24 de agosto 2015 - 00:57

Charlas de quincho

Rarezas de la ansiedad electoral: Tucumán convocó anoche a oficialistas y opositores. Ante la mesa de gobernadores PJ, en quincho tucumano, Daniel Scioli definió su plan ganador. Mauricio Macri rompió minivacación mendocina. Ernesto Sanz explicó su estrategia de perder él para que gane la UCR. También, sobremesas sobre coleccionistas de autos peronistas y el encuentro insólito en la Plaza de San Pedro del papa Francisco y su contradictor, Aníbal Ibarra. Y todos preparándose para el desembarco del último producto del tercerismo latinoamericano, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Compitieron, además, las galas benéficas entre las que debieron repartirse políticos y empresarios. Veamos.

Estrategia Scioli: aumentar el 10% por distrito respecto de las PASO. Estuvo el sábado en la UBA con Axel Kicillof y logró juntar todas las tribus porteñas del oficialismo.
Estrategia Scioli: aumentar el 10% por distrito respecto de las PASO. Estuvo el sábado en la UBA con Axel Kicillof y logró juntar todas las tribus porteñas del oficialismo.
Mucho relevo de urgencia con numerosos protagonistas de la hora recuperándose en cuarteles de invierno de las PASO y tomando oxígeno para los dos meses que restan hasta las elecciones del 25 de octubre. Cristina de Kirchner hizo actividad a cuentagotas, sin viajes al sur, y con una aparición en el Bellas Artes porque debía atender, antes que nada, al nacimiento de un nieto que ayer tenía turno su hija Florencia en una clínica porteña. Eso le hizo cortar todos los teléfonos salvo uno para organizar la espera de los datos de la elección en Tucumán. El Gobierno envió dos contingentes que debieron hacer la vigilia del lento escrutinio. Uno de los aviones se alistó para Daniel Scioli, Sergio Urribarri, Diego Bossio y algunos más. Otro, para Carlos Zannini, Aníbal Fernández, José Scioli, Eduardo de Pedro y acompañantes. Explicable esta misión celebratoria porque la tendencia que preveían encuestas y bocas de urna sirve para hacer músculo para octubre. Ahí se libró una de las batallas centrales con la liga radical-macrista, con el agregado de que Tucumán es uno de los distritos que más votos aporta al total del padrón nacional. Por eso ese territorio ocupó una semana de trabajo del peronismo para ratificar el resultado que le auguraban las encuestas y diseñar la vocería para presentarlo como una remontada clave en la campaña nacional.

También fue territorio para los opositores, que a lo largo de la semana acumularon agenda con todas las estrellas de la liga PRO-UCR, desde Mauricio Macri a Ernesto Sanz, pasando por Gabriela Michetti, Miguel del Sel y Rogelio Frigerio, que tuvieron turno en actos entre miércoles y jueves también en Tucumán. Como tenían los mismos sondeos y boca de urnas, también se alistaron aviones para acompañar al candidato José Cano. Desde mediodía montó Emilio Monzó un búnker con operadores del PRO -Pablo Walter entre ellos- y después del cierre de las urnas decidieron viajar hacia allá Macri y Sanz. Lo hicieron para cualquier resultado, seguros de que el numero de Cano, ganador o perdedor, justificaba el esfuerzo, siempre mirando al 25 de octubre.

