23 de marzo 2015 - 00:29

Charlas de quincho

El fin de semana extralargo permite, a dos puntas, alejamientos y entreveros políticos: de estos últimos damos abundante cuenta en estos quinchos, en un minucioso planeo por ágapes y reuniones reservadas que tuvieron como protagonistas a Martín Insaurralde, a quien encarrilaron de cara a las elecciones; Daniel Scioli, que anunció tres metas a cumplir; Sergio Massa, que se siente como el millonario a bordo del Titanic tras la polarización en el país por el acuerdo PRO-UCR, donde no habría chance para un tercero; y desde luego el Vaticano, en el que cada vez empieza a verse con más claridad la debilidad del Papa por el abogado Carlés. También hay lugar para la cultura con el hiperactivo Hernán Lombardi, quien lanzó singular muestra de un héroe galo. Veamos.

Daniel Scioli,  distendido  y  feliz,  anoche antes de abordar el  avión de  lo trajo de regreso. Mostró el  nuevo  brazo ortopédico que le hicieron en París (Arriba). Julián Domínguez baila una chacarera en la Fiesta de la Vendimia de Tornquist,  junto al Chaqueño Palavecino, ya en plena campaña (Abajo).
Daniel Scioli, distendido y feliz, anoche antes de abordar el avión de lo trajo de regreso. Mostró el nuevo brazo ortopédico que le hicieron en París (Arriba). Julián Domínguez baila una chacarera en la Fiesta de la Vendimia de Tornquist, junto al Chaqueño Palavecino, ya en plena campaña (Abajo).
La agenda tumultuosa del año electoral alimenta y sobrealimenta los conflictos pero la directiva del proceso -funcionarios, opositores, mandatarios y legisladores, candidatos y mirones- tiene el consuelo de la sucesión encadenada de feriados largos, que favorecen la migración para tomar distancia, pero también los entreveros multipartidarios. Cristina de Kirchner partió al sur y la esperan para mañana por la tarde para hacer una aparición, aunque sea breve, en el acto por el 24 de marzo en la Plaza de Mayo, donde han sido convocados los "principales" del peronismo -algún gobernador, jefes legislativos y gabinete- para aprovechar esa oportunidad proselitista que es una concentración en feriado del centro porteño por un tema al que nadie puede castigar. Otros protagonistas salieron afuera pero interrumpen, como Daniel Scioli, la ausencia; algo parecido hace otro viajero emperdernido como Martín Insaurralde, de viaje por Colombia. La batucada radical-macrista dominó la iniciativa en la semana que pasó con el resultado de la convención radical, que terminó reseteando todo el panorama preelectoral. Más allá de que Macri fuera el principal ganador de esa movida, y de que Ernesto Sanz amplió el liderazgo en el partido que preside más allá de lo esperado, la señal la tomó rápido el peronismo, acumuló decisiones que hay que poner como parte de un rompecabezas ordenado de manera de ponerse a tono con lo que pasó.

En pocas horas Olivos blanqueó la precandidatura de Julián Domínguez, relanzó la de Diego Bossio -24 horas después, también con luz verde presidencial- y encarriló a Insaurralde, a quien había que seguir de cerca porque es el territorio en el que han jugado las incertidumbres del peronismo provincial. Lo que hiciera el hombre de Lomas de Zamora era central, porque su indecisión entre massismo y kirchnerismo expresaba la división del voto peronista entre esas dos ventanillas. Pasó varias veces por la puerta de la Torre de las Naciones -el edificio "inteligente" (sólo por fuera, según sus adversarios) de Tigre, en cuyo piso 17° tiene sus cuarteles Sergio Massa (en el 15° se ha instalado Francisco de Narváez)- pero leyó el resultado de la cumbre de Gualeguaychú de manera lineal: si el peronismo no se une, le va a pasar lo mismo que en 1999, cuando un arco opositor lo desalojó del Gobierno. Venía hablando a solas con Scioli antes de esa convención sobre el anuncio de su apoyo al gobernador en la candidatura a presidente, a propósito de un proyecto anti-barras que promovieron juntos en el Congreso y que les volteó el ultrakirchnerismo. También hizo una visita a La Ñata, pero lo más importante, lo escuchó a Alejandro Granados, quien lo terminó de convencer de que se deje de remolonear con el massismo. También que debía jugar desde ahora para algún candidato presidencial, algo que le conviene a la percepción también lineal que tiene Insaurralde de sí mismo: dice ser quien mejor mide en las encuestas a gobernador y que lo que tiene que hacer es elegir el candidato a presidente que mejor le conviene. Una suma ilusoria, porque en política 2+2 nunca suman 4. A pocas horas de que Domínguez anunciase su nominación, llamó desde Colombia -en donde vacaciona porque su mujer, Jessica Cirio tiene parientes viviendo allí- a París y avisó que mandaba el apoyo.

