Objeto social: Explotación de salinas, elaboración de sal y saborizantes de comidas.
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Como commodity, lo que ocurre con la sal es único. La de menor calidad, empleada para deshelar las rutas puede costar u$s40 la tonelada, la refinada para la industria química asciende a u$s150 la tonelada y la "fleur de sel", la preferida por los grandes gourmets (cosechada a mano en algunas pequeñas locaciones de Francia) puede llegar a u$s70.000 o más por tonelada. No hay ningún otro commodity con semejante dispersión de precios siendo básicamente la misma cosa: NaCl. Pero hay otras características que también la hacen única: si bien fue el primer commodity transado internacionalmente (en 4.700 AC el primer poblado europeo, Solnitsata, la producía y exportaba a cambio de oro; Roma nace como productora de la sal de las marismas del Tiber y una de sus rutas más antiguas, la Via Salaria fue construida para llevar sal a los puertos del mar Adriático) no se negocia en ninguna Bolsa, no hay contratos derivados sobre ella y el comercio internacional es muy reducido (unos u$s3.500 millones al año): EE.UU. el mayor importador adquiere u$s734 millones, Japón u$s405 millones y China u$s243 millones, con Holanda con u$s230 millones, Alemania con u$s206 millones y Chile con u$s189 millones como los principales exportadores. La demanda mundial es relativamente estable: un 20% para consumo hogareño y 80% para el industrial, dependientes de la economía en general, el ritmo de la industria química y la situación climática, que afecta el consumo para el deshielo de rutas y a los productores por evaporación. Esta perorata vale para entender el porqué de la estrategia de la empresa, que a pesar de colocar en el semestre 11% menos toneladas de su producto núcleo que un año atrás, a través de mejoras en sus mecanismos internos y la diversificación de sus productos finaliza ganando $ 44.551.435, más de tres veces más que en 2015.
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