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Charlas de quincho
Una obsesión (otra más) recorrió los quinchos de esta semana: el nombre del vice en las fórmulas presidenciales. Como en "La carta robada", de Poe, algunos enigmas parecen estar a la vista, y le contamos al lector de qué se trata. Otros intríngulis hicieron carne en los conciliábulos de estos días, como la estrategia y acompañantes de Cristina de Kirchner al Vaticano. Estuvimos también en el quincho solidario y más grande de la semana, la fiesta de Boca Juniors en La Rural, presidida por Mauricio Macri, y en la que no faltó tampoco la calesita de los vicepresidentes.Terminamos con quinchos artísticos y poéticos, que vinculan el nombre de Rodolfo Walsh a los bohemios de la tertulia Círculo Azul del café La Poesía. Veamos.
Mauricio Macri, Juliana Awada, Daniel Angelici y su esposa, María Inés Belloni, en la cena solidaria de Boca Juniors el viernes en La Rural.
La Presidente, en las dos semanas que vienen, tiene para preocuparse porque a la agenda de viajes se le suma esta decisión de vices y la de las alianzas, que vencen el 10 de junio, cuando esté ya regreso del Vaticano, algo más previsible, pero que la obliga a atender situaciones también abiertas. El amanuense de estas costuras en casa de Gobierno, Carlos Zannini, la mantiene al tanto minuto a minuto sobre cierres provinciales, algunos pacíficos como el de Mendoza que se anunció en la semana con "Paco" Pérez al Parlasur, y otros más enojosos y forzados, como el que se cerrará hoy en Chubut para que el partido de Martín Buzzi y Mario Das Neves (otro arrepentido del massismo que regresa al oficialismo) apruebe la alianza con el PJ. Irán juntos en la nacional, pero disputarán en interna local la gobernación provincial. Un cierre que no ha aplacado la pelea entre los dos, pero que en Olivos se atendió especialmente porque esa provincia aporta tres senadores cuyas candidaturas no irán a internas; serán dispuestas en Buenos Aires. El cierre de Mendoza entusiasma en Olivos y explica que el miércoles Cristina vaya a esa provincia; le han acercado números que no cierran la chance de que la fórmula que trabajó Juan Carlos Mazzón (y le costó la salida del área presidencial de la Casa Rosada) se le acerque con chance a la del radical Alfredo Cornejo, que hoy figura a la cabeza de los sondeos como ganador. Es un esfuerzo porque horas más tarde sale hacia el Vaticano, donde la espera Francisco para una reunión a solas el domingo a la noche. Se cruzará en esa agenda romana con Michelle Bachelet, pero han descartado ya las dos cancillerías que vayan a verse ambas mandatarias, que desde hace casi un año animan el minué del desencuentro. Eso puede tener remedio si Cristina acepta la invitación que le hizo Michelle para que viaje a Santiago de Chile el lunes 11 de junio para ver el primer partido de la Copa América entre las selecciones de Chile y Ecuador. Hay una nota formal de Bachelet que no ha tenido aún respuesta y los asesores de campaña de Cristina entienden que aparecer en Chile es una señal simpática para los mendocinos que puede ayudar a Adolfo Bermejo en un intento de prolongar al peronismo en la administración provincial. Cristina, que viaja cada vez menos al interior desde que descubrió la videoconferencia, hace dos años que no aparece por allá.