Esta sucesión de anuncios que tienen que ver con la respuesta peronista a la consolidación, desde Gualeguaychú, del arco opositor la completa otra faena de Granados, que es el regreso al oficialismo de intendente de Escobar, Sandro Guzmán, quien vivió la aventura massista y volvió diciendo que no es el único alcalde que pierde el Frente Renovador y que el próximo es Jesús Cariglino, a quien tironean desde los cuarteles de Macri. Este panorama es celebrado por el oficialismo de La Ñata, cuyo jefe estuvo en París atendiéndose del brazo en la misma clínica en la que lo controlan desde hace 24 años. La pausa de algunos días en esa ciudad junto a Karina Rabolini no lo privó de mantener línea abierta con el país porque atendió el lanzamiento de Julián con un saludo ("Tiene predicamento en el peronismo"), y el ofrecimiento de toda la información de la provincia para que haga la campaña. En esa charla, el gobernador le dijo que esperaba que Domínguez hiciera lo mismo que él hace con el Gobierno nacional, destacar las cosas buenas que ha hecho. Un corsé dialéctico necesario para Scioli, quien necesita cualquier cosa menos que los peronistas que quieren sucederlo lo ataquen a él. El gobernador, de regreso a Buenos Aires, tiene una serie de compromisos que quiere cumplir en el año: salir campeón de Futsal, recibirse de licenciado en marketing y ser presidente de la Nación. Cuando lo formula así en la intimidad exalta a los suyos. El viernes de esta semana rinde una de las siete materias que le faltan, Comercio Exterior, y ese mismo día lleva a la canchita de la UADE al equipo de La Ñata, que entrena para el campeonato de Liga y también para la Copa Libertadores de América, que se jugará, con él participando, en Paraguay. En la UADE su equipo enfrentará al seleccionado de esa universidad, que lo invitó a jugar en su equipo, pero Scioli respondió: "Yo juego con la naranja, cuando me reciba, en todo caso, hablamos...". En esa serie de expresiones de sciolismo explícito figura la pelea que albergará La Ñata el viernes 10 de abril entre Víctor Ramírez, el Tyson del Abasto, por la Copa Mundial de los Semipesados contra el púgil que viene de Inglaterra. Esa pelea la visten de leyenda porque este Ramírez se inició junto a Scioli cuando tenía un gimnasio solidario en el Abasto, llegó a ser campeón pero después se desbandó y dejó el deporte. Lo reencontró Scioli en La Ñata con 30 kilos de sobrepeso y lo puso en manos del médico Alfredo Cahe, que se los hizo bajar hasta dejarlo en condiciones para esta pelea digna de un Rocky criollo. Esa batalla de abril será transmitida desde La Ñata a todo el mundo y se presentará como una metáfora del esfuerzo de superación en una performance digna del anfitrión y sus aspiraciones. Nada de eso deja de jugar en la estrategia del gobernador, que entiende que con el cierre Macri-Sanz de Gualeguaychú el arco opositor llega a su techo. Leyendo encuestas, cree que él crecerá en el voto independiente y de indecisos que resolverá la diferencia a su favor. Quiso estar en la noche del sábado en el Teatro Argentino para el recital de Joan Manuel Serrat, pero la atención médica demoró el regreso; envió como representantes a esa presencia notable en La Plata a la ministro Cristina Álvarez Rodríguez, quien lo comprometió al español a que algo diga sobre una campaña que lleva adelante contra el maltrato, y a Jorge Telerman.

