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Causa Once-TBA tiene destino en Casación
Claudio Bonadío
La resolución de la Sala II de la Cámara era previsible en las oficinas del holding Cometrans (controlante de TBA). A nivel procesal la lectura favorable se centró en dos items: por un lado que ahora todos los procesados (empresarios, funcionarios y ejecutivos) están en un nivel similar de imputaciones y por el otro, más en detalle, que la responsabilidad de TBA en el accidente que le costó la vida a 52 personas pasó de la carátula de estrago doloso a culposo.
Mañana habrá una reunión entre todos los abogados defensores de la empresa. Una vez más la voz cantante la llevará Carlos Lluch, mano derecha de Claudio Cirigliano en el mana-gment de la firma. Se analizará el desembarco del expediente en Casación. La queja a exponer es concreta: la Sala II mantuvo la carátula de supuesta administración fraudulenta a partir de las pericias de Bonadío respecto de los subsidios que la firma cobró del Estado. Sin embargo, esa capítulo del expediente ya no es responsabilidad de Bonadío, sino de Ramos, quien investiga una causa abierta con anterioridad con la misma carátula y que involucra a otras firmas de transporte. Así lo entendió la Sala I de la Cámara y por eso Bonadío quedó únicamente al frente de la instrucción por el supuesto estrago (ya había perdido la parte de la causa que investiga supuestas irregularidades en la búsqueda del cuerpo de Lucas Menghini Rey).
La llegada a Casación sólo es un capítulo de la estrategia a seguir. Los abogados de la empresa ya visualizan la instancia del debate oral y por eso el viernes celebraron que la Cámara haya revocado el sobreseimiento del maquinista Marcos Antonio Córdoba. Este último será la figura central en el debate oral por presunto estrago.
En tanto los exfuncionarios, cuyos procesamientos fueron agravados, como es el caso de Ricardo Jaime y Humberto Schiavi, hicieron una lectura de toque más político que judicial. Si bien preveían la decisión de los camaristas Martín Irurzun, Horacio Catan y Eduardo Farah, los sorprendió la revocatoria del sobreseimiento de Antonio Sicaro, extitular de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) y a quien creían, al menos hasta el viernes, intocable. Ocurre que si bien abandonó su cargo en el Ministerio del Interior y Transporte, Sicaro no habría dejado de ser un hombre de constante consulta para Florencio Randazzo.
Bonadío por su parte seguirá la línea de la Cámara y apurará los trámites para un juicio oral centrado en las causales del siniestro. Es la parte del expediente donde el juez logró recolectar mayor cantidad de evidencias, tanto por los peritajes sobre los frenos de la formación como por los análisis médicos realizados al motorman Córdoba. Esto le había permitido a Bonadío dedicar esfuerzo en la trama de los subsidios.


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