Aunque nadie sabe quién acompañará a Cristina en el viaje al Vaticano -estará en Roma entre viernes y lunes-, todo el Gobierno está en acción para revestir de pompa y circunstancia cada instante que ella esté con el Papa, un factor de marketing que no ignora nadie, y menos el Santo Padre. Hasta ahora sólo hay dos funcionarios que tienen pasaje a Roma, Héctor Timerman y Carlos Casamiquela, ministro agrario que justifica por la visita del lunes a la FAO. Hoy viaja el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, a revisar el protocolo, y esperan con ansiedad por viajar decenas de funcionarios y legisladores. Uno que tiene casi asegurado el viaje es Julián Domínguez, no sólo porque lidera el ala clerical del Gobierno, sino porque fue ministro de Agricultura al mismo tiempo que el actual director de la FAO, José Graziano da Silva, lo era de Lula de Silva. Este Graziano le va a dar un premio a Cristina el lunes y otro a Lula por el aporte a "la seguridad alimentaria" (metáfora de campaña que merece múltiples interpretaciones, algunas irónicas) y accedió a ese cargo porque la Argentina, con Julián a la cabeza, lo propuso y le consiguió los votos. ¿Cómo no va a estar?, se ufanan en Diputados. Oliveri se ocupó, en la previa del viaje, de hacer otras manualidades para el Vaticano, en el rol que tiene el país de cabecera de puente del papado bergogliano. Animó en la semana que pasó el principal quincho pío durante dos días; trajo al Palacio San Martín a los ministros, directores y secretarios de Culto de todos los países de Unasur y les propinó un seminario sobre qué significa el Vaticano con Bergoglio para la región. Improvisó mesas de buffet en esos rancios salones de la Cancillería para que esos delegados -que al parecer están faltos de doctrina vaticana- escucharan exposiciones del exembajador Juan Pablo Cafiero sobre qué se debe y se puede hacer (y qué no) con este Papa, y de Enrique Palmeiro -que maneja junto a José María del Corral el proyecto Scholas Occurrentes, inventado por Bergoglio cuando era obispo de Buenos Aires y que ha convertido en el principal de su pontificado. Este dúo, además de algún otro laico amigo, les presentó ese mundo de oportunidades que es para siempre y que hay que aprovechar mientras dure. Por de pronto, no hay iniciativa confesional que esté recibiendo más donaciones de Gobierno y de empresas que las Scholas, algo que preocupa a Francisco y para eso ha llamado a Marta Cascales de Moreno (la mujer del exsecretario de Comercio Guillermo) para que le vaya vigilando las cuentas, no sea que aparezca algo raro, que siempre pasa, aun bajo los dorados techos vaticanos. En esa reunión se escuchó la razón de por qué la Presidente no sigue, después de estar en Roma, a Bruselas, adonde se hace la reunión UE-Cerlac: no es sólo porque quiera estar acá para el cierre de alianzas. También porque tocar Bélgica con algún avión presidencial puede causar un disgusto buitre. Mejor dejarlo pasar.
Esa reunión de Bélgica, a la que sí irá Timerman, motivó el viaje del viernes del canciller Mauro Vieira y el ministro de Industria de Brasil a Buenos Aires, donde se embutieron en una larga reunión con él y Axel Kicillof: en esa conversación decidieron confirmar en público que el Mercosur -es decir, Brasil y la Argentina- negociará en bloque, y no mediante pactos bilaterales, el acuerdo de comercio con la Unión Europea. Esto estaba en los papeles, pero debió ratificarse después de 15 días de ruido en Europa y en la región con noticias en contrario y que Brasilia, pícaramente, no desmentía. ¿Razones? Sólo una y que es el eje de la estrategia de Brasilia en la región desde hace décadas: ponerse a la cabeza del bloque ante el mundo y actuar con el criterio de que hay que embromar a la Argentina en lo que se pueda, algo que hace décadas responde Buenos Aires con lo mismo; lo que le conviene a uno no le conviene al otro.
Esto lo aprovechan los primos pobres del Mercosur, como Paraguay y Uruguay, para filtrar sus aspiraciones de autonomía, algo que siempre hacen los socios menores en toda organización de integración de países. Uruguay dice en público que quiere autonomía respecto de acuerdos del Mercosur; Paraguay mira pero no habla porque ya fue castigado por sus socios cuando cayó Fernando Lugo y lo dejaron fuera durante casi dos años. Del acuerdo automotor hablaron poco en esa reunión porque, se felicitaron, ya está listo y para firmar, digamos que a mediados de junio. No hubo tiempo para un quincho diplomático porque los brasileños se fueron rápido, y eso que Vieira es uno de los mejores conocedores de la noche de Buenos Aires, adonde fue embajador inolvidable durante años.
