CHARLAS DE QUINCHO

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La «defensa de la territorialidad» pedida por la Presidente a sus gobernadores más cercanos tuvo entre éstos lecturas diversas, pero lo más saliente fue una competencia de zapateo que ganó uno de ellos. También hubo «movilización» en el mayor estadio cubierto en territorio porteño, ocupado en la proyección de un filme (ahí también hubo privilegios en la designación de ubicaciones). En un restorán de Puerto Madero se conversó extensamente sobre el futuro de una provincia. Un importante grupo de opositores, algunos días antes, también se reunió en un restorán (el de un hotel casi emblemático para esa fuerza política) a discutir quién encabezará un crucial órgano partidario (aún no hay acuerdo). Veamos.

Cristina de Kirchner dio la orden de que el 17 de noviembre, celebración de uno de los retornos de Juan Perón, fuera una exhibición del poder territorial del oficialismo. Pero el anfitrión de la reunión del grupo Gestar en Termas de Río Hondo, Gerardo Zamora; el riojano Luis Bedel Herrera y el entrerriano Sergio Urribarri se cruzaron en la noche del viernes en un torneo de zapateo animado por los bombos de Peteco Carabajal. Ganó Urribarri, quien hizo un solo de zapateo de tres minutos, lo que dura un round de box. El trío quiso mostrar sus habilidades. Los observaron otros cinco mandatarios del peronismo que acompañaron a unos 500 funcionarios en la sesión de cierre de Gestar , sello creado por Néstor Kirchner y que va por el mundo como la agrupación oficial del kirchnerismo dentro del PJ.
Lo conduce José Luis Gioja, lo gerencia Mauricio Mazzón, hijo de Juan Carlos, consejero máximo del oficialismo con oficina perenne en la Casa Rosada, lo avala Diego Bossio y usa los fondos que recibe el PJ del Gobierno para las tareas de formación de cuadros. Esto es lo que le otorga relieve por encima de todas las otras fracciones internas porque además cuenta con fondos como para llevar a ocho gobernadores a Termas de Río Hondo, alojarlos en el coqueto hotel Amerian, que tiene bañadera con agua termal en cada habitación. Ese marco sirvió para un quincho al aire libre en el que se sirvió cabrito a las brasas y empanadas fritas, animado por el músico local y exfuncionario de las intervenciones kirchneristas Peteco Carabajal, el más famoso de esa etnia de la chacarera santiagueña.

El motivo de la reunión se agotó en los discursos de los gobernadores (Gioja, Zamora, un radical mendocino que sigue siendo K; Urribarri -el predilecto de Olivos para cualquier fórmula presidencial en 2015-; Eduardo Fellner, Lucía Corpacci, Beder, Juan Manuel Urtubey -se fue antes de la cena, como hacía siempre José Bordón, y atender antes que nadie a los movileros de la puerta-, José Alperovich) y de los referentes infaltables en una cumbre en la cima del peronismo gobernante: «Betty» Alperovich (presidenta provisional del Senado, es decir tercera en la línea de sucesión), Bossio, Julián Domínguez, el apoderadísimo del PJ Jorge Landau, el diputado Carlos Kunkel, garante de la ortodoxia kirchnerista y el intendente de Florencio Varela Julio Pereyra, que maneja la liga de alcaldes peronistas de todo el país. Esa efusión o alarde de zapateo que se convirtió en la principal atracción de la noche frente a las mesas que encabezaban los gobernadores fue lo único fuera de libreto y seguramente lo más divertido. El resto se ajustó a la letra prevista; mostrar poder territorial, hablar de peronismo como eje del oficialismo contra las formas de transversalidad que a veces se ponen por encima de esa vertebración partidaria, repetir cantos de apoyo a Cristina de Kirchner, pero no mencionar nunca la palabra reelección.
Como frontera hacia afuera del peronismo sólo se mostró la asociación con el radical Zamora, un mendocino al que saludaron como modelo de la alianza que alentó Kirchner con otros partidos. Lo dijo Domínguez en su discurso: «Santiago del Estero representa el modelo político que soñó Néstor Kirchner y que se materializó». No mencionó la extensión de ese modelo que significó la asociación con Julio Cobos en 2007, una trama de la que las partes procuran olvidarse cada vez que miran hacia atrás en el túnel del tiempo y que sólo subsiste en Santiago, en Misiones y en Río Negro. Aunque el dueño de casa no es del palo, el cierre de la comida en el Amerian, después de las exhibiciones de zapateo, la aparición de un par de cuadros de baile y del extenso recital de Peteco, se cantó la marchita. Todos pusieron los ojos sobre Zamora con intención de leerle los labios: ni los movió, pero sí acompañó los compases golpeando la mesa con la mano. Fue lo más peronista que se le vio esa noche. Como era el último encuentro del año no hubo discusiones que se apartaran del cumplimiento de la orden de Olivos: juntarse, hablar de Perón, de Néstor y de Cristina y evitar entregarle a la oposición temas de confrontación como la reforma constitucional.


