11 de septiembre 2013 - 00:00

Ciccone: movió Rafecas y confirmó polémicos chats

El juez federal Daniel Rafecas se defendió ayer en el Consejo de la Magistratura por los mensajes de celular que intercambió con el abogado Ignacio Danuzzo Iturraspe cuando le tocó investigar la llamada trama Ciccone. Comentarios que salieron a la luz cuando el abogado defendía a uno de los principales imputados y que devinieron en la salida de Rafecas del expediente que tiene por protagonista al vicepresidente Amado Boudou. En su defensa, que presentó por escrito, negó haber facilitado información al letrado o asesorarlo a nivel procesal. El kirchnerismo en el cuerpo colegiado manejaba anoche la posibilidad de una sanción antes de fin de año.

Rafecas en ningún momento negó la autenticidad de los mensajes que dio a conocer Danuzzo Iturraspe. Dijo que esos contactos se dieron en buena fe ("Danuzzo gozaba de mi afecto y del de toda mi familia"), que los mensajes se dieron en un momento incipiente de la causa y que nunca adelantó ninguna pesquisa por celular.

Para esto último tomó como ejemplo el hecho de no haberle avisado al abogado sobre el allanamiento al departamento de Boudou en Puerto Madero que figuraba alquilado al abogado Fabián Carozo Donatiello.

En un giro propio de la ontología del lenguaje, el juez sostuvo que "su propio testimonio (el del abogado) lo coloca como un agente activo de una cierta interpretación de lo que este magistrado le habría dicho". Textos para cuestionar la "textualidad objetiva". Argumentos cuanto menos curiosos para los consejeros. Un detalle: según Rafecas, Danuzzo jamás se presentó ante él como abogado defensor de José María Núñez Carmona, protagonista excluyente de la trama junto al titular de The Old Found Alejandro Vandenbroele. Ayer por la tarde prácticamente nadie en la calle Paraná sustentaba esta hipótesis.

Para los consejeros tanto oficialistas como opositores, que ayer a la tarde se entretuvieron leyendo la defensa de Rafecas, los argumentos del juez tienen problemas de base ya que ésta no niega sus dichos ni la autenticidad del registro. Específicamente tres cuestiones que van más allá del expediente: una violación a la obligación reglamentaria de guardar reserva, la afectación de los principios de imparcialidad y el ineludible desprestigio del Poder Judicial que generó el escándalo de los "whatsapp".

Ideas que tienen su origen en el artículo 8 del reglamento para la Justicia federal, pero también en los apuntes de los libros del académico español Joseph Aguiló Regla que circularon por el Consejo. Catedrático de Filosofía del Derecho por la Universidad de Alicante, ha hecho ciencia sobre la conducta de los jueces y la ética en el plano personal de quienes ocupan esos cargos.

Rafecas eligió centrar toda su defensa respecto de su actuación en el caso Ciccone aun cuando los consejeros saben, por los registros que Danuzzo Iturraspe entregó al Consejo, que éste y el juez intercambiaban información sobre otras causas, como por ejemplo de índole tributario y que tramitaban en el despacho de Javier López Biscayart.

Extractos que ayer fueron publicados por este diario y que, a los ya conocidos, agregaban intrigas políticas sobre los adversarios del vicepresidente dentro del oficialismo en un juego de iniciales que le da un aire cinematográfico al debate, casi como una película de Costa-Gavras.


Ahora la suerte de Rafecas queda echada en la comisión de Disciplina y Acusación que controla el kirchnerismo y que podría multarlo con imponer su mayoría simple.

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