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Charlas de quincho
Todo es significativo en la recta final a octubre y por tal razón estos quinchos incursionan en los mensajes, casi subliminales a veces, de cada encuentro. Por caso, la confirmación del encuentro cubano que habrá entre Cristina de Kirchner, con mínima comitiva, y el papa Bergoglio. Estuvimos también en River Club, aunque no en la sede del perdidoso equipo de ayer sino en el coqueto restorán de Manhattan, donde el canciller celebró la ganadora resolución antibuitre. También internacional, aunque en casa, acompañamos a Lula en sus ágapes públicos y privados, y revelamos la frustración futbolera de otro presidente en ejercicio que llega en los próximos días. Del lado de la oposición, quinchos radicales con la reaparición del aplaudido Raúl Baglini. Veamos.
Radicales que fueron y quieren volver a ser. En Lalín: Hipólito Solari Yrigoyen, Julio Cobos, José N. Bielicki y el reaparecido Raúl Baglini.
Otra explica las evoluciones de la embajadora en Cuba por los pasillos de la cancillería, Juliana Marino, quien vino a Buenos Aires bajo la cobertura de unas vacaciones, pero que esperó varios días hasta que Héctor Timerman tuviera un instante, entre sus viajes a Colombia, Jamaica y Nueva York, para atenderla. La decisión de estar en Cuba la toma la mandataria porque sabe que el Papa acortó la estadía en Nueva York a apenas una hora y media en la ONU el viernes de la otra semana, el 25, que es cuando ella estará viajando hacia los EE.UU., para hablar el lunes 28 ante la asamblea. O sea que si quiere un encuentro con Francisco antes de las elecciones, será éste de La Habana. El Papa hablará el 25 ante la asamblea, seguirá una breve reunión con Ban ki Moon en sus oficinas de la ONU y esa noche se recluirá en el dormitorio de la residencia de la representación del Vaticano ante la oración para irse el sábado hacia las otras ciudades de su agenda (Washington, Filadelfia, etc.).
Ese encuentro cubano, adonde irá junto a Timerman, Eduardo Valdés, Guillermo Oliveri y algún emblemático más -quizá José María del Corral, manager de Scholas Occurrentes- no será, seguramente, el último de Cristina como Presidente, ya que sigue firme en su agenda el viaje a Antalya (Turquía) en la segunda semana de noviembre para la cumbre del G-20. El Gobierno mandó, además, a acelerar las autorizaciones para que en esa fecha estén listas las nuevas oficinas que alquiló el embajador Valdés en Roma para ampliar la legación que está a su cargo, y se presume que esa prisa obedece a la intención de Cristina de estar en esas fechas para la inauguración de esos salones, acto al que el Gobierno espera se mueva el propio Francisco en razón de su origen criollo. Esas instalaciones no albergarán, como quería el Gobierno, un recinto para celebraciones ecuménicas, una idea que fue observada por la Santa Sede como poco oportuna, tratándose éste de un Papa argentino que ya está haciendo mucho lío. Francisco, para esos días, estará preparando la apertura del año jubilar que será el lapso de los grandes anuncios, para lo que algunos creen será el último año de su papado, que querría terminase cuando cumpla 80 años (el 17 de diciembre del año que viene). En la previa al viaje americano la vocería del Vaticano ha puesto los micrófonos y las cámaras sobre lo que está afirmando en estos días el Papa, dichos que contienen los temas que desplegará en los discursos que dirá en EE.UU. Uno ha sido el decretazo (casi un DNU al kirchnerista modo) sobre la implicación de las nulidades matrimoniales. La reforma para que los divorciados puedan recibir sacramentos iba a convertirse en el próximo Sínodo en uno de los temas más ásperos a discutir entre conservadores y bergoglianos, pero Francisco, pícaramente, lo disolvió anunciando la nulidad exprés y casi gratis. Ahora, el divorciado y casado de nuevo que quiera recibir sacramentos puede anular su matrimonio y poner los papeles en orden para volver a la querencia católica. El otro tema que será discutido es lo que adelantó el Papa en un sermón de madrugada en una misa de Santa Marta: su condena a los países que fabrican armas y las venden a los que libran conflictos en todo el mundo. Dirá en la ONU y ante el Capitolio que sin igualdad no hay paz, pero que tampoco la habrá si sigue la escalada de fabricantes de armas.
