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Chile: probaron la cápsula e inician rescate a medianoche
Familiares de los mineros atrapados en Copiapó y rescatistas acompañan el retiro de la máquina perforadora T130, la que logró abrir el túnel que permitirá el rescate. La operación será riesgosa, pero la expectativa es fuerte.
El anuncio preciso sobre el comienzo del rescate lo hizo ayer el ministro de Minería, el ahora popular Laurence Golborne, tras el resultado positivo de los ensayos realizados con la cápsula «Fénix», diseñada y construida por la Marina chilena para evacuar a los mineros.
La última carta enviada por los 33 mineros atrapados reveló ayer signos lógicos de temor y de ansiedad.
«Todavía no estoy nervioso. Yo creo que cuando me toque a mí (subir a la cápsula), los nervios me van a atacar», dijo el minero Jimmy Sánchez, el más joven del grupo, de 19 años.
La nota está dirigida a la cuñada del joven, Rozana Ávalos. Sánchez es padre de una niña de cinco meses llamada Bárbara y comenzó a trabajar en la mina meses atrás por unos u$s 700 mensuales.
«He sufrido mucho y no quiero sufrir más. En los momentos más difíciles le agradecía a Dios porque me había dado una hija. Espero que cuando me toque a mí, todo esté bien», expresó.
El rescate tiene también una lectura política, que beneficia, si todo sale bien, al presidente Sebastián Piñera, quien ayer visitó Quito para expresar su respaldo a Rafael Correa tras el fallido golpe de Estado. El mandatario expresó ayer que «17 millones de chilenos vamos a compartir la alegría que será compartida por el mundo entero».
Los ensayos con la cápsula, que fueron filmados en detalle, tuvieron lugar tras completarse el «encamisado» (revestimiento) del primer tramo del conducto abierto por la perforadora T-130, a cargo del «plan B» del rescate. La T-130, apodada «La Milagrosa» o «La Liebre» por los familiares de los mineros, abandonó el domingo la mina San José, de regreso a la mina «Doña Inés de Collahuasi», en Iquique, a 1.000 kilómetros al norte de Copiapó, a la que pertenece, entre vítores, aplausos, bocinazos y lágrimas de emoción.
Resultados promisorios
La cápsula «Fénix», de 3,95 metros de largo, 51 centímetros de diámetro y casi 400 kilos de peso, bajó a 610 metros, con resultados satisfactorios.
«Los resultados han sido muy promisorios, muy positivos. La cápsula se comporta muy bien dentro del conducto, se adapta al desplazamiento con encamisado, sin encamisado, no existe movimiento ni bamboleo, no existe ni siquiera caída de polvo dentro de este conducto», subrayó Golborne.
Ayer se trabajó en la instalación un sistema de izaje de origen austríaco, que será el utilizado para bajar y subir la cápsula, dijo Golborne. «El rescate podría realizarse a partir de las cero de mañana (en referencia a las 24 de hoy)», indicó.
También explicó que los atrapados están construyendo una plataforma para alcanzar la altura de 2,40 metros que es hasta donde llegará la «Fénix» en su descenso.
Al comenzar el rescate, los primeros ocupantes de la cápsula serán cuatro rescatistas, dos mineros y dos enfermeros, que descenderán hasta el fondo para apoyar la salida de los trabajadores, informó el ministro de Salud, Jaime Mañalich.
Los cuatro permanecerán ahí hasta el final del procedimiento del operativo.
El jefe técnico del salvataje, André Sougarret, aseguró, en tanto, que la cápsula «Fénix» tiene una evaluación de diez puntos de seguridad en una escala con ese tope. Durante el recorrido de prueba bajó a 0,2 metros por segundo.
Se espera que la velocidad aumente a un metro por segundo con el inicio de la elevación.
Dieta especial
Mañalich indicó que seis horas antes del rescate iniciarán una dieta de alimentación especial, con un ayuno de sólidos, y reforzada en azúcar, minerales y potasio. Aunque todavía no se sabe quién será el primer evacuado, se supo ayer quién será el último: Luis Urzúa, topógrafo y jefe de turno de los 33, según confirmaron los expertos de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS). Además, se sabe que primero saldrán los hábiles, después los débiles y finalmente los más fuertes del grupo.
Una vez en la superficie, los mineros tendrán habilitado el segundo piso de un recinto médico para ellos, en habitaciones con baños exclusivos, donde vestirán un pijama especialmente diseñado con una estrella que remite a la de la bandera chilena y, dentro de ella, el número 33.
En el tercer piso del hospital serán recibidos los trabajadores que tengan mayores problemas de salud, por lo que las visitas de los familiares serán restringidas.
Urzúa, de 54 años, se convertirá así en la persona que en el mundo habrá pasado más tiempo atrapado a 700 metros de profundidad y que ha vivido para contarlo.
Agencias EFE, AFP, Reuters y DPA


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