En esa dificultad de buscar pesos y balances con los del mismo palo -los de enfrente ya están identificados-, Julián Domínguez hizo doblete de fin de semana después de un lanzamiento que dejó en claro que no es el único aspirante a la gobernación bonaerense, porque tiene que acomodarse entre Bossio e Insaurralde, por lo menos, pero si se confirma una presunción, que se admite en la cúpula del peronismo, puede sumar dos nombres más: uno es el de Aníbal Fernández y el otro, si Olivos resolviera ese alineamiento, el propio Florencio Randazzo, que se convertiría en la cabeza de una segura lista única en la provincia. Todas quimeras que alimenta el entusiamo de algunas celebraciones, como la que animó Julián en Tornquist, otra fiesta de la Vendimia en Buenos Aires, que se suma a tantas que en esa provincia y otras festejan el vino nuevo. El paso de Domínguez por Tornquist fue ruidoso y con mucho color. Tras reunirse con productores vitivinícolas, cumplió algunos rituales de legislador, como regalar un ejemplar del nuevo Código Civil y Comercial, obra cuya paternidad le disputa el kirchnerismo a Ricardo Lorenzetti, que la cree suya y suya. También visitó stands de reparticiones provinciales en donde lo saludaron empleados que son de la gobernación Scioli. En ese entendimiento subió al escenario del festival vendimial con el intendente local, Gustavo Trankels, y funcionarios de la goberrnación, como el responsable del área Turismo, Ignacio Crotto, una señal de que su campaña eludirá la confrontación con el sciolismo. Jugó en otro stand, esta vez del Correo Oficial, con el servicio de sacarse una foto que esa empresa envía como regalo, poniendo como destinantaria a su madre y, para terminar con las inocentadas, subió al escenario de nuevo para estar con el Chaqueño Palavecino, quien lo desafió a bailar una chacarera, ritmo pautado en su coreografía que no es para cualquiera. Cumplió con la misión de entretener y educar, y cuando terminó el Chaqueño, le espetó: "¿Te podemos contratar?..." "Ya soy parte del show", respondió Julián. Reapareció ayer, en tanto, en la villa La Cárcova, del partido de San Martín, para sumarse a una multipartidaria que acompañó al famoso Padre Pepe, uno de los hombres de Francisco para las villas, que inauguraba la iglesia de Don Bosco, adonde ahora será párroco. El prestigio de ese sacerdote, que ha sido perseguido por los narcos en villas, atrajo a otros dirigentes en campaña, como Gabriela Michetti, y a personalidades que auspician a Pepe, como el presidente de River, Rodolfo D´Onofrio, y el intendente local, Gabriel Katopodis, uno de los que migraron del kirchnerimo hacia el massimo pero que aún sostiene la parada en la tierra de los Barrionuevo y los Brown. Los candidatos eludieron la foto, pero Julián buscó darle relieve a la presencia en ese municipio, como antes lo había hecho en Tornquist, porque no repite en todos lados que su tarea será trabajar con los alcaldes y que su candidato a vicegobernsador será un hombre de esa extracción. Cuando le preguntan si ya tiene la elección hecha, demora la respuesta, pero señala con la mirada hacia el conurbano y un nombre, Patricio Mussi, instalado como precandidato antes que él por la propia Cristina de Kirchner, y protagonista de una campaña que sólo supera en superficie usada el gobernador Scioli.