Desde Buenos Aires, como ha ocurrido antes de cada encuentro presidencial con el Papa, también calientan la pava. Esta semana, pocas horas antes de la salida a La Habana, la cancillería albergará una mesa redonda sobre la encíclica ambiental Laudato Si, de la que participarán, además del secretario de Culto Oliveri, el vicegobernador bonaerense Gabriel Mariotto y el puntero personal del Papa en Buenos Aires, el sacerdote Carlos Accaputo, que es el hombre que maneja la línea telefónica y el mail por el cual los argentinos se comunican con Francisco. Mariotto, que puede ser otro viajero haca Cuba en la minidelegación que parte el viernes, ha exhibido siempre los términos de su buena relación con el Papa, que dice se acuñó cuando se discutía la ley de medios y el entonces cardenal Bergoglio avaló su contenido -y también, desde ya, las concesiones de medios que el COMFER que manejaba Mariotto le hizo a Iglesia en todo el país, empezando por el Canal 21, que es la onda del episcopado porteño que se emite por una señal abierta, tan abierta como las comerciales y que compite con ellas por la torta publicitaria.
Estas globalidades de la ONU aportaron estilo a una semana política a la que muchos querrían que saliera un poco del barro, con la votación de la resolución antibuitre el jueves, que motivó un saludo por la cadena oficial. Esa noche Axel Kiciloff volvió a Buenos Aires después de exaltar que esa norma regirá "a lo largo y lo ancho del planeta" (que es redondo, no como los mapas, que sí pueden ser largos y anchos), y le dejó el quincho a Timerman, que festejó esa votación con un mega-almuerzo con más de cien embajadores de todo el mundo ante la ONU, la mayoría votantes afirmativos, pero algunos que se abstuvieron y hasta uno, el de Alemania, que había votado en contra, inexplicable aunque comprensible asistente a esta fiesta ajena. El almuerzo fue a mediodía del viernes en el más que coqueto River Club -con perdón de otras casacas y para mortificación del canciller, que es un enfermo boquense-, recinto que tiene tomada la ONU para ciertas celebraciones. Timerman se rodeó de algunos pro-argentinos como el boliviano Sacha Llorenti, que fogoneó el proyecto de resolución antibuitre, y el jamaiquino Courtenay Rattray y, por supuesto, de la representante ante la organización, la filósofa mendocina Marita Perceval. En las mesas en las que se distribuyeron los invitados se escucharon explicaciones por la presencia del embajador de Alemania: su país había anunciado, como el resto de los de la Unión Europea, que se abstendría en la votación, en un gesto de neutralidad ante el proyecto argentino y las presiones de Estados Unidos y Gran Bretaña. Pero la mañana misma de la votación Londres terminó de persuadir a los alemanes para que estuvieran entre los seis países que dijeron que no junto a Japón, Canadá e Israel. ¿Por qué votaría Israel en contra? También por presión de EE.UU., explicaron los baqueanos. Se esperaba y eso lo remachó el discurso que dio Timerman después de la votación antibuitre cuando se trató la autorización para izar la bandera de Palestina en la ONU como país observador, como la del Vaticano, que tiene el mismo status. "La Argentina..." -dijo el funcionario- "cree que el pueblo palestino es el único que puede decidir su futuro, y Palestina todavía no es miembro pleno de esta organización porque una minoría del Consejo de Seguridad bloquea su incorporación".
Entre tanto embajador tercerista hubo quienes preguntaron qué era ese River Club, que funciona en un magnífico edificio de la calle 52, y Timerman, que ha sido muchos años un vecino de Manhattan, recordó que esa casa fastuosa y bien mantenida perteneció a la heredad de los millonarios Valderbilt y que allí vivió muchos años, aun después de que su familia la vendiera, la célebre Gloria Valderbilt, famosa por su marca de diseño que acunó con los primeros jean de alta costura. Quiso comprar el piso que había pertenecido a su familia pero los vecinos le pusieron bolilla negra, lo que motivó un largo juicio con el consorcio. Ella atribuyó ese rechazo a su relación con el cantante negro Bobby Short, víctima como ella de persecución racial. Perdió la demanda y se fue pese a que Short era una de las voces más queridas del género a raíz de su tiempo como artista, seis meses al año, en el Carlisle Club, recinto de otro santuario famoso como el Carliste Hotel, en donde se dice que John Kennedy atendía a Marilyn Monroe. La Valderbilt ha prolongado la fama de su estirpe en el hijo, Anderson Cooper, animador estrella de la cadena CNN, que movió las aguas hace algunos años cuando confesó su condición sexual, algo que había negado toda su vida el amigo de su madre, el cantante Short. Cuando le preguntaron, antes de morir, por qué no lo había hecho, respondió: "Tengo que vivir, no puedo ir a las marchas del orgullo gay". Historia viejas que animan la tensión de estos quinchos bajo techos dorados como los del River Club.
