Ayer Chaori Solar -la empresa que se declaró en default la semana pasada- anunció que China Securities, una firma de inversiones que supervisó y garantizó la emisión de deuda, le pidió recurrir a "sus activos inmobiliarios, equipamientos y cuentas", mediante ventas o subastas, para pagar a los acreedores afectados.
Para colmo, otra compañía de energía solar anunció ayer su segundo año de pérdidas netas, lo que llevó a una suspensión de las operaciones de sus bonos y acciones en la Bolsa de Shanghái y alentó el temor a que también pueda caer en una moratoria de pagos.
La ansiedad tras el default generó tres días de fuerte corriente vendedora de cobre, pese a que ha tenido pocos efectos de importancia en otros mercados financieros mundiales. "Buena parte de esto está vinculado a las operaciones financieras y uno comienza a preguntarse si están en riesgo, y creo que es por eso que el mercado se está preocupando y esa es la razón por la que el cobre ha sido más impactado", dijo Stephen Briggs, analista de BNP Paribas.
El incumplimiento del pago de un bono de la compañía china Chaori Solar la semana pasada dio pie a que se replanteara el riesgo crediticio en un mercado donde se consideraba que incluso la deuda de más alto rendimiento tenía alguna garantía estatal implícita.
La banca informal china ha usado el cobre como garantía para conseguir recursos y mucho de ese dinero se ha usado para invertir en bienes raíces, inflando los precios de las propiedades, algo que Pekín quiere desalentar.
| Agencias Reuters y AFP |


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