Lo que son ilusiones en el peronismo ante el cierre opositor, son dudas en el massismo, que se cree víctima de la polarización Scioli-Macri, que margina a las terceras fuerzas. Su armado ha comenzado a ser víctima de una operación pendiente del kirchnerismo que era capturarle los bolsones de voto peronista que retenía desde las PASO del año pasado, y que lo habían votado a él por contigüidad con el kirchnerismo pero no por su diferenciación. En los debates del piso 17° de la Torre de las Naciones, el desvelo es cómo sacar la mano que les ha quedado atrapada en las compuertas de la polarización. Vuelan los ceniceros en discusiones interminables que habilita Massa en su mesa chica -Graciela Camaño; Juanjo Álvarez, que entra y sale enojado pero siempre vuelve; el vecino del 15°, De Narváez; los asesorísimos Antonio Sola, español y Sergio Bendixem, peruano, y algunos voceros oficiosos de esa mesa como Gilberto Alegre, Katopodis, Adrian Pérez, Liliana Fernández y Mauricio Dalessandro. La pregunta: hacia dónde ir. Nadie piensa que Massa decline su candidatura presidencial a esta altura porque nadie estará dispuesto a darle lo que él reclamaría. Ha acumulado un espacio y unos aliados que le harían reclamar en un canje de apoyos tal que nadie estaría dispueso a ceder (funcionarios, ministros del gabinete, embajadas). Es como el millonario que se hunde con el Titanic, en toda la amplitud de la metáfora. De esas discusiones salen líneas proselitistas que los voceros difunden como pueden, pero que no sacan al personaje de su drama, que es la caída de las expectativas en torno de él. Aunque Massa escucha a todos, cree en su creatividad personal -la misma que le hizo admitir esa foto-afiche en la que registra desde abajo con la camisa abierta, en gesto musoliniano o joseantoniano- y habla de todo lo que se le ocurre, por ejemplo de economía, algo que esa mesa recomienda deje de hacer. La evaluación de los campañólogos es que el público lo identifica a Massa pero no a

su proyecto, no tiene clara cuál es la diferenciación con los proyectos del kirchnerismo, que al final avala como buenos y eso lo homologa con el oficialismo. En suma, tiene que aclarar alguna vez por qué se fue del kirchnerismo, más allá de su ambición personal. Cuando le dicen que tiene que hacer una campaña contra la corrupción, le aconsejan que tampoco lo haga, y la creatividad estalla. Uno propone que vaya hacia la campaña por la condena perpetua a delitos como secuestro y violación seguidos de muerte, o narcotráfico, pero le advierten que eso lo va a distanciar más de la Iglesia bergoglista, que juega para el garantismo. Otro, que avance en la evaluación de los docentes, campaña que le aportó mucho a Macri en la Capital como gesto de mejor calidad educativa. Pero De Narváez dice que tiene que agregar que se debe calificar a los alumnos. Otro, que sabe de calle, agrega que con eso se van a poner a los docentes y a los alumnos en contra y que no es la mejor manera de conseguir votos. En el último punto hay más acuerdo: que no hable más de economía, pero sí de producción, y lance un plan de activación con un millón de viviendas en cuatro años, 250 mil por año. Parece que alguien vio "House of Cards" en la tercera temporada, en la que el personaje Frank Underwood, ya presidente, juega su continuidad a un plan de "America Works", de reactivación con auspicio estatal. Alegre, que está en la mesa de los voceros, pone algún reparo: pero no se metan con el plan Pro.Cre.Ar. "porque en mi pueblo funciona bien y a la gente le gusta". Dilemas de la pendiente (abajo) que el candidato tiene que resolver antes de que el agua llegue a la cubierta.

