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Cierran canje por u$s 3.000 millones
Trascendió que se dejó de lado la posibilidad de incluir a los Boden 2012 en el menú de papeles para ser canjeados. Y también que los nuevos papeles que se entregarán serán a cinco años de plazo, con vencimiento en 2014 y con una tasa de interés mixta, con el componente variable sobre la base de la Badlar (la que se les paga a los depositantes de $ 1 millón o más por plazo fijo a 30 días). Lo que se hará en esta oportunidad es no abrir un período en el cual los bancos podrán o no sumarse al canje, sino que, en secreto, como ya se lo viene haciendo, se está negociando con los principales tenedores de los Préstamos Garantizados. Una vez acordada la tasa de los nuevos papeles, se anunciará directamente que se cerró la transacción.
Vencimientos
Para el Gobierno significa un alivio no menor el cierre de esta operación. Es que hay vencimientos por u$s 4.200 millones en 2009 por este concepto y u$s 2.900 millones en 2010. Con la estatización de las AFJP, un alto porcentaje de estos vencimientos se convirtió mágicamente en un pago intrasector público del Tesoro a la ANSES. Igualmente, hay inversores extranjeros con tenencias de Préstamos Garantizados que
difícilmente se vean seducidos por esta operación y preferirán, aunque se trate de un papel ilíquido y sin cotización, aguardar hasta su vencimiento.
Pero el problema de fondo y la razón del porqué los papeles argentinos hoy rinden casi un 40% anual en dólares pasa por la escasez de divisas. Los vencimientos en pesos se pagan fácilmente, pero ¿qué pasa con los bonos en dólares en una economía con el superávit comercial contrayéndose y fuga de capitales? Ahí es cuando todos empiezan a mirar a las arcas del Banco Central, única fuente de dólares, aunque limitada por los topes que marca su carta orgánica. Comprar CDS de la Argentina, una suerte de seguro contra un default del país, es oneroso. Se operan a cinco años de plazo a casi 3.500 puntos, diez veces más caro de lo que cuesta uno similar de Brasil. La razón es simple: le adjudican al país una probabilidad mayor de siniestro en el que incide no sólo el pasado, sino las dificultades financieras que se avizoran.
De hecho, Lula logró emitir u$s 1.000 millones el pasado 6 de enero a poco más del 6% anual en dólares. Algo surrealista para la Argentina. Por ello la importancia de al menos cerrar esta operación de «canje
de canjes», y avanzar con la más difícil, la de los bonistas con papeles aún en default. Para ello se necesita la autorización proveniente desde Olivos, algo que cuenta con tanta volatilidad, con tantas idas y vueltas como cualquier papel argentino. Al fin y al cabo, uno es muestra del otro.


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