Scioli se puso en el eje de esa movida, y por eso todos sus escuderos recibieron ayer, desde La Ñata, instrucciones para mostrar el resultado tucumano como un producto de su intervención. "Cuando empezó la campaña -repetía ayer el gobernador-candidato en el almuerzo de La Ñata con familiares y amigos, entre ellos la estrella tinellista Nacha Guevara-, Cano estaba diez puntos arriba de Manzur, y ahora vean lo que pasó. ¿A quién se debe eso?". A esas horas los boca de urna ya le daban al exministro una diferencia de entre 10 y 15 puntos por sobre el postulante radical. Este entusiasmo ya existía el jueves por la noche en el cierre de la campaña en esa provincia, que aportó el quincho político más importante de la semana, la cena que les ofreció a los invitados de todo el país el saliente José Alperovich en su residencia de Yerbabuena, en las afueras de San Miguel de Tucumán. Allí arrimó a más de 70 dirigentes del peronismo, que instaló en dos recintos: una veintena se sentó en el quincho de la residencia, y el resto fue destinado a una carpa donde se sirvió el mismo menú que en la vip: variedad de empanadas y un suculento asado. En el quincho, Alperovich sentó a Scioli, al candidato Manzur, Juan Manuel Urtubey, Eduardo Fellner, Carlos Zannini, Aníbal Fernández, su esposa la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich, Lucía Corpacci, el matrimonio santiagueño de Gerardo Zamora-Claudia Ledesma (él senador, ella gobernadora), José Luis Gioja, Francisco Pérez, Omar Perotti, Martín Buzzi, "Wado" de Pedro, los sindicalistas Antonio Caló y, entre otros, el embajador Ginés González García, que ya no se baja de ningún acto en su rol de asesorísimo de Scioli. Faltaron Gildo Insfrán y Jorge Capitanich (el chaqueño no se mueve de su distrito porque tiene elecciones el 20 de septiembre y promete arrasar).

Esa mesa fue una real reunión-taller de la mesa de gobernadores que, como se sabe, es la columna vertebral del PJ, partido que no reconoce órgano superior a ese board de mandatarios desde que lo formó Antonio Cafiero en los años 80. Hubo turnos para cada cual y la charla derivó hacia una descripción de la situación electoral del peronismo. Scioli dio el número: hay que aumentar un 10% de los votos de las PASO en cada distrito para asegurar el triunfo en primera vuelta. A medida que iba pasando la palabra se describió la situación en cada provincia y nadie resignó el optimismo que trató de imponer el candidato a presidente. Zannini, como si siguiera un libreto de la Casa de Gobierno, describió las amenazas de la oposición que, dijo, hace lo mismo en la Argentina que en otros países de la región contra los gobiernos a los que acusa de populistas. Mencionó los problemas de Rafael Correa en Ecuador, Dilma Rousseff en Brasil o Michele Bachelet en Chile, algo que no pareció convencer mucho a estos peronistas que se sienten lejos del tercerismo que inspira a esos gobernantes y, desde ya, de las acusaciones que se ciernen sobre Bachelet y Dilma desde la Justicia. "Lo van a atacar a Daniel", sancionó y la mesa se comprometió, en lenguajes distintos, a salir a responder cada vez que reciba dardos de la oposición. "Sí, hay que defender a Daniel", fue la consigna. Al cerrar el turno de oradores, Scioli insistió en el número del 10% de los votos que deben aumentar los peronistas en cada distrito.

La cena se fue en comentarios de sobremesa entre los pocos que quedaron porque los invitados de afuera corrieron a sus aviones. Mientras degustaban los dulces regionales que ofreció el anfitrión hubo un turno para la nostalgia por el decreto que se había publicado ese día declarando de interés histórico a una unidad del auto "El justicialista", producto de la industria flor de ceibo -como la llamaban los opositores al primer peronismo-. Recordó un memorioso que el exministro provincial Raúl Rivara -fue funcionario de la gobernación de Felipe Solá- llegó a tener tres unidades del Justicialista. Una de ella pasó a manos de Solá, quien solía salir a la calle con ese auto enfrentando las dificultades de manejo por lo tosco de la tecnología. Solá es un fanático de los Ford T y cuando se enteró que Rivara tenía uno, se lo canjeó a su exministro por un Ford T, que no tuvo mucho en sus manos porque debió venderlo. Se lo llevó por una interesante suma en dólares un expresidente del peronismo cuyo nombre dejamos como enigma porque acá hay cosas que no se hacen. Sobre Solá, en el peronismo están todos expectantes acerca de la llegada hoy lunes al juzgado electoral de La Plata de la sugerencia del fiscal de Capital Jorge Di Lello de que se abra, a pedido del candidato a gobernador del massismo, una cantidad no confirmada de urnas. Ese pedido es curioso porque no es una denuncia de fraude, pero Di Lello la consideró seria. Nace de la observación de Solá sobre la diferencia que tuvieron Scioli y Macri a presidente de la lista a gobernador que está en 4 puntos arriba, mientras que la suya quedó 12 puntos abajo. Quiere alguna explicación y también sobre mesas en las que su nominación registra cero votos. Todo muy raro, dice Solá, y convenció a Di Lello, quien había citado el martes a su oficina, para que estuviera en la reunión con Solá, al fiscal electoral de La Plata. Éste no apareció, lo cual echa sombras sobre la suerte del pedido de Di Lello en el juzgado platense.