La mirada hacia Roma es lo que marca hoy en la campaña parte de la agenda; el massismo duda de volver a hacer campañas por la seguridad pidiendo mano dura porque teme a la reacción de los obispos, que atienden de cerca lo que dice el papa Francisco y que el Gobierno usa con provecho para sus proyectos. Lo mostró la visita del abogado Eduardo Carlés, nominado a la Corte Suprema de Justicia, que le sirvió al Papa para exhibirlo como su penalista predilecto para lo que fuere necesario. Carlés viajó a Roma a participar de una reunión de una asociación contra la pena de muerte que él integra y a la que él le logró una visita a Francisco que nadie había atendido hasta que él llamó. Esa asociación la preside el exdirector de Unesco, Federico Mayor Zaragoza, un español que tuvo su hora de gloria hace unos veinte años, que sigue navegando en la burocracia de cargos internacionales, pero que lo necesitó a Carlés para ingresar a la Secretaría de Estado, que es donde los recibió el Papa. El interés del Pontífice en este debate es parte de su agenda internacional por las atrocidades del islamismo que degüella cristianos como durante las cruzadas, y que es un horror que nadie limita con eficacia. Salir a condenar la pena de muerte tiene sentido para el Vaticano para unir fuerzas frente a esas masacres que justifican sus responsables en una guerra de religión. Pero la presencia de Carlés le sirvió al Papa para dar la señal hacia el Congreso de que este abogado es respaldado por él a la Corte; que lo sepan, y que después hagan lo que quieran. Para darle música a este mensaje, recibió a Carlés durante una hora y media en la residencia de Santa Marta, nada menos que el 19 de marzo, que es el día de San José y que en Europa es además el Día del Padre. Es la segunda vez que pasan juntos esa fecha Carlés y Francisco como Papa; el año pasado, el abogado lo visitó y estuvo algunas horas con él. El Pontífice no le ha explicado a nadie qué relación los une, salvo esta pretensión de acompañarlo el Día del Padre, ya que Carlés perdió a su progenitor cuando era chico. Tampoco por qué le tiene tanto afecto cuando Carlés lo fustigaba, cuando era obispo de Buenos Aires, en sus tuits anticlericales. Cuando le preguntan por eso a Francisco, se ríe y responde; "Y... la gente cambia". Para completar este lanzamiento de Carlés como propia tropa, mandó a que L'Osservatore Romano le hiciera notas con declaraciones de fondo sobre la posición del Papa contra la pena muerte que considera, como nunca lo hizo antes un pontífice, que es inadmisible para la Iglesia, y los Estados pueden aplicarla por acción, fusilando condenados, o por omisión, impidiendo que los pueblos accedan a la vida digna.

Estos mensajes papales son claros y los usará el Gobierno la semana que viene, cuando Carlés vaya el Senado a defender el pliego de las impugnaciones que le han formulado, que no son tan graves como la decisión de los bloques opositores de no aprobárselo porque viene del Ejecutivo kirchnerista. Todos siguen preguntándose por la preferencia de Francisco hacia este joven que tiene muchos libros leídos, pero poca o nula experiencia como abogado o magistrado. Mirado en perspectiva, va muy al pelo de lo que impone este papado, que da la oportunidad a los católicos de jugar a que son comunistas, y a los comunistas a jugar a que son católicos, nada más porque el arco de ideas que alimenta Francisco va del conservadurismo más rancio en doctrina al "pobrismo" más extremo de los curas villeros. Por eso dijo en Buenos Aires el pensador comunista Gianni Vattimo, hace dos semanas y junto al obispo argentino en el Vaticano, Marcelo Sánchez Sorondo, en una conferencia auspiciada por el Gobierno, que "el Gramsci de hoy es el Papa", y que debería crear la "Papintern" al modo de la vieja "Commintern" soviética. Casi bromas del pensamiento en un mundo en donde el comunismo desapareció y se pueden repetir sus consignas sin el riesgo de ser castigado por nadie. En el caso de Carlés, seguramente el bingo papal es estar imponiendo al "zaffaronista bueno", porque este profesional se referencia en el exmiembro de la Corte pero disidente con él en sus extremos laicistas y en el estilo vida, mientras que sostiene sus teorías penales, a diferencia de otros zaffaronistas ortodoxos, como el camarista Alejandro Slokar, que era el candidato de Raúl Zaffaroni a que lo reemplazase.

