21 de febrero 2011 - 00:00

Caso Juliá: juez retoma pesquisa sobre militares

Normando Costantino
Normando Costantino
Retoma hoy la actividad el juez Alejandro Catania, que lleva adelante la investigación del presunto tráfico de 944 kilos de cocaína en el jet de los Juliá. El tribunal se enfocó ahora en la ruta del dinero con que se pagó el contrato de leasing para disponer del lujoso Challenger 604 matrícula N600AM, nave donde se ocultó la droga que llegó a Barcelona. Y también en la trama de relaciones que cosechó Eduardo Juliá en la fuerza al mando del brigadier general Normando Costantino.

Se libraron dos exhortos a los Estados Unidos y otro a Uruguay para conseguir información acerca de las transacciones entre las empresas operadas por Gustavo Juliá y la que intervino en el leasing, radicada en Florida. Al mismo tiempo la pesquisa puso el ojo en la escala que hizo el narcoavión en Aruba, antes de su arribo a la Argentina, a poco de haber sido alquilado por Gustavo Juliá a la firma 604 Jet LLC, cuyo dueño es Mark Lorberbaum.

El periplo del avión hacia el país se inició en Fort Lauderdale, luego de dos y media horas de vuelo aterrizó en Aruba y despegó de allí el sábado 6 de noviembre de 2010 a 05.30 (hora local de la isla). Se posó en territorio nacional en la pista de la Base Aérea Militar El Palomar ese mismo día a las 09.30 de la mañana aprovechando que el Aeroparque metropolitano estaba en reparaciones y que parte del tráfico comercial se había derivado a las instalaciones de la Fuerza Aérea. En tan sólo media hora de papeleo -y eso que se trataba de un vuelo procedente del extranjero-, partió a Morón, destino donde todo indica que se preparó con la cocaína embutida en asientos y en la estructura del entrepiso.

La revisión de los datos aportados a la Justicia por la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC) sobre el movimiento de la aeronave impulsó la sospecha de que la escala en Aruba podría vincularse con maniobras del dinero utilizado en la operación. Aruba es un conocido santuario offshore, destino de fondos, que amparados en el secreto bancario, se mueven fuera de los estándares de control internacional. «El Challenger es un jet cuya autonomía le permite unir Fort Lauderdale y la Argentina, sin necesidad de repostar, resulta inexplicable que haya hecho una escala (en Aruba) a tan solo dos horas de su partida», dijo a este diario un perito que colabora con la investigación judicial. ¿Por qué el jet no fue a San Fernando, pista obligada para aviones del porte del Challenger?, se preguntan una y otra vez en el tribunal.

La respuesta apunta al conocimiento que tenía Eduardo Juliá de los puntos débiles del sistema de control de la Fuerza Aérea y la ANAC, tanto en El Palomar como en Morón.

En ambos aeródromos de neta influencia militar, las amistades y el vínculo tejido con varios aviadores a lo largo de su paso como cadete en la Escuela de Aviación Militar hicieron el resto. Integró la promoción 48, ingresó al instituto militar en 1979, cursó cuatro años, no llegó a recibirse de alférez, fue separado del curso básico de aviador militar en dos oportunidades, pero se llevó buena cantidad de horas de vuelo a la actividad de piloto civil. «Ironías del destino, lo bocharon en la escuela militar pero se abrió paso en el rubro hasta volar un jet que muchos en la fuerza sueñan con pilotear algún día», dijo un aviador militar que lo conoció de cadete.

La decisión del jefe Costantino de pasar a disponibilidad a Guillermo Juliá, comodoro en actividad que prestaba servicios en el Estado Mayor Conjunto se mira con atención en el juzgado. Es que en la madeja de relaciones interpersonales del pasado está el comodoro Jorge Ayerdi, quien se desempeñaba como jefe de la Base Aérea Morón, es compañero de promoción del desplazado comodoro Juliá. Ambos cursaban el último año en la Escuela de Aviación, cuando Eduardo, hacía sus primeras piruetas en el curso inicial. Otra línea de investigación que lleva a las entrañas de la fuerza es que habría una declaración jurada firmada por Guillermo Juliá en la que revela su condición de asesor en la firma Medical Jet.

Dejá tu comentario