La calesita de los vices para estas elecciones dará para que algún costumbrista alguna vez haga una novela, porque todos discuten pero los protagonistas ya se expidieron hace rato. Cristina, cuando debió elegir un vice efectivo, llamó al radical santiagueño Gerardo Zamora, que es hoy el tercero en la línea de sucesión. ¿No lo querrá ahora para que secunde a, digamos, un Scioli? Para ella ha sido un ajeno bajo control, ¿lo sería si ella no estuviese para frenar las veleidades del peronismo voraz que ha vivido evitando tantos años? Si fuera por Mauricio Macri, él también eligió y habló a Gabriela Michetti, quien ha demorado una respuesta hasta que perdió las primarias porteñas con Horacio Rodríguez Larreta. Y si no es ella, ha señalado a Ernesto Sanz, que también ha dicho que no. Esas elecciones no perfeccionadas justifican, por ejemplo, la importancia que le dio Scioli a su viaje del viernes a Santiago del Estero, donde -raro en él- pasó la noche. Fue a un lanzamiento con modas y folclore de una temporada turística que le permitió en la noche del viernes mostrarse junto a artistas, como Mirtha Legrand, y recordar que le debe mucho a esa ciudad de Río Hondo porque sus padres lo concibieron allí (algo que, de paso, ha dicho también de Mar del Plata, nunca se sabrá) . Por la mañana hizo lo más importante del viaje, que fue una reunión en el hotel Termas con Zamora, sus ministros y los legisladores del oficialismo local. Acompañado de su hermano José -que ha pasado a manejar la campaña más de lo que admite- explicó sus proyectos y halagó el proyecto zamorista de un nuevo capítulo del Pacto Histórico de las provincias relegadas para el Gobierno que viene. Allí Zamora les dijo a todos que su proyecto es provincias y que no tiene pensado nada para una aventura nacional. Una precisión que todos anotaron para esta novela de los vices. Scioli atendió cada palabra y siguió con el interminable periplo de campaña por Misiones y, ayer, Tierra del Fuego, adonde fue con "Pepe" para apoyar la candidatura de Rosana Bertone; prometió volver antes de las elecciones otra vez y apuró el regreso porque anoche había Futsal en tierra amiga, Banfield, heredad del disciplinado Martín Insaurralde.
Macri apuró los tantos y en el quincho solidario y más grande de la semana -la fiesta de Boca Juniors en la Rural- aseguró que esta semana dirá quién es el vice de su fórmula. Todos siguen mirando a Gabriela Michetti, quien se enoja cuando la ponen en esta trata porque dice que ella no está para castings en público ni está buscando cargos. La senadora llegó de una minivacación en Chile y, para evitar suspicacias, canceló los festejos por su cumpleaños, que fue el martes 28, y que promete hacer por todo lo alto dentro de un mes, es decir horas antes de las elecciones porteñas del 5 de julio. Tiene previsto reunirse con Macri esta semana que el líder del PRO ha señalado como decisiva. En la semana el jefe porteño jugueteó con esta cuestión cuando un trabajador de AUSA interrumpió un acto del Metrobús, alzó la mano y se propuso como candidato a vice. Macri lo llamó, lo puso en el micrófono y le pidió sus datos entre las risas de los presentes que, entendieron, a esta altura el vice puede ser cualquiera porque creen que no hay nadie que aporte a una fórmula más de lo que él aporta. Esta cuestión dominó en la cena boquense del viernes a la noche, que juntó más de 1.500 personas para recaudar cerca de $ 12 millones para el llamado "Boca social", emprendimiento del legislador macrista Enzo Pagani que congregó a todo el PRO de esa casaca, desde su jefe hasta Oscar Moscariello, pasando por Daniel Angelici, Dante Camaño, Edgardo Cenzón, Fernando Yuan, Andrés Ibarra, Francisco Quintana, Jorge Garayalde y Chistian Gibaudo. Estos convivieron con empresarios como Tomás Eurnekian de Corporación América, Bernardo Benedit y Rodrigo Arizaga de CNN y, boquenses de otros palos, como los radicales Enrique Nosiglia, César Martucci (quien además está en la directiva del club) y Ricardo Burayle y los massistas Guillermo Nielsen y Mónica López, que se fascinaron con la cercanía de estrellas como Iliana Calabró, Carlín Calvo, Larry de Clay, Silvina Escudero y Juan Acosta, para no mencionar a los animadores y curiosos que también buscaron fotos. La organización había previsto mesas de 12 comensales, dos estrellas de hoy o de ayer de Boca, y el resto aportantes, o convidados de aportantes, a un valor de entre $ 60 mil y $ 85 mil la mesa. En las mesas, pese a la diferencia de precio, se sirvió el mismo menú: entrada de burrata con jamón de parma y pesto de rúcula, lomo con vegetales y una pera en croute con helado.
