- ámbito
- Edición Impresa
Choque con Chávez: EE.UU. sanciona a PDVSA por sus vínculos con Irán
La petrolera estatal venezolana es una herramienta económica y política de primer orden para Hugo Chávez.
Es eje, además, de los crecientes vínculos del país con Irán, que acusan fuerte recelo en Estados Unidos.
Las sanciones le impedirán a PDVSA acceder a contratos con el Gobierno estadounidense y a financiamiento para importar y exportar, pero no afectan las enormes ventas de petróleo de la empresa a Estados Unidos, ni las actividades de sus subsidiarias, como la filial de refinación Citgo.
Ambas naciones, pese a la enemistad de sus gobiernos, son interdependientes: Venezuela envía a EE.UU. cerca de un 45% de sus exportaciones de petróleo y Estados Unidos le compra a Caracas un 10% de sus importaciones totales de crudo. Ello significa que EE.UU. sigue siendo el mayor socio comercial petrolero de Venezuela, que vendió un promedio de 987.000 barriles por día (bpd) al país norteamericano en 2010, según datos de Washington.
Preocupación
La medida también pone en relieve la preocupación de Estados Unidos por la capacidad de Irán de evadir las sanciones, que buscan debilitar el presunto programa de armas nucleares de Teherán (ver aparte).
La sanción anunciada ayer se produjo bajo la órbita legal de sanciones a Irán impuestas en 1996. Según Washington, PDVSA entregó a ese país «al menos dos cargamentos» de un producto que mezclado con el petróleo mejora la calidad de la nafta, señalamiento que Caracas negó en varias oportunidades.
La penitencia también alcanza a otras 16 empresas y personas de China, Siria, Irán, Bielorrusia, Israel y Corea del Norte, varias de ellas por actividades de proliferación nuclear que involucraron tanto a Irán como a Corea del Norte y Siria.
«Al imponer estas sanciones estamos enviando un mensaje claro a las empresas de todo el mundo. Quienes sigan irresponsablemente apoyando al sector energético de Irán o ayuden a facilitar los esfuerzos iraníes para evadir las sanciones de Estados Unidos enfrentarán consecuencias significativas», dijo en conferencia de prensa el subsecretario de Estado norteamericano, James Steinberg.
Según PDVSA, con la medida sólo se podría ver afectado un pequeño volumen de exportaciones que realiza Citgo a la red venezolana de refinerías. «Las otras dos (sanciones impuestas) no aplican porque PDVSA no tiene deuda ni intenciones de endeudarse con el Banco de Importaciones-Exportaciones de Estados Unidos, y tampoco participa en las licitacio-nes oficiales en ese país», dijo una fuente de la firma.
El senador Richard Lugar, el republicano de mayor rango en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado y duro crítico de Chávez, denunció que las sanciones sobre PDVSA fueron resultado de la «falta de voluntad de Venezuela para romper sus relaciones con organizaciones terroristas y con países que las respaldan».
En respuesta, el jefe de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional venezolana (parlamento), Saúl Ortega, denunció que Estados Unidos «tiene en la mira» a Venezuela para «futuras políticas agresoras» del imperio. «Llamamos al pueblo a cerrar filas contra la política imperialista que ha tomado cuerpo en el Gobierno de Estados Unidos, señaló el diputado a la emisora Unión Radio.
En la mira
A la vez, el diputado Luis Acuña, miembro de la Comisión de Energía y Minas, señaló que el Gobierno del inefable Hugo Chávez no se retractará de los acuerdos de cooperación firmados con Teherán, y resaltó que Venezuela «ha estado en la mira de Estados Unidos desde hace mucho tiempo». El también legislador oficialista Freddy Bernal opinó que «Estados Unidos, una vez más, se quiere convertir en la policía del mundo y pretende pisotear la soberanía y autonomía de los pueblos».
En 2009 Venezuela dijo que PDVSA comenzaría a abastecer a Irán con hasta 20.000 bpd de combustibles, a cambio de su participación en el gigantesco yacimiento de gas South Pars, lo que Chávez ve como una excelente oportunidad de negocios.
Un año más tarde, el ministro de Energía venezolano, Rafael Ramírez, dijo que la petrolera estatal detuvo los suministros de combustible a Irán después de que éste superó una declarada escasez de crudo. No obstante, datos de carga sugieren que PDVSA siguió enviando combustible a Irán desde su red de refinación y sus almacenes en la isla caribeña de Curazao.
Junto con PDVSA fueron sancionadas PCCI, Royal Oyster Group y Speedy Ship, de los Emiratos Arabes Unidos; Tanker Pacific, de Singapur; Ofer Brothers Group, de Israel; y Associated Shipbroking, de Mónaco. Ofer Brothers Group, una empresa perteneciente a la familia más rica de Israel, negó la acusación de haber vendido barcos a la República Islámica.
Agencias Reuters, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero


Dejá tu comentario