Esa orden de movilización funcionó también en la noche del sábado en el Luna Park, adonde concurrieron, con la misma agenda, cuatro gobernadores para la primera proyección en público del documental sobre Néstor Kirchner. Allí estuvieron, además de Urribarri y Zamora (lo sentaron en la fila de atrás de los mandatarios peronistas), Daniel Scioli y Jorge Capitanich, quienes se sumaron a los kirchneristas que usaron la proyección para expresar su adhesión a lo que se veía en la pantalla, como los jóvenes acompañan proyecciones de Pink Floyd o del último recital de Sui Generis, convirtiendo una sesión de cine en un recital con pogo y otras manifestaciones de la emoción. La proyección se extendió casi hasta la medianoche y los participantes se distribuyeron en restoranes de la zona, es decir de Puerto Madero. Otros se limitaron a los bares de la calle Corrientes a cruzar información de sus distritos.
Algunos santafesinos estaban impresionados por el buen tono de la relación en público de la Presidente con el gobernador Antonio Bonfatti, a quien le dijo el viernes en una videoconferencia que iba a acceder a un «mangazo» de esa provincia. Siempre en ese terreno se comentaron detalles de la investigación sobre narcotráfico que le costó la cabeza de varios funcionarios. Uno de ellos, exsecretario de Seguridad, es Marcos Escajadillo, un peruano que fue miembro de la gestión socialista en Rosario en el área de Defensa Civil. La Justicia lo ha citado a declarar pero se disculpó por un viaje a su país para atender una enfermedad de su madre. En esas mesas con santafesinos que siguieron a la proyección del documental en el Luna, se expresaron dudas sobre que ese exfuncionario regrese. A Agustín Rossi, presente también en el Luna, lo festejaban por el acto del jueves de presentación de la agrupación La Corriente, adonde hubo delegados nacionales como el senador Daniel Filmus y el excanciller Jorge Taiana. Otros, más atentos a movimientos internos, miraban lo que podía surgir del asado al que convocaron senadores y diputados santafesinos en el quincho de la casa del barrio de Rincón que tiene el exsecretario de Puertos Ricardo Luján. En esa reunión se discutieron posibles reformas a la ley electoral de la provincia. Luján no tiene cargos después de que renunció a Puertos por su relación con el hoy opositor Hugo Moyano.   