El sindicalista Camaño, que integra la junta de representantes del club, animó a su mesa, en la que estaban estrellas del pasado boquense, con noticias: el gremio de gastronómicos cerró el viernes la paritaria del rubro "Comedores" (colegios, hospitales, fábricas) con un aumento del 32%. Son, dijo, 15% del gremio; el resto cierra esta semana en el mismo valor. ¿Y el Gobierno no lo frena como hace con todos los que superan 27,5%?, le preguntaron. Respondió: eso pasa siempre, vamos a Justicia y lo logramos ahí. Una paritaria, sancionó el gastronómico de Capital, cierra cuando la patronal cumple y paga. Y en este caso eso ya está asegurado.
Macri ocupó la atención cuando vino el discurso, porque avaló en público como nunca la gestión de Angelici; lo elogió por haber expulsado del club a los responsables de los incidentes en el partido con River y deslizó que hay una campaña contra ellos que va desde la inhabilitación de obras en Ezeiza que votó la Legislatura de ese partido hasta acosos de la administración fiscal, pasando por provocaciones como las del partido en River, que la directiva del club dice tener confirmado que son miembros de una lista opositora. Macri, proselitista, había hecho colocar tres máquinas para que los comensales practicaran cómo será el voto electrónico que se implementa en la Ciudad desde el 5 de julio, y le dieron el premio por ser "el mejor presidente de Boca Juniors de toda la historia". Todo un riesgo para Macri meterse en esta inquina futbolera, pero explica que la campaña contra Angelici es también contra él.
Pero, en materia de vices, nadie más boyante que Ernesto Sanz, a quien algunos sueñan a él mismo como vice de otro (Macri). Había en el fin de semana quienes le ponían fecha a la decisión -esta semana, como Macri: no fuera que hicieran el anuncio de que van juntos- y otros que afirman que ocurrirá sobre el filo de la fecha de cierre. Para elegirlo tiene que asumir que no puede ser un capricho sino una solución orgánica porque le ha costado mucho restañar heridas internas como para irritar aún más la piel de sus correligionarios. Para eso ha puesto a la cúpula de la UCR en estado de deliberación y, para controlar el proceso, se mueve con ella en la misma combi, no fuera que alguien se tiente con desbandarse. Con ellos estuvo en la CGT para un parlamento con el sindicalismo peronista disidente, con el que hace tanteos para alguna de las dos opciones que analiza: o es un peronista no kirchnerista o es un radical o independiente que sirva de llamador del voto de centroizquierda que hoy se referencia en Margarita Stolbizer. Ese peronista fue durante algunas horas Facundo Moyano, obligado por la migración del massismo, que se desvanece en el aire. A los radicales los tienta que fue a verlos hace unos meses para explicarles un proyecto de reforma de los gremios que avanza en democratización en la línea de la reforma laboral de la Alianza, que se frustró con el escándalo de los nunca probados sobornos a peronistas. No llega a tanto esa iniciativa, pero formula un recorte al unicato y a las reelecciones indefinidas de la casta sindical criolla, una de las bases de su poder político. Sanz estuvo reunido con él, lo sondeó pero no llegó ni a la propuesta. Por eso la presencia el martes de Sanz en la sede de Azopardo alimentó que habría una salida moyanista. El jefe radical llegó a ese lugar en una misma van con Ricardo Alfonsín, Facundo Suárez Lastra, Rafael Pascual, Juan Manuel Casella y Lilia Puig de Stubrin. No estuvo otro miembro de la mesa chica, Walter Cevallos, quien avisó que tenía un compromiso familiar (la graduación de un hijo en San Luis) y que no era por el juicio que le ganó a Moyano cuando éste lo acusó de haberlo llamado cuando el puntano era secretario de Provincias de Fernando de la Rúa para ofrecerle dinero para la obra social (Moyano se retractó después de años).
