8 de diciembre 2014 - 00:00

Chato y hacia arriba

Chato y hacia arriba
 No es que sea relevante, pero no deja de ser curioso o sintomático. En las últimas cuatro ruedas, en las cuales se anotaron tres máximos históricos, el Dow estuvo a menos de 1% de romper por primera vez la línea de los 18K, sin lograrlo. Ni siquiera el viernes, cuando llegó a colocarse menos de 9 unidades debajo de ese nivel pudo hacerlo, cerrando en 17.958,79 puntos (34° récord del año) al trepar el 0,33%. Esto comportamiento -continuación de la bajísima dispersión de los precios del mes pasado- tiene un correlato directo en los medios, que a diferencias de otras oportunidades en que se estuvo por superar alguna línea de miles, prácticamente ni mencionan el hecho. Luego de siete semanas consecutivas en suba (en la última trepó el 0,73%, totalizando un 9,63%) podría aplicarse el epíteto de "prudente" al mercado, de no ser porque el volumen promedio de las cinco ruedas más recientes fue el mayor de los últimos 30 días. Tenemos así un mercado que por el lado de los precios reacciona tímidamente a las noticias pero que está atrayendo algo más de interés entre los inversores (cuando tradicionalmente el volumen tiende a reducirse en diciembre, un mes que ha sido alcista 87 de los últimos 117 años). Y no es que no haya noticias que podrían definirse de relevantes: el viernes se supo que la creación de empleos en noviembre fue la mayor desde enero de 2012, el dólar tocó el máximo en siete años frente al yen, el barril de petróleo (WTI) tocó un mínimo para los últimos cinco años en u$s 65,84 por barril, etc. todas las que permiten suponer un reverdecer económico. Pero más que las acciones, todo esto parece afectar el mercado de deuda, donde la tasa trepó el viernes al 2,256% anual (la chance de un incremento de las tasas de referencias de la Fed para septiembre de 2015 creció al 75%). Mientras el resto del planeta busca estimular sus economías reduciendo el costo del dinero, Wall Street se convierte (por el diferencial de tasas) en una especie aspiradora succionado fondos que se dolarizan, apuntalando al billete, golpeando el precio de los commodities y apenas pasando a las acciones. Hoy las únicas noticias "usuales" que importan, son las que puedan afectar este circuito.

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