25 de enero 2017 - 00:00

Central Costanera: su suerte, en manos del Estado

 Objeto social: "Generación eléctrica".

Arrancamos con los fríos números de su último balance. Ingresos creciendo un 41% a $1.421 millones y costos que lo hicieron un 25% a $948 millones, le dejan un bruto de $472 millones, esto es un 88% más que doce meses atrás o puesto de otra manera, un margen bruto del 33%, el mayor para los primeros nueve meses del año desde al menos 2011. Si bien los gastos de administración y comercialización se le disparan el 69%, los menos significativos "otro gastos" se duplican y el aporte de "otros ingresos" apenas aumenta el 8%, dada la relativa baja magnitud de estos el saldo operativo queda ganador en casi $460 millones, esto es un 57% más que un año antes. Lo que le cambia el color a los números es lo que hace tiempo resulta su espada de Damocles, el resultado financiero que creciendo un 54% la deja con un "pre-impuestos" de $12 millones en contra, un 19% menos que los $15 millones que cedía en esta línea en septiembre de 2015. Aquí el fisco le aporta $11.5 millones (antes habían sido $6.1 millones) con lo cual reduce la pérdida neta a $847.454, apenas un 9% de los $9.2 millones que perdía un año atrás (como comparación, en septiembre de 2014 la pérdida neta era de $417 millones). Al computar los integrales, "la mala" se profundiza y queda con $4.3 millones en contra, frente a $9.2 millones adversos de 2015 (y perdidosos $416.4 millones de 2014). La compañía está entre aquellas cotizantes que confían que "a partir de 2017 se daría inicio a un período de crecimiento económico". En lo operacional esto le significa llevar adelante la rehabilitación de sus unidades de turbovapor para estar en condiciones de enfrentar el eventual incremento de la demanda de electricidad.

Si esto se combina con un marco tarifario adecuado, como nos dice, podremos volver a hablar del "autosostenimiento de la Sociedad".

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