10 de abril 2026 - 12:13

Inversión nuclear: empresa de EEUU evalúa presentar un RIGI por u$s230 millones para reactivar la planta de uranio en Formosa

El proyecto busca finalizar la Nueva Planta de Uranio (NPU) y sumar producción de hexafluoruro de uranio, un insumo clave en el mercado global nuclear.

La eventual reactivación de la planta de Dioxitek en Formosa no solo tendría impacto en la matriz energética, sino también en el posicionamiento internacional de la Argentina en el negocio nuclear. 

La eventual reactivación de la planta de Dioxitek en Formosa no solo tendría impacto en la matriz energética, sino también en el posicionamiento internacional de la Argentina en el negocio nuclear. 

La Argentina podría dar un paso estratégico en su cadena de valor nuclear. La empresa estadounidense Nano Energy presentó una propuesta de inversión superior a los u$s230 millones para finalizar la Nueva Planta de Uranio (NPU) de la estatal Dioxitek en Formosa, un proyecto que podría convertirse en el primero del sector en ingresar al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI).

La iniciativa marca un punto de inflexión para una obra que lleva casi dos décadas en desarrollo. El proyecto comenzó a diseñarse en 2006, inició su construcción en 2014 y quedó inconcluso con un avance cercano al 60%, tras la interrupción del financiamiento estatal en los últimos años.

Según contaron fuentes oficiales a Energy Report, el nuevo esquema propone una asociación estratégica público-privada, en la que Dioxitek mantendría la titularidad de los activos -tanto la planta como el terreno- mientras que Nano Energy aportaría el capital necesario para completar la obra y participar en la operación productiva.

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La participación de Nano Energy también refleja un renovado interés internacional por el sector nuclear argentino. La planta de uranio quedó al 60% de su construcción.

La participación de Nano Energy también refleja un renovado interés internacional por el sector nuclear argentino. La planta de uranio quedó al 60% de su construcción.

Dos etapas clave: producción y salto exportador

El plan contempla dos hitos centrales. El primero es la finalización y puesta en marcha de la NPU-1, lo que implica completar la infraestructura existente, incorporar equipamiento crítico y garantizar condiciones de operación bajo estándares internacionales.

“Esta etapa incluye la adecuación de instalaciones, la incorporación de equipamiento faltante, así como la implementación de todos los sistemas técnicos, operativos y de seguridad necesarios para alcanzar condiciones de operación industrial segura y eficiente”, detallaron fuentes vinculadas al proyecto.

El segundo eje es aún más ambicioso: la construcción de una instalación complementaria para producir hexafluoruro de uranio (UF), un insumo clave en el ciclo del combustible nuclear que permite acceder a procesos de enriquecimiento y, por lo tanto, al mercado internacional.

Este punto es central desde el punto de vista estratégico. Mientras que el dióxido de uranio (UO) abastece la demanda interna, principalmente de las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse, el UF abre la puerta a la exportación en un mercado con demanda creciente.

Según estimaciones oficiales, la producción local permitiría cubrir unas 210 toneladas anuales de combustible nuclear, alineadas con las necesidades del parque nuclear argentino, y al mismo tiempo posicionar al país como proveedor en un segmento de alto valor agregado.

Un proyecto que busca reconvertirse

Desde el Gobierno reconocen que el diseño original de la planta presentaba inconsistencias. El titular de la Secretaría de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, fue crítico con la planificación previa: “La capacidad nominal prevista era de 500 toneladas por año de dióxido de uranio divididas entre dos líneas, lo cual es insólito porque Argentina consume alrededor de 210”.

En esa línea, agregó: “Invirtieron más de 150 millones de dólares del Estado Nacional hasta 2022 y dejaron el proyecto inconcluso con un 60% de avance y ahogado en deudas”.

El funcionario planteó que el desafío fue transformar una obra sobredimensionada en una oportunidad productiva: “La nueva planta estaba sobredimensionada para nuestras necesidades y no preveía la producción de un producto exportable”.

Por eso, el rediseño apunta a reconfigurar una de las líneas para producir UF. “Trabajamos para transformar ese activo en una oportunidad de negocios para el sector nuclear y para el país”, sostuvo Ramos Nápoli.

RIGI y el atractivo para inversores

El posible ingreso del proyecto al RIGI aparece como un factor clave para su viabilidad. Desde el sector privado destacan que el régimen mejora sustancialmente la ecuación económica para inversiones de gran escala, especialmente en industrias intensivas en capital como la nuclear.

La participación de Nano Energy también refleja un renovado interés internacional por el sector nuclear argentino, que combina capacidades tecnológicas, recursos humanos calificados y una larga trayectoria en el desarrollo de energía atómica con fines pacíficos.

El acuerdo entre ambas compañías comenzó a gestarse en agosto del año pasado, tras la firma de un memorando de entendimiento que permitió evaluar las capacidades técnicas locales. La negociación se terminó de consolidar durante la Argentina Week en Nueva York, en un evento que reunió a actores del sector nuclear global.

Modernizan la planta de producción de dióxido de uranio en Córdoba

En paralelo, Dioxitek avanza con un ambicioso plan de modernización de su Planta de Producción de Dióxido de Uranio en Córdoba, con una inversión total superior a los $7.100 millones. El programa, iniciado en 2025 y con continuidad durante 2026, apunta a renovar las instalaciones, fortalecer la producción -que el año pasado alcanzó niveles récord- y generar mayor empleo local, consolidando el rol estratégico de la planta dentro del ciclo nuclear argentino.

Las obras se estructuran en cuatro ejes clave: expansión productiva, mejora de servicios industriales, optimización de procesos con foco ambiental y fortalecimiento operativo. Hasta el momento, se ejecutaron $3.700 millones en proyectos ya finalizados o en marcha, mientras que otros $3.400 millones están previstos para este año.

Con este esquema, la empresa busca reducir riesgos operativos, aumentar la resiliencia industrial y sostener el crecimiento, con nuevas inversiones proyectadas hacia 2027.

Récord de produccion de uranio

La empresa estatal alcanzó en 2025 un récord histórico de producción al fabricar 190 toneladas de dióxido de uranio de grado nuclear, insumo clave para el abastecimiento de las centrales nucleares. Este logro fue resultado del proceso de saneamiento y reorganización de la empresa, junto con mejoras operativas en la planta de Córdoba y el compromiso del personal, lo que permite proyectar el autoabastecimiento del combustible nuclear y reducir la dependencia de importaciones.

El dióxido de uranio se produce a partir de materias primas como el concentrado de uranio (U3O8), scraps y diuranato de amonio, que atraviesan procesos físico-químicos hasta convertirse en polvo de calidad nuclear utilizado en elementos combustibles.

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Impacto estratégico y proyección en Formosa

La eventual reactivación de la planta de Dioxitek en Formosa no solo tendría impacto en la matriz energética, sino también en el posicionamiento internacional de la Argentina en el negocio nuclear. El desarrollo de capacidades para producir UF implicaría avanzar un escalón en la cadena de valor, acercando al país a segmentos dominados por un grupo reducido de naciones con tecnología y escala suficiente.

Además, el proyecto podría generar empleo calificado, dinamizar economías regionales y consolidar un polo industrial en Formosa vinculado a la industria nuclear.

En un contexto global donde la energía nuclear vuelve a ganar protagonismo como fuente firme y baja en emisiones, la apuesta por completar la NPU y ampliar su alcance productivo aparece como una jugada estratégica.

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