- ámbito
- Edición Impresa
¿Cierran el club de la triple A?
El Ministerio de Finanzas germano salió a afirmar que el país está económica y financieramente fuerte y sigue siendo un refugio seguro y el ancla de la región. Que el Gobierno de Angela Merkel responda a Moodys no es algo extraordinario, aunque el resto de los Gobiernos no lo hizo. Lo que sí llama la atención es la celeridad con la que el presidente del eurogrupo, Jean-Claude Juncker, reaccionó al anuncio. No suele ser su comportamiento habitual y pone de manifiesto el temor que despierta esta noticia.
La lectura del mercado es que en todos los países industrializados la triple A es una especie en extinción porque todos están bajo fuego cruzado. Si se tiene en cuenta la posición central de Alemania en la eurozona, está claro que no quedará aislada del deterioro general, por lo tanto, la rebaja parece lógica.
¿Pero qué podría provocar que Alemania perdiera la triple A? Según Moodys, los detonantes serían la salida de algún país del euro o nuevos rescates como a Italia o España que deterioren la posición fiscal del Gobierno germano. La visión del mercado es que la decisión de Moodys pone de manifiesto los límites de la actual estrategia de rescates soberanos con condiciones y hace un llamado al Banco Central Europeo para que intervenga de forma decisiva. El consenso del mercado soslaya el problema de la deuda europea y pone el énfasis en la crisis de confianza, en gran parte, debido a la reticencia del BCE de entrar con fuerza en el mercado cuando se produce el pánico. Por ello los analistas apuestan ahora que la decisión de Moodys podría poner fin a esta resistencia.
Si bien el BCE se ha mantenido callado, ya hubo conatos frente a la decisión de Moodys: Andrew Bosomworth, director del fondo PIMCO, anunció que va a reducir la cartera de deuda soberana alemana y señaló que prevén una rebaja de rating para el país. Si bien es difícil ver a los inversores europeos sacando sus fondos en masa de Europa, para los extranjeros la advertencia de Moodys se suma a la presión ya existente de reducir su exposición a la región, sobre todo cuando se descuentan nuevos recortes de tasas y proliferan los rendimientos negativos en los países con riesgo crediticio limitado. Los inversores deben tomar la llamada de atención de Moodys como un recordatorio de que el rendimiento de los bonos a 10 años alemanes no puede caer eternamente mientras la rentabilidad de los españoles e italianos se dispara.


Dejá tu comentario