De paso, este escrutinio en Buenos Aires lo apuran los apoderados porque el 5 de septiembre tienen que presentar los partidos a sus candidatos oficializados, y si se abren más urnas ese tiempo pude dilatarse comprometiendo el cumplimiento del cronograma electoral. Trabajaron los apoderados funcionarios de la Plata en esa faena y se conoció un dato sectorial de escrutinio definitivo: Macri ganó en el padrón del personal militar y de fuerzas de seguridad que custodiaron los comicios. Alcanzó el 25%, Scioli el 13%, Massa el 4% y el MAS el 1%. Los uniformados están inquietos porque por orden de la Justicia Electoral ahora los custodios de los comicios tienen un padrón que puede identificarlos cuando en una mesa hay dos o tres que votan. Deben de estar buscando qué uniformado votó al MAS.

El regreso fue apurado a Capital, tanto que Scioli suspendió la comparecencia ante un tribunal examinador en la UADE para dar la penúltima materia de la carrera de Licenciatura en Marketing. Acampó el sábado en la UBA cuando fue al acto con todas las fracciones de la juventud oficialista de Capital junto con Axel Kicillof y referentes del distrito como Daniel Filmus, Roberto Feletti, Víctor Santa María y otros que le acercaron tribus que parecían incompatibles, como Kolina, Nuevo Encuentro, PJ oficial y otros. De ahí se permitió una pasada por la iglesia de San Benito de Palermo, donde esa noche se casaba el hermano de su secretario, Lautaro Mauro, el médico Ezequiel Mauro y Trinidad Labanca (dos especialistas en el Hospital Italiano). Este Ezequiel no está en política y tiene una relación amistosa con Scioli porque han compartido encarnizadas partidas de ajedrez. Pertenece a la etnia de los Mauro de Chivilcoy, una familia que se trasladó completa para este casamiento en la Capital, y que tiene algunos referentes ligados al escribano Marcos Bongianino, jefe del sciolismo en las tierras de Florencio Randazzo. El gobernador no fue a la fiesta, que se hizo en un salón de San Isidro, adonde sí fue su ministro de salud, Alejandro Collia.

La semana dará para actos proselitistas con los cuales el oficialismo buscará mejorar la identificación con sectores que pueden serle esquivos. Para los moderados está la visita del ministro de planificación de Dilma Rousseff, Roberto Manganeira, traído para reunirse con funcionarios y candidatos. Para el otro extremo del dial se ofrece la llegada al país de la alcaldesa de Madrid, la exjueza Manuela Carmena, que le ganó al PP la silla -pese a haber sacado menos votos, pero eso ocurre en regímenes parlamentarios- con el auxilio de la liga chavista Podemos. Viene traída por la liga Justicia Legítima para que hable el jueves en la UBA y el viernes tenga una entrevista con Cristina de Kirchner. Como aliada de Podemos tiene mucha influencia en su gestión de los argentinos emigrados que controlan ese partido, y ha tomado algunos hábitos del oficialismo criollo, por ejemplo abrir una página web que funciona como una especie de "6,7,8" madrileño en donde se le contesta a la prensa independiente.

Sanz quebró la paz de su agenda dominguera ayer cuando lo convocaron para el viaje a Tucumán. Venía de un maratón que lo tuvo el jueves en Junín con intendentes de las secciones Segunda y Cuarta de la provincia de Buenos Aires junto con Emilio Monzó -armado macrista- y Daniel Salvador, el radical vice de María Eugenia Vidal. El encuentro fue para hacerles coaching sobre la campaña, discutir afichería, gastos y minucias de los comicios, pero principalmente para esclarecerlos sobre la estrategia de la UCR, hoy bajo fuero porque es la primera vez desde 1983 que no presenta un afiliado en la fórmula presidencial. Antes el grupo se juntó en Tierra Mora, un local juninense en donde le sirvieron una picada de almuerzo. Sanz les dijo que él había perdido porque se ligó a un compromiso en las PASO, pero que el radicalismo gana porque hoy tiene 16 intendentes y en las PASO puso en carrera a 68 candidatos, de los cuales están seguros de ganar unos 36 y hay otros 10 para aumentar. "Nuestra estrategia -les dijo- es armar un paraguas nacional para los gobernadores a intendentes de todo el país. Eso lo logramos con la alianza con Macri y nos les digo nada si ganamos las elecciones presidenciales". Esta explicación replica lo que ha dicho Sanz antes: a este radicalismo le importa más ser parte de una chance ganadora que cabeza de una perdedora. En la explicación apeló a críticas de primos como Margarita Stolbizer: ella dice, son palabras del senador, que perdimos, pero ellos se quedan sin diputados nacionales; nosotros los aumentamos. ¿Quién ganó, me pueden decir? Sanz repetirá hoy la reunión con alcaldes en Mar del Plata, adonde va con Monzó para estar con dirigentes de las secciones Quinta y Séptima, y mañana espera que le armen algo parecido en Bahía Blanca con gente de la Sexta Sección.

