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Cataluña declaró la secesión, pero la dejó en suspenso
Tras asumir el “mandato” del pueblo, Puigdemont pidió una negociación “para llegar a una solución”. Su anuncio irritó a la izquierda de la CUP, que afirmó haber “perdido una oportunidad”. La oposición calificó la decisión como “un golpe a la democracia”. ¿Marcha atrás o tiempo para fortalecerse?
DOCUMENTO. Carles Puigdemont firmó una declaración de la independencia de Cataluña simbólica poco después de anunciarla.
Cuando Puigdemont terminó de hablar, los diputados de la CUP evitaron aplaudir. "Tal vez hemos perdido una oportunidad", espetó la diputada de la CUP Anna Gabriel. "Ni nosotros ni mucha gente vamos a renunciar". Si la CUP retira el apoyo a Puigdemont, podría precipitar la convocatoria de elecciones adelantadas en Cataluña.
Los separatistas firmaron luego un documento titulado "Declaración de los representantes de Cataluña" que sentencia: "Constituimos la república catalana como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social".
Fuentes del "Govern" explicaron que se trata de un documento "simbólico" y sin más valor jurídico que una "declaración de intenciones", pero la CUP indicó que se trata de "la declaración de independencia" y que no "incluye ninguna cláusula de suspensión", por lo que dio un mes de plazo a Puigdemont para negociar.
La confusión se apoderó también de los miles de personas que se habían reunido en las calles de Barcelona y otras ciudades de Cataluña para celebrar la supuesta independencia inmediata (ver pág. 17).
Cataluña celebró el 1 de octubre un polémico referéndum en el que el "sí" a la ruptura con España ganó con un 90%, de acuerdo con cifras del "Govern". Los partidarios del "no" boicotearon la consulta, que había sido suspendida por el Tribunal Constitucional español y se llevó a cabo sin garantías mínimas.
Pese al supuesto éxito en el referéndum, el plan soberanista fue sufriendo varios golpes los últimos días por la falta de apoyo internacional, la catarata de grandes empresas que vienen abandonando Cataluña por la incertidumbre y las masivas marchas contra la independencia celebradas el fin de semana.
Desde Washington, el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Maurice Obstfeld, admitió la "preocupación" por la crisis y alertó de que podría tener efectos colaterales "en Portugal y otros países de Europa", mientras que el Gobierno de Donald Trump insistió en su apoyo a una "España unida".
| Agencias DPA, ANSA y Reuters, |
y Ámbito Financiero


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