Quienes lo conocen de cerca a Bergoglio suman que Carlés es un "Oliveira boy", es decir, un discípulo de la fallecida Alicia Oliveira, la mejor amiga del actual Papa, y que quebró al kirchnerismo anticlerical cuando Francisco fue elegido. Además que el Papa tiene esos gestos de apoyarse en una persona sin explicar las razones de su afecto, como lo hizo siempre con un artesano de la Catedral Metropolitana, Julio Rinaldi, encargado de la electricidad de ese templo -toda una especialidad, porque en eso nada puede equivocarse- con quien siempre Francisco pasó los días de su cumpleaños, sin fallar una sola vez. Como ahora lo hace los Días del Padre con Carlés, que no fue la única visita argentina de la semana, porque también estuvo con Francisco un grupo de activistas de la organización Soy Fiscal, que hace campañas en favor de la transparencia en elecciones, y que no se identifica mucho que digamos con el Gobierno. Ese grupo, integrado por Juan Manuel Agüero y Jorge Dehnert, de la Fundación Naumann; José Enrique García Enciso, de la Sociedad Rural; la abogada Claudia García; y Claudio Bargach, que viene del ARI, escuchó de boca del Papa su adhesión a mecanismos que aumenten la transparencia en las elecciones, pero le puso pimienta al dictamen al decir que también había que evitar el uso de formas de agitación que puedan producir "golpes blandos" a las democracias. Una referencia a las protestas callejeras que denuncian los gobiernos terceristas de la región como maniobras desestabilizantes que el Papa quiso instalar.

Sobrevolamos quinchos con tufillo cultural y artístico, como el que se realizó en el Centro Cultural Recoleta, más precisamente en la Sala Cronopios, y tuvo como protagonistas a los legendarios guerreros galos Astérix y Obélix, protagonistas del cómic francés creado en 1959 por René Goscinny y Albert Uderzo, que llegó por primera vez al país en edición de la desaparecida Editorial Abril a comienzos de los años setenta, y que en breve tendrá su relanzamiento editorial nacional. La movida fue capitaneada obviamente por el hiperactivo ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, quien alterna sus responsabilidades oficiales con el rol de factótum de la campaña proselitista de su amiga, la senadora Gabriela Michetti, para suceder a Mauricio Macri en la silla principal de Bolívar 1. Contó con el patrocinio de la Embajada de Francia en Buenos Aires (ya que la muestra corresponde a la Biblioteca Nacional de Francia) a cargo de Jean Michel Casa, también admirador de la prestigiosa y popular tira cómica que parodia una supuesta resistencia celta al invasor romano en el año cincuenta antes de Cristo, luego de la célebre batalla de Gergovia y la rendición de Vercingétorix ante Julio César. Durante el acto de inauguración disfrutó de las planchas originales, gigantografías, merchandising, paneles, videos y hasta muñecos a escala de los personajes de la historieta, un variopinto seleccionado que incluyó funcionarios de la tropa lombardista (todos militantes de la candidatura de Gabriela Michetti y excitados desde la aprobación del pacto electoral PRO-UCR), artistas y funcionarios, entre ellos Claudio Massetti, la directora de Bibliotecas y Promoción de la Lectura, Alejandra Gabriela Ramírez, la directora del Centro Cultural San Martín, Gabriela Ricardes, Hugo Maradei, Marino Santa María, Carlos Villoldo, Horacio Spinetto, Stella Sidi, "Pelusa" Suero (legendario por ser la voz de Larguirucho, Pucho y el Profesor Neurus ente otros personajes de Manuel García Ferré) y Diego Barovero, entre otros.