La orden de movilizar territorios, como pasa siempre, la entendieron cada cual a su manera. Julián Domínguez venía de un acto en Hurlingham en el cual presumió de unir a todas las fracciones del kirchnerismo local por primera vez. En ese distrito gobierna Luis Acuña, anotado en el peronismo anti-K y cerca del intendente de Malvinas Argentina Jesús Cariglino. Pero fue el sciolismo el que dio la nota más fuerte entre quienes mantienen distancia táctica, sin romper, con la Casa de Gobierno al juntar en el hotel City, a pocos metros a representantes de 21 provincias que buscan referenciarse en Daniel Scioli. El gobernador venía de una beatificación, pasó por el City y terminó la noche en el Luna Park, jaleando el documental sobre Kirchner en un alarde no sólo de elasticidad doctrinaria sino dando prueba de que él es parte del ADN kirchnerista, al que aporta votos, y que puede contener todos los sectores. En esa reunión, que animó con un lunch el organizador «Cacho» Álvarez, hubo otras muestras importantes que dejaron huella y que van a dar que hablar, como el protagonismo que tuvieron en la mesa de conferencias dos economistas que fueron del duhaldismo y que mantuvieron cargos bajo el kirchnerismo: Jorge Remes Lenicov y Jorge Sarghini. Los dos sostienen que el modelo económico kirchnerista es el del duhaldismo, pero que se ha desviado en el tiempo. Es a lo que responde en sus discursos Cristina de Kirchner cuando dice -lo hizo en una presentación de la semana anterior- que «acá no hay modelo económico sino proyecto político».
Esta expresión es rica para quienes gustan ahondarse en la hermenéutica de las palabras de los políticos -cuando en realidad hay que ocuparse más de lo que hacen, no tanto de lo que dicen- porque expresa una verdad de a puños. El proyecto es sostener el poder, y los modelos cambian según la necesidad de la hora. El ejemplo lo da aquel exdiputado y exsenador brillante del peronismo que es Oscar Lamberto -hoy auditor de la Nación- que fue miembro informante del proyecto de ley de convertibilidad en 1991 y diez años después, en 2002, fue el miembro informante por el mismo partido y en el mismo Congreso de la ley que derogó aquel sistema. Para los presentes fue importante la presencia de 18 legisladores provinciales de varios distritos y eso que la organización no invitó a representantes del distrito propio de Scioli, Buenos Aires, para el cual La Juan Domingo -agrupación de bandera de este sector- prepara una cumbre propia con 800 delegados para los primeros días de noviembre en Mar del Plata. Para esta agrupación, aunque suene a ironía, lo más importante es que haya asistido el gobernador, a quien sirve la Juan Domingo, pero a cuyos actos nunca había asistido. Entre los delegados resaltó la presencia del exdiputado Eduardo Rollano, armador del sciolismo en la Capital Federal junto a punteros del Movimiento Villero Peronista que rompieron la relación con las Madres de Plaza de Mayo. «Cacho» Álvarez sacó del lunch del City a un grupo de santafesinos entre quienes estaba el senador Armando Traferri y los llevó al restorán Marcello de Puerto Madero. Entre pastas y buenos caldos el exministro sciolista escuchó la promesa de que la mayoría de los senadores del peronismo de Santa Fe están dispuestos a escucharlo a Scioli sobre sus proyectos.


