- ámbito
- Edición Impresa
Cerraría China los atroces campos de trabajo
La noticia fue difundida ayer desde varios mensajes sobre Weibo, la red social considerada el Twitter chino.
Según las informaciones, que luego desaparecieron en la red, el anuncio habría sido hecho por Meng Jianzhu, jefe de la Comisión para Asuntos Políticos y Legales del PC chino, desde la cual se controla el poderosísimo aparato de seguridad.
Según circuló en la web, durante una reunión, Meng (que fue ministro de Seguridad Pública hasta el 28 de diciembre) habría anunciado la interrupción de la práctica «reeducación a través del trabajo», los denominados «laojiao» (abreviatura de «laodong jiaoyang»).
Empero, la noticia, también confirmada por el director del diario del Ministerio de Justicia chino, fue parcialmente modificada por la agencia Nueva China, que por la noche comunicó que el Gobierno avanzará en la «reforma», sin citar la posibilidad del cierre de los campos.
La policía puede enviar personas a estos campos hasta por tres años, con posibilidad de extensión a uno más, sin proceso alguno.
En los últimos meses la práctica había sido criticada varias veces también por la prensa china cercana al partido.
En particular, en agosto una mujer había sido condenada a 18 años por haber protestado pidiendo una pena muy dura para un hombre condenado a siete años por haber secuestrado, violado e inducido a la prostitución a su hija de 11 años.
La mujer fue liberada una semana después, luego de que periodistas, escritores, gente común y académicos se movilizaran a su favor.
La reforma ya estaba incluida en un libro blanco sobre Justicia publicado en octubre pasado por las autoridades competentes y también se recolectaron firmas para su abolición.
Según Nueva China, que difunde datos relativos a 2008, los campos de reeducación serían 350, en los cuales hay 160.000 personas, mientras otras fuentes televisivas chinas hablan de 300.000 reclusos.
Empero, según la última edición (2008) del informe de la ONG estadounidense Laogai Foundation (fundada por Harry Wu, que estuvo en un laogai desde 1960 a 1979) en China habría 1.422 campos activos.
El «laogai» es distinto del «laojiao»: en el primero, llamado prisión desde 1990, oficialmente eliminado desde 1997 (aunque sigue la condena a los trabajos forzados) el condenado era enviado luego de una sentencia por delitos mayores, no era remunerado y perdía los derechos políticos.
En el segundo, en cambio, eran recluidas personas consideradas culpables de delitos menores (contra el patrimonio, prostitución, consumo de drogas) pero también opositores al régimen, religiosos y fieles.
Estas personas reciben un salario modesto por su trabajo y no pierden los derechos políticos.
El anuncio de ayer deja campo a muchas especulaciones, sobre todo qué sucederá a quienes están recluidos actualmente en los campos o qué les sucederá a quienes sean considerados culpables de delitos que ahora llevan a los «laojiao».
Agencia ANSA


Dejá tu comentario