Otra de las movidas plásticas de la semana que pasó fue la que se desarrolló en el exquisito Pabellón de Bellas Artes que la Universidad Católica Argentina posee en su Campus de Puerto Madero, dirigido y curado desde siempre por la eficaz Cecilia Cavanagh, que esta vez y con el aporte de la Galería de Arte de Francisco Traba rescató de un injusto olvido a un fino y sensible pintor de La Boca como Pedro De Simone (1922/1990). Facilitadas por los coleccionistas Gabriel y Viviana Traba, directores de la galería fundada por su padre y por Mauricio Neuman, la obra de De Simone es sutil e inquietante, con un sello propio ya sea en las naturalezas muertas como en las figuras humanas, y trasunta un espíritu introspectivo casi monacal, aunque quienes llegaron a conocerlo, como algunos de los presentes en la vernissage, relataban jugosas anécdotas de este singular pintor frecuentando ambientes orilleros y personajes de avería boquense que le profesaban alto respeto. La concurrencia, entre la que pudo verse al director del Museo Benito Quinquela Martín Víctor Fernández, la académica y escritora Olga Fernández Latour de Botas, el presidente de la Academia Nacional del Folklore Antonio Rodríguez Villar, el secretario de la Agrupación Impulso Diego Barovero, Teresita Riccitelli, Alfredo Williams, Raúl Santana, María Eugenia González de Traba, María de Vedia, Susana González, Mabel Pacheco, tuvo el placer de degustar junto a la sommelier Julia Bustamente una selección de vinos premium de Bodegas Escorihuela Gascón, entre ellos el Extra Brut Rosé.

Tanta espesura política ha-ce necesario cerrar esta primera edición de los quinchos con una viñeta de honda humanidad, aportada esta vez por el abogado, catedrático y dirigente del peronismo Rodolfo Iribarne, llamado "Barbito" por sus amigos, que no tuvo otra ocurrencia que desposarse por Iglesia después de 30 años de estar casado por el civil con la magistrada Cristina Carjuzaa, que es secretaria de jurisprudencia de la Cámara Federal de Casación Penal. Hombre de profundas convicciones religiosas, Iribarne emprendió esta singladura -que todas las matrimoniales son un triunfo de la esperanza por sobre la experiencia- después de que se destrabasen compromisos de juventud mediante alguna nulidad. Eligió la iglesia de San Pedro Telmo para la ceremonia que fue acompañada por un emocionante Agnus Dei, de Bizet, y un grupo de amigos a los que llevó a comer una bandejeada premium a Sagardi, uno de los mejores mesones a la española de Buenos Aires, entre quienes estaban el escritor Jorge Asís, los abogados Zenón Cevallos, Jorge Enríquez, Adriana Donato (consejera de la Magistratura nacional), Jorge Kirschenbaum, extitular de la DAIA y patrocinante legal de Fernando de la Rúa, y otros colegas de la agrupación Justa Causa. Hubo mucho hidrato de carbono y grasas saturadas, especialidad de Sagardi, y los novios partieron a Río de Janeiro, de donde "Barbito" se apurará en volver porque cierran las listas en el peronismo y él es un inveterado jugador en esas peleas partidarias.

Vamos a terminar con un chiste de la línea fuerte, de esos que nos reclaman nuestros lectores.

Un muchacho tímido, en la barra de un bar, se acerca a una muchacha que bebe sola y le dice delicadamente, para iniciar una conversación: "Disculpe, señorita, ¿es buena esa bebida?". Pero la mujer se vuelve a él y le grita: "¡Salga de acá, asqueroso! Ni loca me acostaría con usted!". El joven, completamente abochornado, se aleja y va a sentarse a una mesa, con todas las miradas de los parroquianos sobre él. Pero entonces la muchacha se le aproxima y le dice en voz baja y suave: "Perdóneme. Es que soy estudiante de psicología y estoy preparando una tesis sobre reacciones en situaciones difíciles". Entonces el muchacho la mira y exclama a voz en cuello: "¿Mil pesos por un oral? ¡Pero quién te crees que sos!".

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