Para no bajar a la crispación electoral, mantenemos la línea global con otro visitante internacional como Lula da Silva, traído al país por una joint venture de Daniel Scioli y la fundación partidaria que anima su hermano José y de Julio de Vido-Alejandra Minicelli, que lo tuvieron como estrella del encuentro sobre responsabilidad social que se hizo en la Rural y al que debió ir el candidato y gobernador, pero debió disculparse por una súbita afonía. Scioli estuvo en varios escenarios con el brasileño, pero en ninguno tan emblemático como La Ñata, adonde Lula ingresó apenas llegó a Buenos Aires, en la noche del miércoles, para compartir una cena distendida con pocos testigos, entre ellos el gobernador de Jujuy y presidente del PJ nacional, el operador ante la América Morena, Rafael Follonier. El visitante recorrió no sólo el museo personal del gobernador, que resume su vida privada, deportiva, empresarial y política. También visitó el miniestadio, en donde entrenaba el equipo de la casa (que jugó el sábado una fecha de Futsal por la liga oficial, perdió 5 a 1 ante "17 de agosto" con Scioli en cancha sólo unos minutos) y se extasió ante la estatua de sí mismo (Lula) que luce junto a las de otras personalidades políticas en las gradas y plateas. En esas charlas en La Ñata se enteró Lula de que este jueves viene Evo Morales a apoyar a Scioli, y que en la noche de ese día jugará en La Ñata un partido de futsal. Evo inició su vida pública como jugador de fútbol y siempre que hace viajes por el mundo organiza partidos con periodistas en lugares y horarios rarísimos (algunos a las 4 de la madrugada, como una vez en Nueva York). Quiso ser jugador profesional, se probó en Boca Juniors, se lastimó y se retiró antes de empezar. De ahí se hizo sindicalista como secretario de Deportes de un gremio de su país, en donde reveló su capacidad de liderazgo. Lo llevaron los productores de coca como speaker de su organización y de ahí emergió como político, pero quiso siempre ser jugador, y pararse en La Ñata es un poco cumplir un sueño.
Lula puso una base de operaciones en el hotel Alvear, su predilecto cuando viene a Buenos Aires, y no se mostró mucho con hombres de la embajada de su país en Buenos Aires. Antes de despedirse el viernes estuvo en un salón de ese hotel con una cincuentena de empresarios y académicos que le juntó Pepe Scioli para que escuchasen una explicación minuciosa de la situación actual de Brasil. Lula dio detalles de la marcha de la economía bajo el Gobierno de Dilma, y trató de desmentir que su país esté en crisis. Dijo que las dificultades eran parte del proceso de reformas que se inició con sus presidencias y no aludió en momento alguno ni a la situación del actual Gobierno ni a las acusaciones de corrupción. Tampoco cargó contra la oposición y recordó que cuando inició su primer mandato no había mirado hacia atrás porque entonces tenía cuatro años de Gobierno por delante y no se podía pasar uno hablando de Fernando Henrique Cardoso. Exaltó la figura de Scioli como candidato porque si gana, dijo, va a ser quien haga la verdadera integración con el Brasil, que es la de las comunicaciones y la infraestructura, que es lo que está pendiente. Hubo algunas intervenciones sobre el destino del Mercosur y Lula dijo que pocos están recordando los 30 años de los acuerdos de Raúl Alfonsín y José Sarney en Foz de Iguazú, que sentaron las bases de lo que cerró años después de manera formal. Destacó que el Mercosur siempre ha sido declarado en emergencia, pero se plegó a la idea de que su base es más política que económica. Alfonsín, a propósito de esto, siempre recordaba que cuando hablaron son Sarney de la integración pensaban más en una red de protección para prevenirse de nuevos golpes militares que en posiciones arancelarias, cuya discusión debilitó el sistema. Pepe Scioli se hizo acompañar por hombres de la diplomacia sciolista, como el encargado de relaciones internacionales de la gobernación, Carlos Peralta, el asesor Follonier, el embajador Ricardo Lagorio, nombre de la Cancillería que ha acompañado a Scioli desde que era vicepresidente y una nueva estrella en esa plaza, el exvicecanciller Andrés Cisneros, hombre fuerte de la Cancillería en tiempos de Guido Di Tella y que hasta ahora se había mantenido en la oposición al oficialismo. Tiempos nuevos.
