Los candidatos progresistas dejaron expuesta la crisis del sector. El expresidente Sebastián Piñera, máximo favorito a La Moneda, protagonizó una “gaffe” al confundir a Lenin con Goebbels.
Santiago - Los ocho candidatos a la Presidencia de Chile protagonizaron la noche de este lunes un largo y áspero debate electoral de casi tres horas, que fue retransmitido por todos los canales de la televisión en abierto logrando un inédito rating de 44 puntos.
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Del debate, organizado por la Asociación Nacional de Televisión (Anatel), participaron Sebastián Piñera (centro derecha), Alejandro Guillier (centro izquierda), Beatriz Sánchez (izquierda), Marco Enríquez-Ominami (izquierda), José Antonio Kast (extrema derecha), Carolina Goic (centro), Alejandro Navarro (izquierda) y Eduardo Artés (extrema izquierda).
El encuentro registró momentos de gran intensidad cuando los periodistas interrogaban a los candidatos libremente, logrando una marca elevada de rating: 44 puntos; languideció en el turno de preguntas sobre seguridad, economía, salud y educación, y viró hacia los ataques directos e incluso las descalificaciones personales en la recta final.
Los candidatos de centroizquierda buscaron protagonismo, en un intento por asegurar su paso en los próximos comicios a un eventual balotaje con el favorito exmandatario Piñera.
En una de las intervenciones más controvertidas, Enríquez-Ominami sostuvo que Guillier estaba inhabilitado, luego de que en días previos esbozó que en la construcción de la candidatura del senador participaron narcotraficantes, aludiendo al caso de un exalcalde oficialista.
Enríquez-Ominami, cuarto en las encuestas, también dijo que "estará en la casa de la unidad" y apoyará a Guillier si pasa a segunda vuelta.
El candidato oficialista respondió que "las contradicciones de Marco revelan que no está seguro de lo que está diciendo".
Piñera, en tanto, protagonizó la anécdota de la noche cuando atribuyó a Lenin la frase "Miente, miente que algo queda", a tenor de una acusación del izquierdista Artes sobre supuestas inversiones del expresidente en paraísos fiscales.
Los comicios podrían marcar una encrucijada para la otrora unida centroizquierda chilena, que ahora está dividida entre seis candidatos y descansa sus esperanzas en un aumento de la participación electoral y la confluencia detrás de un candidato en un balotaje.
En Chile, un candidato presidencial triunfa en las elecciones si obtiene una mayoría absoluta. De lo contrario, las dos preferencias con mayor porcentaje en primera vuelta deberán medirse un mes después.
La candidata Beatriz Sánchez, del pacto de izquierda Frente Amplio y tercera en las encuestas, mantuvo en el debate el hermetismo sobre si se cuadrará con algún candidato de izquierda en una segunda vuelta.
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