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Cedió la Corte de Brasil y frenó la guerra de poderes con el Congreso
Renan Calheiros había sido suspendido el lunes por uno de los magistrados por corrupción.
TRIÁNGULO. El juez Sérgio Moro, que dirige la causa “Lava Jato”, conversa animadamente con el senador Aécio Neves, muy cerca del presidente Michel Temer, sin que queden en evidencia las tensiones de los últimos días.
El hecho de que lo excluyan de la línea sucesoria es "simbólico" y no tendrá efectos prácticos, consideró Mohallem, ya que restan pocos días al mandato de Calheiros al frente del Senado, y las probabilidades de que deba sustituir al presidente de la República son prácticamente nulas.
Satisfecho con el veredicto, Calheiros calificó la decisión de "patriótica". "La confianza en la Justicia brasileña y en la separación de poderes continúa inamovible", declaró en un comunicado.
Sin embargo, los jueces del STF criticaron la actitud de Calheiros, quien desoyó la decisión judicial que el lunes ordenaba su suspensión, por considerarla "monocrática" y perjudicial para la democracia. "Una orden judicial tiene que cumplirse para que prevalezca el orden jurídico y no el voluntarismo de quien sea", discursó la presidenta del tribunal, Carmen Lucia, que apoyó pese a todo el voto mayoritario para mantener a Calheiros en el cargo.
El presidente del Senado -que lo es también del Congreso- enfrenta un juicio por peculado, ante un presunto desvío de dinero público para pagar la pensión alimentaria de una hija nacida de una relación extramarital. El juicio se tramita en la propia corte suprema, encargada de juzgar autoridades con foro privilegiado como ministros y legisladores.
Calheiros también es objeto de numerosas investigaciones relacionadas a la enorme red de desvíos en la estatal Petrobras. El domingo pasado, decenas de miles de personas pidieron en todo el país su salida del poder.
El episodio de Calheiros llevó a su punto más álgido la guerra entre poderes que se ha instalado en Brasil en los últimos meses. Mientras los legisladores denuncian abusos por parte del Poder Judicial -que tiene a muchos de ellos bajo la mira por corrupción-, jueces y fiscales aseguran que el Legislativo intenta cercenar su trabajo creando normas para intimidarlos.
Pero el conflicto también trenzó a los propios jueces de la corte. Gilmar Mendes, ministro del STF, calificó como "loco" a su colega Mello por la decisión de la salida de Calheiros. Mendes consideró que es inapropiado ordenar que Calheiros deje su cargo como jefe de la Cámara alta, ya que esto viola el principio de la separación e "independencia" de los poderes. Por su parte, Mello, ponderó como "increíble" la opinión de su colega en el alto tribunal.
| Agencias DPA, EFE y ANSA |


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