Salir anoche de San Fernando hacia Tucumán junto con Sanz también interrumpió una minivacación -de cabotaje- que Macri había iniciado el viernes, día en que apareció en el aeropuerto mendocino de El Plumerillo. De ahí se fue a La Vacherie, resort que tiene sede en Lunlunta, donde se dedicó a descansar, jugar al golf y acompañar a familiares en caminatas andinas. Ese lugar está en el departamento de Maipú, cerca de un santuario del tercerismo, el predio donde funcionó hasta mediados del siglo pasado el seminario de Lunlunta. Allí despuntaron las primeras señales de la llamada Teología de la Liberación que la Iglesia de Roma abortó con un cierre inmediato del seminario. ¿Lo abrirá ahora el papa Francisco en esta era de revisiones?

Radicales de paladar negro y afines tuvieron, al menos, un motivo de festejo por el primer cuarto de siglo de la Biblioteca y Archivo Histórico de la UCR de la provincia de Buenos Aires, que dirige la escritora Edith Gallo. Ese templo boina blanca funciona en una vieja casona con patio y aljibe en el corazón de Balvanera, que fue sede del Comité bonaerense desde la década de 1930. Entonces el casero y administrador, Pedro Gálvez, vivía junto con su familia en el fondo de la propiedad. En ese lugar sesionaron los cuerpos partidarios durante los años duros de la Década Infame y el primer régimen peronista. En sus salones se hicieron oír personajes tan disímiles como Marcelo de Alvear, Ernesto Boatti, Juan Prat, Moisés Lebensohn (que cuando presidió ese comité dormía en un sillón de cuero de la sala principal para no gastar en alojamiento de hotel), Ricardo Balbín, Crisólogo Larralde, Alejandro Leloir, Anselmo Marini, Juan Carlos Pugliese, Oscar Alende y hasta un joven Raúl Alfonsín. Con la división partidaria de 1956 ese local se convirtió en sede de la UCR del Pueblo hasta que en los sesenta se adquirió y edificó la actual sede nacional radical de la calle Alsina 1786. La mítica casona de Moreno sufrió lustros de abandono y degradación hasta que a comienzos de la década de los noventa, cuando el extinto exdiputado Melchor Cruchaga presidió el radicalismo bonaerense, fue destinada a museo y biblioteca radical a cargo del matrimonio compuesto por los escritores Carlos Giacobone (ya fallecido, que fue secretario parlamentario del bloque de diputados radicales) y la mencionada Gallo. Hoy se encuentra en recuperación y puesta en valor. La reunión tuvo un relativo carácter festivo por el aniversario, pero aún campea entre los boina blanca un ánimo sombrío por los avatares electorales. Los oradores de fondo fueron dos expresidentes del radicalismo provincial, Juan Manuel Casella y Daniel Salvador, ambos en posiciones distintas frente a la coyuntura. El uno, aunque orgánico, fuertemente crítico del acuerdo con Macri y el PRO; el otro, ilusionado compañero de binomio de María Eugenia Vidal. La animada y por momentos picante platea estaba poblada de eminencias de la historia y doctrina partidaria así como de exponentes de tiempos venturosos: el titular del Instituto Yrigoyeneano Diego Barovero, la exdiputada y candidata al Parlasur María Luisa Storani, Ema Illia, hija del expresidente de la Nación, la exdiputada Norma Allegrone de Fonte, el vicepresidente de la Convención Nacional Carlos Pérez Gresia, el secretario general del comité bonaerense Ricardo Sánchez, Felicitas Luna, editora de la revista Todo es Historia, el periodista e investigador Santiago Senen González, y un extrapartidario querido por todos: el historiador socialista Víctor García Costa, entre otros. Al finalizar la parte formal del acto, los jóvenes de la agrupación Rojos Radicales, que conduce Leandro Giacobone (contracara de Los Irrompibles, que partieron con armas y bagajes al universo K de la mano del excandidato a vicejefe porteño Leandro Santoro), animaron una peña rockera con empanadas, locro y una cerveza artesanal que bautizaron Hipólita (en sus tres versiones: Rubia, Roja y Negra). Una originalidad tratándose de radicales.