En la vereda de la oposición, como en el oficialismo, aparecen como hongos cuarteles de campaña para atender territorios en los que se pueden cultivar diferencias a favor. El macrismo tiene sus mesas de trabajo entre lunes y martes en despachos oficiales, pero el ascenso de la candidata bonaerense, María Eugenia Vidal, ha habilitado otros recintos. Uno de los más visitados es el domicilio mismo del campañólogo Jaime Durán Barba, un departamento en la avenida Alvear del barrio de la Recoleta, donde se suelen juntar todas las semanas el equipo de la dama que integran, entre otros, Jorge Macri, Fernando Salvai, Fernando de Andreis y el segundo del ecuatoriano, Santiago Nieto. Ese grupo escuchó esta semana las instrucciones de Durán de redoblar esfuerzos para pegar la campaña en Buenos Aires a la nacional de Mauricio Macri, y plegarse a las consignas del candidato que desde ahora se concentrarán en la inseguridad y, dentro de eso, en el combate al narcotráfico. Según los focus groups de Cambiemos, más de la mitad de la población pide más seguridad en Buenos Aires, y esa consigna puede ser nacionalizada. El otro eje es la pobreza, y para eso los economistas del PRO le han preparado al grupo un proyecto de recreación del Fondo del Conurbano, lo mismo con que contó Eduardo Duhalde cuando fue gobernador de Buenos Aires, y lo mismo que hubiera querido Scioli cuando asumió su primera gobernación, pero que no logró. Esta semana Macri y Vidal van a lanzar ese proyecto, emulando algo parecido a lo que está manejando el equipo de campaña del FpV: contar con una rueda de auxilio para atender el distrito Buenos Aires con fondos extra. Estas tribulaciones de campaña no le permitieron a Vidal festejar su cumpleaños, que fue el martes pasado, pero que recordó en una cena familiar en su casa de Castelar, pese a que muchos la querían en algún quincho más brillante y evidente. Dijo que espera que regrese de un viaje su compañero de fórmula, el radical Daniel Salvador, que debió atender la boda de una hija.
Así como en el oficialismo hay sectores, como el cristinismo, que ya han asegurado posiciones de fuerza -si no de poder- a futuro, gane quien gane, en la oposición hay movimientos parecidos. Se vio el jueves en el almuerzo de la peña Progreso, en el restorán Lalín, donde desembarcó un número inusitado de militantes radicales para escuchar a Julio Cobos, senador electo, pero perdedor en la interna partidaria, por lo menos en la que se libró en la convención de Gualeguaychú, donde triunfó el sector de Ernesto Sanz. Hubo tanta gente que se debió habilitar un segundo salón en el santuario de la calle Moreno, y esa asistencia tuvo el premio añadido de asistir a un regreso por todo lo alto del exsenador Raúl Baglini, ponderado por todos los sectores de su partido, y también de la oposición, como consejero todo terreno. Lo saludó hace años Raúl Alfonsín como "cercano a la genialidad"; por eso Cobos lo sentó en la cabecera de la mesa, junto a Rafael Pascual, el promotor de estos encuentros, el exdiputado José N. Bielicki, y el auditor general, Leandro Despouy. Cobos sorprendió con un discurso de repaso de todos los asuntos de la agenda nacional y sancionó: nuestro candidato es Mauricio Macri, pero si gana Cambiemos nos tenemos que hacer cargo de la misma manera que si pierde. El discurso de Cobos pareció una pieza en preparación al pos-Sanz como presidente del Comité Nacional, porque los radicales eligen autoridades en noviembre próximo y todos apuestan a que el mando pasará del sector Sanz al que perdió en la convención de Gualeguaychú, es decir el que se referencia ahora en Cobos y en Pascual, que fue jefe del bloque opositor a Sanz en aquella oportunidad. Pascual es de la Capital Federal, distrito que tiene que elegir delegados al Comité Nacional (condición para ser autoridad partidaria) y si Pascual se apunta a serlo es señal de que puede ser el nuevo jefe del radicalismo. Lo respetan en todos lados y tiene amigos en todas las veredas. Cobos pidió que haya una reforma de fondo para terminar con las reelecciones de cargos ejecutivos, y exaltó a Mendoza y Santa Fe como provincias sin reelección a gobernador, en donde la alternancia aporta estabilidad. También pidió una reforma de la carta orgánica de su partido para que el titular de la UCR sea elegido en forma directa y no por delegados al Comité Nacional. Este proyecto tiene reparos entre los radicales que dicen que un valor del partido es su horizontalidad y que eso lo asegura el comité de delegados como autoridades supremas.
