2 de enero 2012 - 00:00

Casi un millón de personas ya no tiene más subsidios

Casi un millón de personas ya no tiene más subsidios
La quita de subsidios a los servicios de electricidad, gas y agua de casi 280 mil familias que viven en los barrios porteños más caros y los countries de todo el país comenzó a regir ayer. Incluye a casi un millón de personas que recibirán entre enero y febrero en sus casas las facturas de esos servicios con aumentos de hasta el 350%. El Gobierno también comenzará a enviar desde hoy a miles de familias que viven en Capital Federal y el norte del conurbano las declaraciones juradas a través de las que podrán argumentar que necesitan seguir recibiendo el subsidio.

La decisión de recortar estos beneficios se dio porque las partidas para estos fines se habían disparado hasta unos $ 70.000 millones anuales (según el Presupuesto 2012) y por un necesario intento de bajar el gasto público, que llegó el año pasado al 35%. El anuncio lo hicieron en su momento Amado Boudou como ministro de Economía y Julio De Vido como ministro de Planificación.

En total son 278.502 hogares de todo el país los que deberán afrontar la quita total de los subsidios que tenían en los servicios esenciales junto con los aumentos tarifarios. Los incrementos en los montos a pagar pueden llegar al 350%, debido a que la quita de subsidios no sólo impactará en el volumen total por afrontar, sino que también dejará sin efecto el descuento que tenían el costo del kilovatio o el metro cúbico.

Para otros miles de hogares todavía hay una oportunidad más de conservar los subsidios. Clientes residenciales de distintos sectores de Núñez, Belgrano, Recoleta, Retiro y Palermo y de seis zonas específicas de San Isidro y Olivos recibirán a partir de hoy la declaración jurada en la que podrán informar por qué no pueden afrontar los nuevos montos.

Los que no contesten perderán los beneficios en 35 días mientras que los que pidan mantener los subsidios deberán cumplir con algunos requisitos como ser enfermos crónicos electrodependientes o tener como único ingreso una jubilación o pensión con haber mínimo. También podrán excluirse quienes cobren una pensión no contributiva, son beneficiarios de algún plan o programa social, reciben alguna asignación familiar, tienen alguna discapacidad, están exceptuados del ABL y cuentan con una vivienda precaria.

Los que respondan que sus ingresos son insuficientes para afrontar el pago de las tarifas plenas serán sometidos a un cruce de datos con la AFIP y la ANSES. Sus casos quedarán en manos de los funcionarios que resolverán si corresponde o no la quita de los subsidios, incluso enviando asistencias sociales a los hogares. El plan de eliminación de subsidios arrancó en diciembre del año pasado con la quita de los beneficios a varias actividades industriales y de servicios, entre las cuales estaban los bancos, petroleras y casinos. Según los números oficiales, con esa medida se ahorrarán $ 600 millones anuales. El segundo paso incluyó la extensión de la quita de subsidios a las empresas refinadoras de combustibles, procesadoras de gas, aceiteras, agroquímicas y productoras de biocombustibles, con un ahorro estimado en $ 3.500 millones anuales. Para los usuarios residenciales, el Gobierno adoptó dos medidas. En primer lugar, eliminó los subsidios para casi 260.000 clientes de Puerto Madero, Barrio Parque, determinados edificios torre de Buenos Aires y en zonas de Recoleta, Barrio Norte y Palermo. También abarca a algunos usuarios bonaerenses de La Horqueta, Barrancas de San Isidro y Punta Chica (Victoria), a los que se suman los habitantes de los countries y barrios cerrados de todo el país. En segundo lugar, se abrió un registro de renuncia voluntaria a los subsidios que logró captar la adhesión de 20.055 usuarios. El ahorro que se obtendrá por la quita de subsidios a los hogares que entró en vigencia será de $ 570 millones anuales. También se decidió aplicar una quita directa de los subsidios a los organismos públicos, las autopistas y el alumbrado público que están a cargo de la administración porteña. Por esta vía, el ahorro que esperan obtener los funcionarios llega a los $ 230 millones anuales.

La quita de subsidios no será el único impacto que recibirán los usuarios en las tarifas, ya que en muchos casos durante este verano deberán abonar parte del gas consumido el invierno anterior. Las boletas que lleguen mostrarán fuertes aumentos por la doble incidencia de la quita de subsidios y las subas tarifarias que recaerán en el denominado «cargo específico», destinado a pagar importaciones de gas.

El dato surge del esquema tarifario aprobado por el Enargas, por el cual en las facturas de los hogares que perdieron los subsidios las distribuidoras de gas deberán sumar los metros cúbicos subsidiados que consumió el usuario durante 2011. Al dato resultante se le deberá sumar el que surja de multiplicar el volumen total demandado por el nuevo valor del cargo tarifario de importación de gas que le corresponde a cada usuario según su categoría de consumo. Luego deberá ser prorrateado en 6 cuotas iguales que se trasladarán a las facturas bimestrales de 2012, lo que impactará en las próximas tarifas.

El mecanismo, complejo y difícil de controlar para los consumidores, busca distribuir el impacto de la quita de subsidios a lo largo de año para que las boletas de los meses de invierno no se disparen tanto por los mayores consumos que se originan por las bajas temperaturas. Pero desde asociaciones de consumidores advirtieron que el problema que genera la aplicación de este sistema es que en el verano los usuarios de la región metropolitana deberán enfrentar un aumento imprevisto y que se sumará a los correspondientes a las nuevas tarifas plenas de luz y agua.

Junto con la quita de los subsidios, el Gobierno dispuso un aumento en el cargo tarifario creado en 2008 para atender las compras externas de gas, que también tendrá un alto impacto sobre los totales de las facturas. A través de la Resolución 1.982, el Enargas extendió la aplicación del «cargo tarifario» para importar a todos los hogares de bajos y medianos consumos que estaban excluidos.

A los hogares de la región metropolitana con consumos de hasta 1.000 metros cúbicos anuales que no tenían el cargo, ahora se les facturará un adicional por cada metro cúbico consumido que oscila entre $ 0,087 y $ 0,131. Además, subió hasta el 248% el cargo para los clientes de medianos y altos consumos que ya lo venían pagando. Para los consumos que van de 1.000 a 1.250 metros cúbicos anuales, el cargo saltó de $ 0,050 a $ 0,174, mientras que para los que consumen más de 1.800 metros cúbicos anuales, el valor pasó de $ 0,270 a $ 0,940.

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