22 de enero 2013 - 00:00

CGT-Caló apura por Ganancias y amaga con arrancar con protestas

El malestar de la CGT oficialista con el Gobierno amaga con derivar en medidas de fuerza. Al menos uno de los sectores que integran la central que lidera Antonio Caló hizo saber que en marzo, de no haber una respuesta vinculada al Impuesto a las Ganancias, la organización deberá salir a la calle para protestar. Se trata de los exaliados de Hugo Moyano agrupados en el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA). Hoy se prevé una reunión de la mesa chica de la CGT afín al oficialismo para debatir los pasos a seguir.

En el MASA, además, comparten la postura de sus pares de las centrales disidentes (las CGT de Moyano y de Luis Barrionuevo, y la CTA de Pablo Micheli) de dividir las paritarias en por lo menos dos discusiones durante el año para contar con una idea más definida acerca de la evolución de los precios, tal como anticipó este diario el viernes pasado. Pero la condición del sector es clara: el Gobierno deberá resolver el futuro de Ganancias si planea tener una ronda de negociaciones salariales sin sobresaltos.

Este último punto fue ratificado ayer por Jorge Lobais, de la Asociación Obrera Textil (AOT). «Quisiéramos terminar ahora el tema de Ganancias para después discutir paritarias bien. Lo de este impuesto es un tema que está atrasado. Y la propuesta nuestra es comenzar a cambiar las escalas», explicó. Para el dirigente textil, negociar salarios sin contar con una previsión sobre el gravamen «no sirve» porque termina absorbido por el peso de ese tributo. «Nosotros no generamos ni aumentos de precios ni inflación. Lo único que hacemos es recuperar el poder adquisitivo», aclaró.

Aunque integra el MASA, Lobais es uno de los moderados en el núcleo que encabeza el taxista Omar Viviani. En cambio, otros dirigentes como Omar Maturano (maquinistas de La Fraternidad) y Roberto Fernández (colectiveros, UTA) hicieron saber a sus pares que si para marzo el Gobierno no tiene resuelta la demanda por Ganancias, la CGT oficialista debería dejar de serlo.

Frente a la preocupación generalizada, miembros de la denominada «mesa chica» de la central más dialoguista prevén reunirse esta tarde. El diagnóstico es común: a cuatro meses de haberse formado como una nueva central, los resultados de sus gestiones fueron mínimos.

Hasta ahora, el Gobierno apenas cedió la condonación del pago de Ganancias sobre el medio aguinaldo de fin de año. También, un aumento de las asignaciones familiares que llegó acompañado de una modificación en el cómputo del beneficio que terminó por dejar afuera a trabajadores que hasta ahora lo percibían. Sobre este último punto, el director ejecutivo de ANSES, Diego Bossio, había prometido una medida correctiva que tampoco se formalizó.

En el capítulo de las obras sociales no les fue mejor: la superintendenta de Salud, Liliana Korenfeld, accedió por orden de Cristina de Kirchner a otorgarles un subsidio de $ 2.000 millones dividido en doce cuotas mensuales. Sin embargo, la parálisis en los pagos corrientes de esa entidad hizo que los gremios debieran acudir a ese subsidio para cubrir sus baches financieros. En las obras sociales alegan estar en rojo.

En el MASA enfocaron sus críticas al jefe de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN), Andrés Rodríguez. El dirigente estatal es el encargado de negociar con el Gobierno los eventuales cambios en Ganancias que todavía no asoman. Además, sospechan que Rodríguez será el único sindicalista en acordar una paritaria en la línea que pretende el Ejecutivo, inferior al 20 por ciento.

El líder de UPCN (y posible anfitrión del encuentro previsto para hoy) integra el grupo de los «independientes» junto con José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), que constituye el sector más afín al Gobierno. Mientras los «gordos» Oscar Lescano (Luz y Fuerza), Carlos West Ocampo (Sanidad) y Armando Cavalieri (Comercio) mantienen una posición más cercana a la beligerancia que promueven desde el MASA.

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