30 de septiembre 2011 - 00:00

Chile: marcha, choques y difícil negociación

Un carabinero golpea en el rostro a un adolescente durante la protesta de estudiantes en Santiago, que volvió a ser masiva.
Un carabinero golpea en el rostro a un adolescente durante la protesta de estudiantes en Santiago, que volvió a ser masiva.
Santiago - El Gobierno de Sebastián Piñera y los estudiantes chilenos iniciaron ayer un diálogo para resolver las demandas para una educación de calidad y gratuita, en una jornada marcada por una nueva marcha que culminó con violentos disturbios.

Representantes universitarios, secundarios y profesores arribaron al Ministerio de Educación, donde comenzaron una reunión con su titular, Felipe Bulnes, para buscar un acercamiento que permita concluir con el largo conflicto.

Los estudiantes anunciaron que mantendrán las movilizaciones mientras se lleve a cabo la negociación y exigirán a las autoridades que expongan el apartado de educación incluido en el presupuesto público que se está diseñando para 2012.

Camila Vallejo, una de las más visibles dirigentes estudiantiles, desestimó la posibilidad de retornar a clases a pesar del inicio de las negociaciones. «Ojalá no pongan como primer punto la vuelta a clases para poder iniciar el diálogo, porque ahí difícilmente podamos avanzar en una mesa de trabajo», afirmó.

Llamamiento

Horas antes, Bulnes había llamado a los estudiantes a retomar la actividad académica, suspendida desde hace casi cinco meses por la ocupación de colegios y universidades que los jóvenes han realizado desde el estallido del conflicto, en mayo pasado. Más temprano, decenas de miles de alumnos marcharon frente a la Universidad de Santiago, en el centro de la capital chilena, en una ruta acordada con el Gobierno.

Unas 90.000 personas participaron de la movilización, según los organizadores, mientras que la policía aún no había entregado un estimado sobre la convocatoria de la protesta.

La masiva marcha se inició de forma pacífica, pero en un hecho confuso se salió de la ruta autorizada y Carabineros (policía) utilizó gases lacrimógenos y vehículos hidrantes para dispersar a los manifestantes cerca de una sede de la Universidad de Chile donde debía concluir la marcha con un acto cultural.

Centenares de encapuchados -que como en anteriores protestas se descolgaron de la protesta- lanzaron palos, piedras y pintura contra los uniformados, además de armar barricadas y destruir mobiliario urbano, lo que dio pie a un violento enfrentamiento con la policía que puso un abrupto fin a la manifestación.

Camila Vallejo criticó la actuación policial: «Es el colmo que se nos reprima de esta forma. Carabineros tendría que haber colaborado para controlar la manifestación, pero no reprimirla. Si hay estudiantes que creen que la manifestación sigue por otro recorrido, debió guiarlos». La marcha dejó 58 detenidos y cuatro agentes heridos.

Agencias AFP, ANSA y DPA

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