En el Museo de Bellas Artes Benito Quinquela Martin comenzó el ciclo de festejos por los 145 años de la creación de su primer juzgado de paz del barrio de La Boca (marca un hito de su autonomía como barrio), con una ceremonia que incluyó la distinción del Boquense Auténtico por parte de la Junta Auténtica de estudios históricos de La Boca a dos emblemáticos vecinos: el fotógrafo Eduardo Grossman y Antonio "Tony" Schiavone, heredero y exponente de una tradición gastronómica en el barrio desde el emblemático bodegón La Buena Medida, ubicado en la esquina de Suárez y Caboto frente a la plaza Solís, donde se fundara el Club Boca Juniors. También se inauguraron, con sendos vernissages, dos exposiciones de fuerte impronta boquense. La del arquitecto y pintor Gustavo Navone, conocido popularmente como El Pintor de la Bombonera ya que el mitológico estadio es su motivo recurrente, y la muestra "Impulso, 75 años: pasado y presente" en homenaje a la Agrupación Gente de Arte y Letras Impulso. Esta última reúne una importante selección de obras de patrimonio del museo y otras de colecciones privadas de grandes maestros que fundaron esa asociación o expusieron en el ayer y el hoy, a saber: Fortunato Lacámera, Miguel Victorica, Benito Quinquela Martín, Vicente Vento, Juan Bassani, Juan Miraglia, Luis Ferrini, Manuel González Lazara, Mario Giordano la Rosa, Carlos Porteiro, Mateo Scagliarini, Abelleyra Cabral, Francisco Buzzurro, Marino Pérsico, Bella Livia y Omar Gasparini, entre otros, y el del plástico más joven de la actualidad de la agrupación: José Esteban Bava. Hubo presencias de artistas resonantes como Jorge Melo, Jorge Rivara, Roberto Del Villano, Leo Vinci, Eugenia "Pupi" Cincioni, Horacio Spinetto, Susana Mercado, Celia Chevallier, María Elena Lopardo; el director del museo Quinquela, Víctor Fernández; el director del museo del Humor, Hugo Maradei; el poeta y criticó Raúl Santana, la fotógrafa Andrea Guedella, el periodista Horacio de Dios y el presidente de la Agrupación Impulsó, Diego Barovero, entre otros.

El Día del Cerealista se convirtió en el quincho empresarial más notable de la semana y dio para interminables debates entre operadores sobre el tipo de cambio y de los efectos en el valor de los granos de las inundaciones. De eso conversaron los asistentes a la misa que se celebra todos los años en la Merced. Allí se pudo ver a algunos corredores y a miembros de la comisión directiva de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, entre los que se destacaron los últimos tres presidentes: Ernesto Crinigan, Ricardo Marra y el actual, Ricardo Valderrama. En los coquetos salones de la Bolsa de Comercio de Rosario, tras las palabras quejosas de su titular, Raúl Meroi, también se abordaron esos temas, pero ahí se hizo un lamento por la caída de grandes jugadores del mercado. El último en caer dejó saldos incobrables, varias veces millonarios. No hay ámbito relacionado con el campo (menos aún en el interior) en donde no se especule con una devaluación. Las referencias políticas son desesperadas y las teorías son tan alocadas como la angustiosa sensación que produce el quebranto. Al que no lo agarró la inundación, el dólar lo plancha. Ni qué decir de lo que pronto será el efecto de los animales ahogados, entre quienes buscaron en la carne su salvavidas económico. No hay sector en donde refugiarse y la realidad pone a todos los sectores enfrentados por la rentabilidad. Aun así, causó mucho disgusto el paro dispuesto por la Rural. Con la malaria que hay, el paro sólo perjudicó a quienes lo practicaron y causó cosquillas a quienes debía afectar. La suspensión de remates dejó heridas abiertas. Al salir de uno de estos referidos cócteles, un corredor comentó: "Es cierto que estamos muy mal, pero hay que aprovechar estos días...". Ante la sorprendida pregunta de su interlocutor, el comerciante respondió: "porque no creo que vaya a cambiar nada hasta que asuma un nuevo gobierno... Y no te podés imaginar las cosas que aún pueden llegar a suceder".

