10 de marzo 2015 - 00:00

Chispazos en la interna K: scrum sciolista sale a torear a Randazzo

Florencio Randazzo, Alberto Pérez, “Pepe” Scioli y Ricardo Alfonsín
Florencio Randazzo, Alberto Pérez, “Pepe” Scioli y Ricardo Alfonsín
Con templanza de monje, Daniel Scioli se mordió la lengua y cada vez que le hablaron de Florencio Randazzo -de la metralla que el ministro tira contra él- optó por el silencio o la respuesta de ocasión, dentro de una táctica global de no antagonizar con el ministro ni darle, más que nada, relevancia a sus palabras.

Pero ayer, Scioli se zambulló en la interna K. Evitó hacerlo en persona y, como indica el manual, pegó a través de terceros: Alberto Pérez, jefe de campaña, su hermano José "Pepe" Scioli y el secretario general de la Gobernación, el protosciolista Martín Ferré conformaron el tridente que salió a torear a Randazzo.

A lo largo de meses, sistemáticamente el sciolismo se negó a responder las críticas del ministro de Interior y Transporte para no darle entidad ni visibilidad. Ayer eso cambió. Pérez dijo que Randazzo se cuelga "de las polleras" de Cristina de Kirchner para tratar de "erigirse en candidato", que "nunca ganó una elección" y lo acusó de "hacerle el juego a Macri". Por su lado, "Pepe" Scioli le imputó ser "funcional al poder económico" y Ferré le reprochó que "Randazzo nunca expresó públicamente sus diferencias con Scioli hasta ahora, que justo está en campaña. Eso es ser oportunista".

El sciolismo reaccionó intempestivo y con un delay de semanas. Desde fines del año pasado, Randazzo acusa al gobernador de ser un "candidato de las corporaciones" y su ingreso a la política de la mano de Carlos Menem como, además, su llegada desde el deporte que, dijo, lo habilita para acompañar no para conducir el proyecto K.

La ráfaga sciolista, vía Pérez, Ferré y "Pepe" Scioli, tenía ayer un cuarto vocero que salió a recordar un fragmento del libro "Argenleaks" de Santiago O'Donnell referido a la visita y los dichos de Randazzo en la Embajada de EE.UU. en la crisis de la 125.

Momentos

El cambio de táctica de Scioli, que hasta ayer frenó cualquier respuesta a Randazzo, responde a distintas variables. La más simple, según dicen sus laderos, es que el gobernador-candidato declaró inaugurada la temporada de campaña y salió a mostrar que está dispuesto a confrontar "si es necesario".

Por lo pronto, no lo hizo en persona, método que siempre aplicó y consiste en mandar a sus segundos a responder las críticas como una forma de poner al rival en un plano inferior. En La Plata deslizaban ayer que, al menos por ahora, Scioli no tiene previsto entrar en persona al espadeo con el ministro cristinista. Detrás de la respuesta sciolista hay otro objetivo: mostrarle a Randazzo que tienen poder de fuego.

El ministro, por radio, reaccionó ante los dichos de Pérez: mencionó que en 2005, durante la disputa entre los Kirchner y Eduardo Duhalde, Scioli "jugó con Duhalde", que "Pepe" Scioli fue jefe de campaña de Francisco de Narváez y que en 2013, el propio gobernador negoció hasta "último momento" para armar listas conjuntas con Sergio Massa.

Pero el pliego menos visible y el más inquietante es el que permite entender que la balacera del tridente sciolista contra el ministro significa un tiro por elevación a Cristina de Kirchner porque Randazzo, a pesar que ésta no dijo nada, se presenta como el presidente de la Presidente. "Es ministro de ella y se muestra seguido ¿y tiene vía libre para decirnos cualquier cosa?", se preguntó ayer un operador sciolista.

Es el punto más urticante que, quizá, anticipe otras palabras y otros movimientos que pongan la relación pendular entre el candidato y la presidente en un punto de lejanía de esos que suelen inaugurar un tiempo de especulaciones y teorías afiebradas.

La expulsión de Juan Carlos "Chueco" Mazzón de su oficina de Balcarce 50 -un sablazo cruel que impacta en la aventura bonaerense de Diego Bossio- agitó el fantasma de la exclusión de Scioli de la PASO kirchnerista, hipótesis que se cita para hablar de una "derrota táctica" de Cristina de Kirchner en octubre.

En el randazzismo entienden que ese temor es infundado y dan por hecho que en el ADN de los Kirchner no está contemplada la idea de jugar a perder. Dan por hecho, además, que aunque creen que Cristina bendecirá a Randazzo como "su candidato", no sería saludable para las PASO ni para el FpV que, por algún artilugio, se le impida a Scioli ser postulante en la primaria kirchnerista y se lo deje fuera de la competencia.

El cierre de listas porteñas, en que Scioli subió y luego desactivó la candidatura de Gustavo Marangoni, fue otro factor de tensión aunque, luego de algunas frases amigables de Mariano Recalde, el gobernador-candidato podría coincidir con el interventor de Aerolíneas Argentinas (AA), y postulante K a jefe de Gobierno porteño, en una actividad de campaña.

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