Los radicales tienen una predilección digna de mejor causa por el hotel Savoy. Ese establecimiento es un santuario partidario; allí alojaron sus estrellas de antaño cuando eran legisladores -está a pocos metros del Congreso- y llegaron a vivir allí, como si fuera su propia casa, entre otros, José María Guido y Carlos Perette. En su renovado comedor discutieron el futuro el martes los miembros de la mesa chica de la UCR -Mario Barletta, Ernesto Sanz, Ricardo Alfonsín, Mario Negri, Ricardo Gil Lavedra, Luis Naidenhoff, Jesús Rodríguez, Jorge Aguad y, como invitado especial -porque no figura en esa mesa, pero lo llaman para algunas discusiones importantes-, el exvicepresidente Julio Cobos. Esa noche se discutieron, en torno a un menú de lomo con papas a la crema -algo que sólo es superado en prestigio en mesas radicales por el arroz con pollo de Lalín-, dos temas gravitantes. Uno -cuyos detalles daremos en sucesivas ediciones de quinchos para no pinchar el globo- puede ser una movida nacional de la oposición del mismo nivel que la firma de los acuerdos en las dos cámaras, prometiendo el rechazo a la reforma constitucional. El otro, algo más pedestre, pero ligado a la simbología partidaria, fue el arbitraje de nombres para proponer como reemplazante al frente de la Convención partidaria para el legendario Hipólito Solari Yrigoyen.
Se les había caído el «tapado» que fue durante algunos días el presidente de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy. Como suele ocurrir en política, este funcionario tiene alto prestigio en la sociedad, pero divide hacia adentro del partido. Igual le ofrecieron ser el presidente de la Convención, pero Despouy declinó la oferta con el argumento de que es incompatible con la función que tiene en la AGN, que no piensa abandonar, y en donde ya sufre cascoteos en cadena del oficialismo como para exponerse más. La ronda de café quedó limitada a dos damas, con lo cual el radicalismo, que elige ese cargo el próximo viernes en la sede del comité porteño, puede tener por primera vez en la historia a una mujer en el máximo órgano partidario. En esa mesa se resolvió proponer a una de las «Lilitas» más importantes del partido, Lilia Puig de Stubrin, una académica que ejerció un mandato como diputada nacional, que es la esposa del exdiputado Adolfo Stubrin. Pero como en toda saga internista se le sumó una adversaria, la exdiputada Mabel Bianco, esposa de Aldo Neri, que fue ministro de Salud de Raúl Alfonsín, que también tuvo su turno como diputado. Festejaron en esta semana que Marcelo Stubrin, de la misma etnia partidaria, no tuvo ninguna objeción en el plazo de impugnaciones previo a la designación como representante por la oposición en el órgano de control de los medios. Asume esta semana y confían en la capacidad negociadora de este Stubrin, a quien el país le debe nada menos que el acuerdo con Chile por los Hielos Continentales, logrado cuando su partido estaba en la oposición. Sirva otra copa.

Quincho bursátil el jueves por la noche en el Tattersall de Palermo, con la presencia de importantes hombres del mercado y economistas. Fue en la cena anual que realizó el Banco de Valores, entidad que pertenece al sistema bursátil doméstico. Así es que pudo verse a Mario Bagnardi (presidente del Mercado de Valores), Adelmo Gabbi (Bolsa de Comercio) y Horacio Torres (Caja de Valores). También a los anfitriones, Héctor Bacqué, presidente del Banco de Valores; y al vice, Héctor Fernández Saavedra. El tema obligado en las mesas era el proyecto de ley que hace una profunda reforma el mercado de capitales y que será aprobado por el Congreso antes de fin de año. Reinaba el optimismo entre las mesas del Tattersall respecto de los efectos del nuevo marco legal y había consenso sobre la necesidad de trabajar en colaboración con el Gobierno para lograr una adecuada reglamentación de la ley. Prueba de ese optimismo y mesura fue el clima imperante allí, especialmente cuando la orquesta del Piazzola Tango Show, sus cantantes y bailarines entusiasmaron a los invitados que acompañaron en varios momentos cantando algunos de los clásicos, como «Balada para un loco». También estuvieron los economistas Mario Blejer y Aldo Pignanelli, el primero de ellos recién llegado de Nueva York, y con cierto optimismo por el desenlace del fallo del juez Griesa en la causa que encabezan fondos buitre contra el país.

Vamos a terminar con un chiste fuerte. de los que nos piden nuestros lectores. Un hombre invita a cenar a una hermosa mujer. El muchacho hace un gran esfuerzo económico y se gasta lo que no tiene para llevarla a un restorán lujosísimo. Pasa a buscarla con su autito por su casa, llegan al local; la chica toma el menú y ordena los platos más caros. Le dice al mozo:

- De entrada voy a querer unos langostinos en salsa de ostras, y de plato principal la langosta thermidor, por favor.

Ante este pedido el hombre, que obviamente no era un caballero, le pregunta:

- Decime, corazón: ¿en tu casa tu mamá te da estas cosas de comer?

Y la chica responde:

- No, pero a cambio de la cena ella no espera que le haga sexo oral en el estacionamiento, ni tampoco hacer lo que quiera con mi cuerpo, como voy a hacer con vos esta noche...

- Eh... ¿qué vas a ordenar de postre, mi reina?

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