8 de diciembre 2011 - 00:00

Cayó el capo del clan más poderoso de la Camorra

La Policía italiana debió picar durante varias horas un muro de concreto para dar con el capo. Los investigadores se sorprendieron al ver tan avejentado a Michele Zagaria, quien vivía encerrado. «Ganó el Estado», reconoció.
La Policía italiana debió picar durante varias horas un muro de concreto para dar con el capo. Los investigadores se sorprendieron al ver tan avejentado a Michele Zagaria, quien vivía encerrado. «Ganó el Estado», reconoció.
Roma - La Policía italiana detuvo ayer a Michele Zagaria, el jefe de los Casalesi, el clan más poderoso y despiadado de la Camorra, la mafia napolitana, y uno de los capos más buscados por la Justicia.

Zagaria, de 53 años, que se encontraba en paradero desconocido desde 1995 y condenado a varias cadenas perpetuas por asociación mafiosa, homicidio, posesión ilegal de armas y extorsión, fue localizado en un sótano excavado bajo una casa de campo en la que siempre fue su localidad de residencia, Casapesenna, en la provincia de Caserta (sur de Italia).

Los agentes rodearon el lugar donde permanecía escondido, aunque para llegar hasta él tuvieron que excavar durante casi cuatro horas cerca de cinco metros de cemento armado hasta poder acceder al sótano que se había construido.

Zagaria, según dijo la Policía, contaba con cámaras instaladas para proteger el escondite y a través de ellas advirtió la presencia de los agentes policiales.

Al verse rodeado y después de que los policías le cortaran la luz, el mafioso se rindió de viva voz.

La Policía afirmó que Zagaria vivió en ese refugio durante años, limitó al máximo sus salidas y sólo subía de vez en cuando a la superficie de la casa, cuyo suelo, montado sobre rieles, se desplazaba para que se pudiera acceder a la vivienda.

Un refugio de «última generación» donde se encontraron libros del magistrado Raffaele Cantone, comprometido desde hace años con la lucha contra los camorristas y perteneciente a la Dirección Nacional Antimafia de Nápoles.

Ironía

Según los medios de comunicación, tras ser localizado por la Policía italiana, el mafioso exclamó con ironía: «Ganaron ustedes. Ganó el Estado».

Tras su detención, fue inmediatamente trasladado a Nápoles, entre fuertes medidas de seguridad.

En agosto de 2000 se había emitido contra él una orden de busca y captura internacional al sospechar que podía haber huido al extranjero.

Michele Zagaria era considerado el último jefe del clan de los Casalesis, tras la detención en noviembre de 2010 de Antonio Iovine y de los anteriores capos, Nicola Schiavone, arrestado en junio de 2010, y el padre de este último, Francesco Schiavone, apodado «Sandokán», preso desde 1998.

El exministro del Interior italiano, Roberto Maroni, había considerado a Zagaria junto con el jefe de la Cosa Nostra, la mafia siciliana, Matteo Messina Denaro, como los dos hombres más buscados del país.

Desde su escondite, Zagaria seguía tejiendo los hilos de las actividades ilegales del clan de los Casalesis, el más poderoso de la Camorra.

Los magistrados de la Dirección Nacional Antimafia observaron que Zagaria estaba «muy envejecido», respecto a los últimos retratos robots difundidos por la Policía.

Conocido con el apodo del «Capastorta», también se lo llamaba el «Rey del cemento», pues estaba especializado en conseguir ilegalmente contratos públicos en el sector de la construcción, no sólo en la región de Campania sino también, según los investigadores, en Lazio, Toscana, Umbria, Los Abruzos, y, sobre todo en Lombardía, cuya capital es Milán.

Zagaria era un hombre solitario, no se había casado nunca y tampoco había tenido compañeras o hijos.

El 15 de junio de 2010, la Corte Suprema confirmó la condena a cadena perpetua por asociación mafiosa en el llamado proceso «Spartacus», en el que fueron juzgados 114 miembros de los Casalesis.

El 13 de octubre de 2010, también había sido condenado en primer grado a cadena perpetua por el asesinato en 1988 de uno de sus rivales, Pasquale Piccolo.

Agencias EFE, ANSA y Reuters

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