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Castruccio, la historia del primer envenenador del Río de la Plata
Era albañil. Cuando llevaba no más de cuatro años en el país,el gobernador Dardo Rocha dio comienzo a la construcción de la ciudad de La Plata. Hasta ahí se fue Castruccio, donde no tardó en conseguir trabajo. Con ese empleo pudo juntar unos ahorros que le permitieron, al final, mejorar sus condiciones de vida. Para 1888 ya estaba de regreso en Buenos Aires y había alquilado una casa en la calle Bartolomé Mitre, que por entonces se llamaba Piedad.
Poco tiempo después se quedaría sin plata, llegando a analizar la posibilidad de quitarse la vida. Pero el suicidio, después de analizarlo, no sería la solución. Siguió pensando y tramó un plan que estuvo a un paso de lograr. Primero publicó un aviso en un diario pidiendo un sirviente para su casa. Contrató a un francés recién llegado al país que se llamaba Augusto Bouchot Constantin.
Poco tiempo después, convenció a su empleado de que firmara un seguro de vida en la Compañía de Seguros "La Previsora del Hogar". El único beneficiario era Castruccio, quien en los documentos del contrato figuraba como cuñado del francés.
Todas las noches embebía de cloroformo un pañuelo, que apoyaba en el rostro de Augusto cuando éste se dormía. Tras unos días, empezó a mezclar muy pequeñas dosis de estricnina en los alimentos. Augusto se descomponía y padecía terribles dolores. Para que no sospechara llamó al médico, que le recetó un medicamento para el dolor de abdomen. El italiano lo compraba religiosamente en una farmacia. Finalmente, el francés murió y fue enterrado, con un servicio fúnebre que fue abonado en efectivo por su patrón-asesino, en el Cementerio de la Chacarita.
Habían pasado algunos días de la muerte del francés cuando Castruccio se presentó en la aseguradora a reclamar el dinero del seguro. Fue varias veces a cobrar. Pero al inspector le había surgido una duda: parecía ser mentira que el italiano fuese el cuñado del difunto. Por eso, en última instancia, se decidió hacer una denuncia en la Policía. A partir de ese momento, la coartada de Luis se derrumbó como un castillo de naipes.
Castruccio hablaba tanto que, cuando llegó la Policía a su casa, entró rápidamente en contradicciones. Fue directo a la cárcel cuando los agentes encontraron una libreta con anotaciones del crimen. Había escrito: 'C. la E. el 4', que después se supo significaba 'compré la estricnina el 4'. Además anotó 'E. el ABC el 18', abreviatura de 'Envenenado el Augusto Bouchot Constantin el 18'. Fue en el mes de abril de 1889.
El juez de la causa lo condenó a la pena de muerte, la que se debería cumplir el 22 de enero de 1890. El día del fusilamiento, Castruccio fue sacado antes del amanecer de su celda de la Penitenciaría Nacional. Le vendaron los ojos, le coloraron los grilletes y lo llevaron al paredón.


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