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Choques en la Plaza Seca
El conflicto, que estalló a principios de este año y provocó que el CCGSM paralizara sus actividades, tiene larga data. En 2005, durante la gestión de Aníbal Ibarra en el Gobierno de la Ciudad, hubo un plan para reconvertir la Sala Alberdi proporcionándole otros usos. Un año más tarde, ya durante la Jefatura de Gobierno de Jorge Telerman con Silvia Fajre en el Ministerio de Cultura, se ordenó el traslado de docentes y alumnos a otros centros alternativos de la Ciudad (se propusieron diferentes alternativas), pero ninguna fue aceptada. Hubo recursos de amparo, pero la situación no se modificó. En 2008, por cuenta propia, comenzó a funcionar sin ninguna normativa una suerte de "teatro a la gorra". Entre ese año y el siguiente, los docentes fueron incorporados a la planta del Gobierno de la Ciudad y se les cedió el espacio teatral Los Andes, en el barrio de Chacarita, donde hasta la actualidad continúan desarrollando sus actividades.
Sin embargo, un grupo de alumnos se declaró en rebeldía, no aceptó ese nuevo espacio y en 2010 tomó por la fuerza la Sala Alberdi, que actualmente es tierra de nadie, y viven en condiciones de seguridad extremadamente precarias. Lo más insólito hoy del caso es que hay dos juzgados diferentes que actúan en la causa. El de la doctora Schafrik, en cuya órbita recae la ocupación ilegal de la Sala Alberdi, y un segundo que desde enero se ocupa de la ocupación de la Plaza Seca. Ayer, la fiscal Barcia, por mandato delegado, ordenó el operativo de desalojo. En la cuadra afectada se viven episodios de violencia, y según han denunciado últimamente algunos vecinos, los ocupantes arrojan excrementos desde el sexto piso hacia el exterior.


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