Esa estabilidad estadística llega en momentos en que se derrumbaron los precios de las materias primas globales, y las dificultades de una campaña china para mover la economía desde la inversión y las manufacturas hacia el consumo. Pero quizá el mayor interrogante es cómo un país en vías de desarrollo de 1.400 millones de personas puede publicar su producto bruto interno (PBI) semanas antes que las primeras estimaciones de economías avanzadas, como Estados Unidos, la zona euro o Gran Bretaña, con sólo revisiones menores posteriormente. "Creemos que los números son una fantasía", dijo Erik Britton, de Fathom Consulting, una firma de investigación independiente con sede en Londres y uno de los mayores críticos de los datos oficiales chinos. "No hay manera de que esos números estén cerca de la verdad". La misteriosa calma oficial sobre los datos del PBI de China bien podría estar contribuyendo a la salida de los escépticos de los activos chinos justo cuando las autoridades se esfuerzan por administrar un mercado de acciones muy volátil. Fathom, que el año pasado decidió dejar de publicar predicciones de los datos oficiales del PBI y, en cambio, difundir lo que cree que realmente está pasando, entiende que el crecimiento será del 2,8% este año, frenándose a sólo un 1% el próximo.
| Agencia Reuters |