El público pedía Baglini, y le dieron Baglini, quien tomó el micrófono para una encendida defensa de la continuidad de las tradiciones partidarias enlazando la persistencia del Grupo Progreso, sosteniendo un ámbito de opinión de ideas radicales y de la UCR de su provincia, siempre dispuesta a la lucha electoral y dando pelea por el territorio al peronismo, circunstancia que le ha vuelto a significar el premio mayor de la gobernación provincial. No hizo una sola mención al extrapartidario candidato presidencial de Cambiemos, cuya boleta deberán depositar en la urna el próximo 25 de octubre, ni tampoco a la aventura kirchnerista de 2007 de su comprovinciano Cobos. Baglini halagó el ego del organizador de esa peña al recordar esta anécdota: "Había terminado mi extensa exposición sobre el Presupuesto y fuimos con Camisar y Bielicki a un acto en la Bolsa de Comercio. Tomamos un taxi. El conductor dijo: "Pero a quién tengo en el auto, que honor, etc." Me arreglé la corbata pensando que se refería a mí, pero dijo: "¡El diputado Bielicki!". Escucharon y aplaudieron todo esto Hipólito Solari Yrigoyen, los legisladores mendocinos y habituales laderos cobistas Patricia Giménez y Luis Petri, Carla Carrizo, Roberto Cabiche, Héctor Lombardo, Félix Loñ, Emilio Cappuccio, Víctor De Martino, Juan Manuel Moure, Juan Carlos Valente, Emilio Magnaghi, Israel Mahler, Pedro Querido, Ricardo Pérez Vélez, Miguel Ponce, Fernando Blanco Muiño, Humberto Dato, Fabian Zaccardi, Diego Barovero, Carlos Pérez Gresia, Alberto Assisa, Pancho Martini, Carlos Magliano, Oscar Muiño, Miguel Salierno, Willy Hörst, Félix Loñ, Guido Goluscio, Carla Cowan, Miguel Bazze, Roberto Cabiche, Fabián Zaccardi, Martín Silva Garretón, Emilio Cappuccio, Raúl Pistorio y Juan Montilla.
Horas antes del condumio en Lalín, un grupo más recoleto de radicales peregrinó hacia la casa de una de las joyas de la corona diplomática criolla, la embajadora Elsa Kelly, que fue diputada de ese partido en 1991, para una cena de nostalgias, pero también de operaciones, con Fernando de la Rúa, Rafael Pascual y Hernán Lombardi, ministro macrista, en la cabecera. Estaban, entre otros, Héctor Lomardo, Marcelo Meis, Fernando Caeiro, Pedro Trucco y Pablo Garzonuio, funcionario de la Legislatura porteña. Se trató de una cita social, pero que señala la reaparición del ex presidente después de superar tribulaciones de salud (más atrás quedaron las judiciales) para retomar contactos políticos, Lombardi, que fue su ministro, representa en el macrismo al radicalismo más cercano a De la Rúa y contó detalles de sus acciones de campaña por todo el país. Pascual mostró sus posiciones contrarias al Comité Nacional, pero se dijo dentro de la alianza de Cambiemos. No es la primera de las reuniones de De la Rúa, que suele aparecer en los pucheros del Jockey Club y en almuerzos en el Hotel Bristol de Cerrito y Sarmiento. Y no será la última porque prometió estar presente en nuevos encuentros.
