El experto por antonomasia en este género fue Cecil B. DeMille, durante décadas el único director de cine tan famoso como cualquiera de sus estrellas Hitchcock necesito décadas y una serie de TV para competir con su fama-. Por algún motivo, en la extensa y formidable filmografía de DeMille, no hay una, sino dos versiones del Éxodo una muda, otra sonora-, ambas con el climax enfocado en el milagroso y espectacular cruce del Mar Rojo a cargo de Moisés y su pueblo fugitivo.
La primera versión de 1923 es tan audaz en forma y contenido que, por sí sola, merece entender a DeMille como uno de los auténticos autores vanguardistas del cine, a la misma altura de sus contemporáneos rusos y alemanes. Su primer "Los diez mandamientos" muda es una historia contemporánea de un miserable corrupto que empieza a romper los mandamientos de la manera más discreta, (no respetando sábado de descanso), hasta que ese acto lo lleva a quebrar el "no matarás", en forma tan dramática y demostrativa como que su madre muere aplastada por el derrumbe de una iglesia, en cuya construcción el pecador desobedeció el "no robarás", "no desearás a la mujer de tu prójimo" y casi todos los demás.
Sin embargo, en medio de la historia contemporánea de 1923, el audaz DeMille irrumpió con un fragmento de época, con Moisés abriendo las aguas del Mar Rojo para llevar a su pueblo a la tierra prometida, aguas que se cerraban implacablemente sobre sus opresores egipcios. Todo con despliegue de producción y filmado en el novedoso sistema de Technicolor de dos colores. Los sets egipcios son legendarios por ser algunos de los mas grandes construidos para un film, y DeMille que quedó en bancarrota en medio del rodaje y fue salvado por un admirador banquero, que inyectó medio millón de dólares adicionales al presupuesto- estaba orgulloso de haber superado, en tamaño, los sets babilónicos de "Intolerancia" de Griffith. DeMille era tan implacable en su búsqueda de realismo que, en un solo dia de rodaje de la escena del Exodo, hubo que atender 60 heridos entre extras y dobles de riesgo.
En 1956, "Los diez mandamientos", ultimo opus de DeMille, fue la única película filmado en formato de pantalla ancha, VistaVision, aunque el profeta del Hollywood bíblico se negó al sonido estereofónico. Los efectos especiales, con nubes rojo sangre filmadas en reversa, fueron imitados por Steven Spielberg en varias de sus producciones, y las escenas orgiásticas, relativas a la adoración del Becerro de Oro, fueron cercenadas de distintas maneras a través de los años igual que cualquier otra escena a elección de cualquier programador de TV afligido por la extensa duración-, por ejemplo los del Cine de Super Acción criollo, que preguntaban, "¿Cuántos mandamientos podemos mandar hoy? ¿Seis o siete?".
Si bien el climax era el milagroso cruce del Mar Rojo que mereció el Oscar a los efectos especiales-, la película seguía narrando minuciosamente los eventos posteriores del Antiguo Testamento, empezando por todo a lo relativo a los Mandamientos del titulo, más la escena relativa a la adoracion pagana, que requirió 3 semanas de rodaje. En su autobiografía, Charlton Heston relató que la filmación de la orgía fue fuerte, y que en un momento se cruzó con una extra que le preguntó "¿Con quién me tengo que acostar para salir de esta película?"
| D.C. |


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