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Cheney, decepcionado con Bush por blando
Cheney, de 68 años, fue uno de los ideólogos de la «guerra contra el terrorismo» con las consiguientes invasiones de Irak y Afganistán.
«En el segundo mandato, Cheney sintió que Bush se estaba alejando de él. Dijo que se había constreñido por la reacción pública y la crítica que recibía. Bush era más maleable a eso. La consecuencia fue que se había endurecido en contra de su consejo», según publicó The Washington Post. A los ojos de Cheney era claro, citó el mismo diario, que Bush se «había movido hacia una posición conciliadora», algo que supuso una frustración para su vicepresidente, indican las memorias que serán publicadas en 2011.
La prensa de EE.UU. informó que, a pesar de los ocho años juntos en el poder, Bush y Cheney nunca fueron grandes amigos y el presidente terminó por decepcionar a su segundo. Cheney entendió las concesiones públicas de Bush como «debilidad moral» de un hombre al que consideraba «resolutivo», según los medios.
El ex vicepresidente tampoco entendió el hecho de que Bush no concediese el perdón presidencial a su ayudante, Scooter Libby, quien fue condenado por perjurio y obstrucción a la Justicia en el caso de las filtraciones de la agente Valerie Plame de la CIA a la prensa.
Libby era la persona de confianza de Cheney y, según el ex vicepresidente, se le encargó que «pegase su cuello a un triturador de carne» al no revelar los datos que poseía.
La identidad de Plame se conoció en julio de 2003, poco después de que su marido, el ex embajador Joseph Wilson, publicase un artículo en el que acusaba a la Casa Blanca de utilizar falsos argumentos para justificar la invasión de Irak, llevada a cabo ese mismo año.
Agencia EFE


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