuvo una jornada para el olvido. Por primera vez desde 2000, los argentinos participantes de la rama masculina quedaron afuera en el debut. Al igual que aquel año, Juan Ignacio Chela volvió a quedar rápidamente fuera de combate, al caer ante el estadounidense Taylor Dent por 6-3, 6-7 (7), 7-6 (3) y 7-5.

Horacio Zeballos perdió en sets corridos ante el taiwanés Yen-Hsun Lu (7-5, 6-4 y 6-3). «Las bajas de Nalbandian y de Del Potro influyen. Nosotros no tenemos su nivel», señaló el marplatense. Leonardo Mayer sólo pudo dar pelea en el segundo set ante el francés Gael Monfils, 20° favorito, que lo superó por 6-1, 7-6 (9) y 6-2. Eduardo Schwank fue superado por el kazajo Evgeny Korolev por 6-1, 7-6 (8), 4-6 y 6-2. La historia con mayúsculas fue la de Máximo González, quien el domingo disputó la final del Challenger de Milan, sobre polvo de ladrillo, y perdió dos vuelos nocturnos para viajar a Londres. Se entrenó al mediodía y por la tarde debió jugar ante el australiano Lleyton Hewitt, que se impuso por 5-7, 6-0, 6-2 y 6-2.

Gisela Dulko se enfrentará hoy ante la rumana Mónica Niculescu.

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