La presencia de Lula no fue la única brasilerada de la semana, porque la embajada de su país, antes de su llegada, festejó el Día de la Independencia. "Lo peor ya pasó. Ahora hay que esperar primero una estabilización y luego un comienzo de una recuperación política y económica. En 2016 Brasil volverá a crecer. Lentamente, pero volverá a crecer". Con una sonrisa, estrechando manos, y repitiendo la frase hasta el cansancio ante cualquiera que la quisiera escuchar, Everton Vieira Vargas, el embajador recibió el lunes 7 a los invitados en el primer piso del Palacio Pereda, una joya de 1919. Anticipando la primavera abrió uno de los balcones terraza para que se viera el espectáculo de una de las vistas más exclusiva de Buenos Aires. En los rincones de la residencia abundaron los encuentros, como el de José Octavio Bordón, quien se trenzó en charla interminable con Aldo Ferrer sobre el juicio interminable con los fondos buitre. Bordón recordó los albores de la negociación por la deuda externa argentina en default, en los primeros días de Néstor Kirchner cuando a él le tocó ser embajador en los Estados Unidos. El mendocino comentó un aspecto poco explorado por el kirchnerismo último sobre la buena relación que hacia septiembre de 2003 hubo entre Kirchner y el entonces presidente de EE.UU., George W. Bush, que recibió al patagónico en el hotel Plaza de Nueva York y le prometió, y cumplió, apoyo total para su negociación tanto por la deuda impaga como con las presiones del FMI. "No les regale nada. Sea duro. Tiene nuestro apoyo", le dijo Bush en esa época, según Kirchner, "mirándonos a los ojos". Bordón dijo que el presidente de EE.UU. había sido entonces de gran ayuda para avanzar en lo que fue luego la reestructuración de la deuda, en un capítulo fundamental: frenar las embestidas de Anne Krueger entonces número dos del FMI. "Luego", siguió Bordón, "todo comenzó a complicarse con el intento de Bush de avanzar en el ALCA". Ferrer dijo que no es conveniente avanzar en ningún acuerdo con el FMI. "Hay que proteger nuestra soberanía y mantener la independencia económica". Al salir del palacio, en un diálogo de despedida, reconoció que algún tipo de negociación con los fondos buitre debe haber.
Muy solicitado por diplomáticos latinoamericanos se movía por el salón José Ignacio de Mendiguren, con una novedad: hablando cada vez mejor de Daniel Scioli y de integrantes de su equipo económico como Silvina Batakis, Mario Blejer, Miguel Bein y Miguel Peirano. "Scioli sabe escuchar y seguro que ahora está atendiendo a sus asesores y preparando medidas concretas". Le preguntaron sobre Axel Kicillof y su equipo y el diputado massista dijo: "Que vuelvan a la universidad". Con una sonrisa recordó el "brainstorming" que unos días antes había mantenido con Domingo Cavallo. El exministro lo había acusado de haber sido el culpable de la "megadevaluación de 2001", a lo que De Mendiguren contestó sin mayores vueltas "es un imbécil".
Más distendidos, algunos corrillos se hicieron eco de detalles de la visita al país de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, jueza jubilada que desplazó al PP del poder local y que vino invitada por la liga oficialista Justicia legítima. La visitante rechazó las invitaciones para participar de una reunión en su honor en la embajada de su propio país, prueba de la inquina que hay entre el sector de Carmena -que logró la silla de alcaldesa con el apoyo de Podemos- y la administración nacional de Mariano Rajoy.
