La reducción en la nota "refleja nuestra opinión de que un default es prácticamente una certeza", apuntó la agencia calificadora. Mientras, el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, comenzó ayer una serie de reuniones en Washington para discutir con varios congresistas la situación fiscal que atraviesa la isla y recabar apoyos para que ésta sea incluida en el Capítulo 9 de la Ley federal de Quiebras.
Puerto Rico se encuentra asfixiado por una deuda de 73.000 millones de dólares, acumulada en un escenario de recesión económica y la expiración de un sistema de ventajas fiscales a mediados de la década pasada.
En junio, el gobernador García Padilla afirmó que la isla no podría desembolsar su deuda, que en gran parte está en poder de fondos estadounidenses de pensión.
Más recientemente, las autoridades de Puerto Rico indicaron que estaban interesadas en la posibilidad de intercambiar algunas de sus obligaciones por nuevos títulos con valor nominal inferior.
De acuerdo con el Brendan Browne, analista de S&P, "aunque los detalles aún no están claros, posiblemente equipararemos tal oferta de reestructuración a un default, ya que los inversionistas recibirían menos del valor nominal".
Además, S&P apuntó que Puerto Rico posee casi 900 millones de dólares en títulos que vencen en el año fiscal de 2016, pero solamente 778 millones de dólares de liquidez.
La economía de la isla caribeña, con una población de 3,5 millones de habitantes, ha experimentado una contracción permanente en los últimos siete años. García Padilla dijo hace dos semanas que Puerto Rico iniciará un diálogo con los bonistas para lograr una moratoria de su "impagable" deuda pública.
Puerto Rico además tiene una nueva espada de Damocles sobre sus espaldas: los fondos buitre detentan ya más del 25% de la deuda que está por caer en default.
| Agencia EFE |


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