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Chaco también ante un cambio de estilo
La última aparición pública de Capitanich como gobernador fue ayer durante la rúbrica de acuerdos de precios por 180 días con supermercadistas y con comercializadores de bienes y servicios en general.
Capitanich -cuyo cargo expira en 2015- tomará licencia en la gobernación -el pedido ingresará hoy en la Legislatura local-, tal como lo establece el artículo 137° de la Constitución chaqueña. No habrá, por caso, necesidad de convocar a elecciones para elegir a su sucesor, aún cuando restan más de dos años para el cumplimento del mandato.
Si bien la llegada de Bacileff Ivanoff se entiende como la continuidad de la gestión que iniciaron juntos hace seis años, en términos políticos y gestuales la provincia se encamina hacia una administración, quizás, más verticalista.
Vale, como anticipo de los tiempos que se vienen, la frase que, como caballito de batalla, suele esgrimir el futuro gobernador : "En el Poder Ejecutivo los únicos que llegan a sus cargos por el voto popular son el gobernador y el vicegobernador. Los otros llegan por decreto, pero algunos se olvidan de eso y entonces de vez en cuando hay que pegarles un lavado de cabeza".
Ayer, ante la decisión de Cristina de Kirchner de mover a la Casa Rosada a Capitanich, desde la provincia agotaron todos los canales de comunicación en despejar supuestos fantasmas de cortocircuitos entre el saliente gobernador y su vice.
"Las diferencias quedaron superadas después de un acuerdo electoral previo a las PASO", le dijo a este diario un hombre del entorno más cercano a Capitanich.
Ese mismo acuerdo también definió otro gesto a favor de Bacileff Ivanoff. Su hijo, el diputado provincial Darío Bacileff Ivanoff, también del Frente Chaco Merece Más, la expresión local del Frente para la Victoria, asumirá el 10 de diciembre como titular de la Legislatura, lo que lo convertirá en el virtual vicegobernador de su padre.
"La relación de Bacileff Ivanoff con Capitanich como jefe de Gabinete será muy aceitada", aseguran desde el círculo político que lo rodea.
La designación del gobernador como administrador político del Gobierno nacional enciende, además, una luz de esperanza para los radicales de la provincia, encaramados detrás del operativo retorno a la gobernación en 2015 del electo senador nacional y exmandatario Angel Rozas.
Aunque el anuncio de Alfredo Scocimarro sorprendió al propio Capitanich en una reunión de Gabinete ordinaria, en las últimas horas la llegada de otro chaqueño, el exsecretario de Información Pública Néstor Avalle, al directorio del AFSCA había generado ciertas expectativas. Sobre todo después del contundente triunfo que el frente político de Capitanich le dio a la Casa Rosada en las legislativas de octubre, al vencer por casi 60% de los votos y quedarse con tres diputados y dos senadores nacionales.
Su ascenso en la política provincial estuvo ligado al respaldo de la familia de su exmujer y actual diputada nacional, Sandra Mendoza, hermana del exdiputado Claudio Mendoza, una figura influyente de la escena chaqueña.
Más tarde, su llegada al Senado de la Nación le abrió un fluido contacto con el duhaldismo, espacio en el que se fortaleció como un avezado auscultor de la realidad económica nacional, a partir de su experiencia como contador público. Esa facilidad y su probado manejo de la administración lo llevaron a ocupar, en 2002, durante la presidencia de Eduardo Duhalde, el mismo cargo que volverá a asumir mañana a las 19.


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