Lo esperaban allí además Enrique Nosiglia y Federico Storani, quienes confraternizaron por un instante con Moyano, Luis Barrionuevo, Dante Camaño y otros con la ilusión de algún abrazo como el de Perón-Balbín, motivo de la visita (se abrió un rincón evocativo). Ese abrazo legendario, que sigue siendo una ilusión, alimenta en el entorno de Sanz que un postulante a vice pueda ser Julio Bárbaro, peronista de todos los peronismos que no se despega de Pascual, con quien tiene una rutina de actos casi profesional. Esta chance de Bárbaro y de Moyanito compite con el ala que cree que el vice deber ser un radical progresista como Stolbizer (que no quiere), Leandro Despouy o Rubén Giustiniani para barrer el voto independiente. El jueves esta mesa chica radical aportó un quincho nac y pop en el local que anima Pascual en la esquina de Lavardén y Patagones, de Parque Patricios, adonde llegaron Sanz y Suárez Lastra para atender a más de 250 militantes que querían ver, no sólo el fruto de la parrilla del lugar, que ofrece los mejores chorizos de la zona sur de la Capital, sino el abrazo de Sanz con el jefe del bloque opositor de convencionales en Gualeguaychú que enfrentó al mendocino, quien impuso con votos la alianza con el PRO. Estos símbolos funcionan bien entre los radicales, a quienes verlos juntos a Sanz y Pascual los ilusionó porque hicieron además proselitismo por la candidatura porteña de Martín Lousteau, quien confía que arrastrará a Rodríguez Larreta a un balotaje en Capital. Eso, entienden los radicales porteños, le dará aire a Sanz en las PASO presidenciales, de la cuales este senador dice no se bajará: no soy vice de nadie y quiero ganarle las PASO a Macri, dijo esa noche, antes de iniciar un interminable viaje a Misiones, San Luis (donde acompañó, junto con Despouys, el lanzamiento de Cevallos como diputado nacional), para terminar ayer en una reunión de la Franja Morada en la Capital.
El hiperactivo Hernán Lombardi impulsó un acto de reconocimiento público al pintor Jorge Melo (Buenos Aires, 1919) en el Salón Dorado de la Casa de Cultura (ex La Prensa) que tuvo como bastonero a Marino Santa María, y como animadores a la artista núbica Mireya Baglietto, el pintor Rubén Borré y el arquitecto Horacio Spinetto, que mencionó a Melo como "Cuervo de Beromama" (el artista fue rugbier en ese club), genuino porteño, reo sabio y erudito, desfachatado en la vida y el arte". Pronto, en la boquense Agrupación Gente de Arte y Letras Impulso, que lo designó socio honorario, se realizará una interesante muestra retrospectiva de su copiosa obra. Entre los artistas plásticos que se sumaron al besamanos estuvieron Luis Wells, Ponciano Cárdenas, Eugenia Cincioni, Horacio Cacciabue, Carlos Nine, Carlos Carmona, además de su esposa Susana Mercado y su hija Camila, el arquitecto Luis Grossman, director general del Casco Histórico, que hizo entrega formal del diploma al homenajeado. La deliciosa tarde otoñal en la Avenida de Mayo acompañaba con sus luces y su magia.
