6 de abril 2010 - 00:00

China contraataca: traba aceite de soja por “mala calidad”

Jorge Taiana, Alfredo Chiaradía
Jorge Taiana, Alfredo Chiaradía
China restringe las exportaciones de aceite de soja porque el producto «es malo y no cumple con las normas básicas de calidad». Imperturbable y haciendo honor a su origen cultural, Gang Zeng, el embajador de ese país en Buenos Aires, dio ante el canciller argentino, Jorge Taiana, y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía, su versión sobre el conflicto comercial entre ambas naciones. Zeng, sin mayores precisiones, dejó claro que no se trataría de una cuestión de represalias comerciales ni políticas, sino una consecuencia de un conflicto referido a la calidad (baja, según el chino) del aceite de soja argentino enviado a ese mercado. En otras palabras, y según el concepto del diplomático: «No es una cuestión de Estados, sino de privados».

Zeng fue preparado. Ante los argentinos mostró papeles donde se mencionaba que las empresas exportadoras de aceites, registraron un 36% de exceso de residuos de solventes en los embarques de 2009. El embajador incluso mencionó que no hay represalias, ya que desde hace tres años la cantidad de envíos viene aumentando, y que podría continuar creciendo este año si se solucionara el problema de la calidad de los embarques argentinos. Zeng, incluso, habló sobre la persistencia de este conflicto, que habría comenzado en 2005 y que habría tenido cierta flexibilidad por parte del Gobierno oriental durante cinco años; pero que ahora, la administración china, había decidido obligar al país a solucionar el problema.

Para peor, y según los datos chinos, las empresas involucradas en el problema habrían sido cuatro multinacionales: Nidera, Bunge & Born, Dreyfus y Cargill; a las que incluso se les habría advertido en su momento sobre la situación. En total, durante el ejercicio pasado, serían 214 los lotes en los que se habrían detectado problemas de exceso de solventes (hexano, producto utilizado en la molienda) en los envíos de aceite de soja crudo, lo que implica el 36% de las 1,8 millón de toneladas.

Zeng dejó además el mensaje, sobre que si el problema de la calidad del aceite de soja se termina, volverían las compras a su nivel precrisis. En total, China tenía proyectado compras por u$s 2.000 millones este año, ventas que se encuentran ahora frenadas. La Argentina es el mayor exportador mundial de aceite de soja y China es uno de sus mayores clientes, a la vez que ocupa el tercer lugar como productor y exportador mundial del grano de soja, detrás de Brasil y Estados Unidos. De hecho, la Argentina envía el 77% de la cantidad de aceite de soja que consume ese mercado; y, según los datos locales, a ese país le sería imposible reemplazar en el corto plazo los envíos de las empresas involucradas.

Ayer Taiana, más allá de los reclamos de Zeng, pidió igualmente al embajador que le comunique al Gobierno de Hu Jintao la queja local y el pedido para que se levanten de manera urgente las restricciones a las exportaciones de aceites argentinos. Zeng «tomó nota», según su propia expresión, y prometió elevar el pedido esta mañana y transmitir por la tarde (explicó que por problemas de horarios), la respuesta oficial de China ante la exigencia local.

La reunión duró aproximadamente una hora. Zeng fue citado al piso 13 del Palacio San Martín. Llegó puntual y fue amable pero duro y directo. Primero dejó que hablaran los funcionarios argentinos y prometió la respuesta para hoy. Sin embargo, luego desplegó sus datos sobre la calidad del aceite de soja local. Zeng contaba incluso con los números y lotes de los embarques con problemas, con la empresa responsable resaltada. Minutos antes de las 20, el diplomático abandonó sonriente el despacho de Taiana.

Para hoy está previsto que desde el Gobierno argentino se tome contacto con los productores privados acusados por china para confirmar o desmentir los datos del visitante. Luego se esperará la respuesta de Pekín, y recién después habría contestación oficial sobre el conflicto. Sin embargo, el panorama que quedó luego de la presencia de Zeng en el edificio de la Cancillería frente al Palacio San Martín, es que China tiene todos los argumentos para que se entienda (aunque no sea cierto) que no se trata de una guerra comercial ni de la decisión de aplicar represalias por las sanciones antidumping locales; sino de acciones a derecho de los compradores.

La incidencia de los productos chinos en el total de las importaciones argentinas creció del 5,2% en 2003 al 12,5% en 2009, en tanto que el comercio bilateral es deficitario para la Argentina, con un saldo negativo de casi 2.000 millones de dólares entre 2008 y 2009.

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