Estuvimos en un quincho de grandes dimensiones: el que se armó en el vip del INTA Expone, que el organismo dispuso para las autoridades que se arrimaron a curiosear en la más grande muestra no comercial de Latinoamérica. Todos los años, el ente que conduce Francisco Anglesio organiza desde hace una década una considerable exposición itinerante por las regiones que la componen. Este año tocó en el campo experimental de Pocito, cercano a la capital sanjuanina. El orgulloso intendente local, que iba y venía orondo por el predio de veinte hectáreas (ocho ocupada por stands y doce por el estacionamiento de colectivos escolares y autos particulares), sin recordar un evento antecedente que haya reunido unas 60.000 personas en un solo día. Anglesio, en cambio, cavilaba sobre su próxima licencia para competir por la alcaldía de Río Gallegos, en donde perdió por muy poco en las PASO frente al histórico Roquel. Pero su presencia allí era fundamental, dada la asistencia a la inauguración del propio gobernador José Luis Gioja, que anunció la próxima apertura de una nueva sede del organismo nacional en Ullum-Zonda, que se suma a las que el INTA tiene ya en Iglesia, Calingasta y Valle Fértil. Allí se encontraron los directores representantes de Coninagro, Elbio Néstor Laucirica, y de CRA, Alejandro Lahitte, quienes chismorreaban sobre la ausencia del representante de la Sociedad Rural Argentina en el directorio del INTA, Bruno Quintana, en la misma semana en que la centenaria gremial de grandes productores anunció su salida de la asociación de cadena del maíz (Maizar). Las reiteradas actitudes de su presidente, Luis Etchevehere, han puesto a la otrora honorable organización en una posición en la que están peleados tanto con el Gobierno como con los otros actores del sector como con los propios productores, que no quieren que los empujen a un paro inocuo. La comidilla tuvo que ver con la tardía protesta frente a la gobernación entrerriana; el paro que impulsó la Rural no sirvió para canalizar la bronca de los productores (que, dicho sea de paso brillaron por su ausencia en Pocito), que se vieron obligados a protestar de una manera que los expone hoy a la investigación judicial, ya que dejaron a media docena de policías heridos. La extinta Mesa de Enlace parece perdida y sigue abandonando posiciones de poder institucional.
Los conservadores también tuvieron su hora de evocaciones. Fue en el salón Anasagasti del Jockey Club para recordar a uno de los mayores referentes de esa formación, hoy aliada al macrismo. El puntano Reynaldo Pastor. Carlos María Martínez exaltó su figura de periodista e historiador ante un público entre quienes estaban el titular de la Fundación Emilio Hardoy, Gastón Pérez Izquierdo, y del Partido Demócrata de la Capital, el ex diputado nacional Ricardo Balestra, organizadores del encuentro, así como el exgobernador de Corrientes, José A. Romero Feris, el ex diputado nacional Alberto Allende Iriarte, el ex juez federal Rafael Sarmiento y varios de esa vereda como Eduardo Conesa, Norberto Peruzzotti, Emilio Hardoy (h.) y Guillermo Mac Loughlin Bréard. Estuvieron ausentes los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá, a raíz de la muerte del hijo de este último, quienes no pudieron escuchar la evocación hacia su abuelo, Adolfo Rodríguez Saá (el "Pampa"), así como sobre las luchas de su antepasado el coronel Saá. Con gran erudición, Martínez destacó numerosas facetas de Pastor, quien fuera también concejal, legislador, constituyente y ministro provincial, gobernador de San Luis, dos veces candidato a presidente, y embajador en Portugal, así como diputado nacional por la provincia puntana durante 18 años, convirtiéndose en un severo "fiscal" del peronismo en la década del 50 -que le valió la cárcel- y, anteriormente, cuando presidió el bloque demócrata, con sólo 48 años fueron memorables sus intervenciones en tiempos de la Concordia y, en especial, los acuerdos celebrados con el entonces jefe de la bancada radical, José Tamborini, el frustrado candidato presidencial de la Unión Democrática.
Vamos a terminar con un chiste de profesionales:
Se muere un ingeniero y va a las puertas del cielo. San Pedro busca en su archivo pero, en la maraña de papeles, no lo encuentra, y le dice: "Lo lamento, no estás en la lista". De modo que el ingeniero va al infierno, donde lo alojan inmediatamente. Al día siguiente, el ingeniero se pone a diseñar y construir mejoras, y al mes ya tenían ISO 9000, sistema de monitoreo de cenizas, aire acondicionado, inodoros con drenaje, escaleras eléctricas, equipos electrónicos, redes de telecomunicaciones, programas de mantenimiento predictivo, sistemas de control visual y detección de incendios, termostatos digitales, etc. Un día, Dios llama al diablo por teléfono, y éste le cuenta lo feliz que estaba con el ingeniero. Dios se enfurece: "¿Qué? ¿Tenés un ingeniero? ¡Eso es un error, los ingenieros siempre vienen al cielo! ¡Me lo mandas de inmediato!". "¡Ni loco!", responde el diablo. "Acá mejoró todo, se queda". "Mandámelo o te demando", amenaza Dios. "¿Ah, sí?", responde el diablo, "¿Y de dónde vas a sacar un abogado?".