Lía Rueda, la musa conservadora del PRO, nunca olvidará la noche cuando la llevaron a un homenaje Rodolfo Walsh, numen de la insurgencia setentista que reivindican el kirchnerismo y la izquierda peronista. Fue en la cena que organizó su animador principal, el exdiputado porteño por el solanismo (y hoy miembro del ente que regula los servicios públicos de la Ciudad) Julio Raffo, que es además cineasta y abogado experto en derechos de autor ("copyright" y "copyleft") para presentar un centro cultural que lleva el nombre del autor de "Operación masacre", cuya primera edición la hizo otro conservador, el nacionalista Marcelo Sánchez Sorondo, maestro de los Abal Medina, y también para reunir amigos por su cumpleaños. Una de las virtudes personales de Raffo es honrar un padrón de amistades de inusual pluralismo político, que convivieron esa noche bajo un mismo techo, como Fernando Barrera (kirchnerista director del Ente Único de la Ciudad), la diputada macrista Rueda (presidente de la Comisión de Cultura de la Legislatura (PRO) y "Pepín" Fabián Rodríguez Simón, también del PRO, Javier Gentilini (legislador que adhirió al massismo), Eugenia Swarzman -del directorio del Colón-, Carlos Gutiérrez y María Obonaga (del Consejo de Mecenazgo de la Ciudad), la directora y productora Lita Stantic y el productor Carlos Piwovarskyel, consejero de la Bolsa, Oscar Palomba, Guillermo Yanco (poeta, periodista y vicepresidente del Museo del Holocausto"), Miriam Bendjuia, productora cultural así como los dueños de casa: Anahí Cordero que integra el Consejo de Mecenazgo, Ángel Núñez y, quienes devoraron el exquisito menú que aportó el chef del restorán francés Les Anciens Combattants, que es donde Raffo -un gourmet que honra su estirpe mendocina- hace sus celebraciones cumpleañeras: pàté de foie et salade de entrada, boeuf bourguignon de principal, y cierre a toda orquesta con una tarte tatin.
Emparda los tantos de esta celebración multipartidaria el cóctel que dio el jueves por la noche la embajadora de Italia, Teresa Castaldo, en el Palacio Alvear, para homenajear y celebrar la despedida del ministro consejero de la embajada, Marcello Apicella, que parte a un nuevo destino: Panamá, en este caso como embajador. Fue una cena buffet con improvisada rueda de baile para el centenar de invitados entre los que estuvieron el vicecanciller Eduardo Zuaín, el "canciller" de Mauricio Macri, Fulvio Pompeo, el senador italiano y exministro de Daniel Scioli, Claudio Zinn; el diputado italiano oriundo de la provincia de Córdoba, Mario Borghese (quienes estarán en Italia en los próximos días esperando recibir a Cristina de Kirchner junto al presidente de Italia, Sergio Mattarella), la embajadora de Grecia, Eleni Leivaditou y su esposo Alexis Bulgari consejero comercial; el cónsul italiano en "la octava ciudad italiana en el mundo" (en cantidad de ciudadanos) Buenos Aires, Giusseppe Scognamiglio, entre otros.
La noche de San Telmo volvió a cobijar a los bohemios de la tertulia Círculo Azul del café La Poesía que reunió en esta ocasión a Horacio Spinetto, Diego Barovero, Hugo Maradei, Roberto De Luca (por cuyos juveniles 89 años recién cumplidos se brindó generosamente) Roberto Del Villano, Horacio de Dios, José Bava, Esteban Moore, Borja Cordeu Illia, Pablo Vinci, Carlos Francavilla, José Esteban Bava, Luis Fernando Alonso, Luis Grossman y Pelusa Suero, quien el 10 de junio recibirá en la Legislatura porteña la distinción como Personalidad destacada de la Cultura. Además de evocaciones de los usos y costumbres en la Roma Republicana se escucharon anécdotas, proyectos de viajes al Viejo Continente y chistes de toda laya, entre los que destacó uno de la línea fuerte, con el que terminamos los quinchos de hoy.
Un matrimonio conservador que tiene una hija adolescente educada bajo férreos principios morales, debe emprender un viaje y ausentarse del hogar por dos días, dejándola sola en la casa familiar. La niña tiene un noviecito con quien hasta entonces no habían mantenido relaciones sexuales, producto de la vigilancia paterna. Durante la ausencia de sus progenitores, la joven decide debutar en el amor, y sorpresivamente esa misma noche se ofrece al novio, con quien practica sexo con fruición durante los dos días entregándose a toda clase de perversiones sexuales. Contenta por lo que considera una experiencia memorable decide celebrarlo cocinando una exquisita torta de chocolate para agasajar a sus padres cuando regresen y le pide al novio que se quede en casa a esperarlos juntos. Al arribar los padres, la joven los recibe afectuosamente acompañada del muchacho y le pide a éste: "Contales la sorpresa que tenemos...", y el atolondrado novio empieza a relatarles: "Bueno, primero se desnudó toda y me desnudo a mí. Después se arrodilló y me ch... la p..., y encima me entrego el c...".