Hubo doblete el jueves en materia de algaradas benéficas, algo que deberían prever los organizadores. En La Rural se hizo la cena anual de ALPI, a la que concurrieron funcionarios del Gobierno porteño, como Daniel Chaín, y un lote de empresarios entre quienes estaban el presidente de esa ONG, Alejandro Allende y su vicepresidenta, Teresa González Fernández, una de las "coloradas" más conspicuas de la sociedad porteña. También estaban Tomás Hess, Gabriel Martino, Jorge Neuss, Luis Ribaya, Juan Pablo Maglier, Jorge Sánchez Córdoba y alguno más, que gozaron de las evoluciones del Ballet Buenos Aires de Mauricio Wainrot. A la misma hora, pero en el Palacio San Miguel, les planteaba competencia el Hospital Italiano, que acercó al ministro Alejandro Collia, José Scioli, Tato Lanusse y otros. Se disculparon de asistir a las dos fiestas Karina Rabolini, demorada en una provincia en un acto de campaña, y Gabriela Michetti, engripada después de la gira a Tucumán. En la sobremesa del Palacio San Miguel se comentó la noticia de que el día anterior, el Papa había aparecido con un cartel malvinero, pero un funcionario de la Ciudad dijo: "¿Saben quién estaba en la misma plaza?" Lanzó el enigma, pero lo resolvemos acá, y con foto incluida. Aníbal Ibarra, contradictor histórico del entonces obispo de Buenos Aires, recibió un saludo público y afectuoso del papa Francisco. El exjefe de Gobierno estaba en grupo de legisladores que venía de una cumbre parlamentaria en Turquía y se acercaron al corralito vip de la plaza de San Pedro. El Papa, al ver a Ibarra, le tomó las manos y le dijo: "¡Qué bueno que esté por acá!". Una reconciliación a la que asistieron otros legisladores del grupo como José Luis Acevedo, Jorge Garayalde, Daniel Presti y Claudio Palmeyro.

Vamos a terminar con un chiste automovilístico.

El conductor de un Fitito, a un costado de la ruta, esperaba que alguien lo auxiliara porque el motor había dejado de funcionar. A los 10 minutos apareció un Mercedes gris plata Kompressor a 190 km/h. Un tramo más adelante, el Mercedes aminora, da marcha atrás y vuelve hasta el Fitito. Allí, de manera gentil, el conductor se ofrece a remolcarlo. El hombre del Fitito, algo preocupado, le ruega al otro que no corra mucho. "No se preocupe", dice el del Mercedes. "Si usted ve que voy demasiado rápido hágame luces". Una vez que se ponen de acuerdo, el Mercedes comienza a remolcar al Fitito, y cada vez que aumentaba la velocidad éste le hacía luces. Algunos kilómetros después apareció un Porsche Carrera GT 2, negro, polarizado, que intimidó al Mercedes. Pero éste, sin dar el brazo a torcer, empezó a competir: 130,150, 190, 210, 240, 260 km/h. El conductor del Fitito tenía el corazón en la boca y sudaba copiosamente. Al pasar por un puesto de Policía Caminera, el encargado avisa por radio al próximo puesto de Gendarmería: "¡Atención! ¡Atención! Dos masculinos, uno en un Mercedes gris plata Kompressor y otro en un Porsche Carrera GT 2 negro disputan una picada a más de 270 km/h en la autopista, pero, muchachos, les juro por mi vieja y por mis hijos: atrás de ellos, chupado al Mercedes, viene un Fiat 600 haciéndoles luces para que lo dejen pasar!".

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