9 de noviembre 2009 - 00:00

Cita hoy en Berlín para recordar caída del Muro

Estudiantes secundarios posan junto a las piezas de dominó que pintaron en Berlín. El derribo de éstas, dispuestas como una larguísima cadena, será uno de los actos que marcarán los festejos por la caída del «muro de la infamia» y el inicio de la reunificación alemana.
Estudiantes secundarios posan junto a las piezas de dominó que pintaron en Berlín. El derribo de éstas, dispuestas como una larguísima cadena, será uno de los actos que marcarán los festejos por la caída del «muro de la infamia» y el inicio de la reunificación alemana.
Berlín - Con el derribo de una cadena de gigantescas piezas de dominó que simbolizará la caída del Muro de Berlín culminarán hoy los actos del 20° aniversario de ese acontecimiento que supuso el fin de la división de Alemania y Europa.

Ese acto simbólico culminará las celebraciones en la Puerta de Brandeburgo, donde la canciller Ángela Merkel reunirá a estadistas de todo el mundo para festejar la revolución pacífica que llevó a la caída de la Cortina de Hierro y, menos de un año después, a la reunificación de Alemania.

Berlín está invadida por decenas de miles de turistas que no quieren perderse el despliegue de medios que tuvo lugar con motivo de este cumpleaños y que supera con creces el programa festivo de hace diez años.

La ocupación hotelera es prácticamente del ciento por ciento, y desde primeras horas del sábado están abarrotados todos los puntos de la ciudad en los que hay algún trozo de muro o otro tipo de símbolo que recuerde la división del país.

Los actos protocolares por la caída del Muro de Berlín comenzarán pocas horas antes con una recepción en el Palacio de Bellevue por el presidente de Alemania, Horst Köhler, que recibirá a sus invitados ya entrada la noche al final de un espectacular pasillo formado por soldados con antorchas.

Invitados especiales serán los representantes de las cuatro potencias aliadas que se repartieron Berlín al término de la Segunda Guerra Mundial, el presidente de Rusia y de Francia, Dmitri Medvédev y Nicolas Sarkozy; el primer ministro británico, Gordon Brown; y la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, quien llegó ayer a Berlín.

Las autoridades alemanas cuentan también con la presencia de jefes de Estado y Gobierno de los 27 países miembros de la Unión Europea.

Todos ellos, acompañados también por destacados activistas de la revolución pacífica en la República Democrática Alemana (RDA), se desplazarán seguidamente a la Puerta de Brandeburgo para asistir a un breve concierto de la Staatskapelle de Berlín y el coro de la Staatsoper Unter den Linden bajo la dirección del argentino-israelí Daniel Barenboim.

También actuarán brevemente el grupo clásico Adoro, el cantante Jon Bon Jovi, el grupo percusionista Stamping Feet, Paul van Dyck, que estrenará su himno creado para la ocasión «We are one», y Christian SteinhTMuser.

Todos los estadistas e invitados cruzarán después unidos y simbólicamente la Puerta de Brandeburgo para escuchar las intervenciones de Merkel, el alcalde-gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, y los representantes de las cuatro potencias aliadas que se repartieron Berlín tras la guerra.

El acto solemne acabará con el derribo de la cadena de piezas gigantes de dominó de 1,5 kilómetro de longitud a lo largo del trazado del antiguo Muro de Berlín, pintadas por numerosos artistas, escolares y estudiantes para recordar el fin de la división de Berlín, Alemania y Europa.

Los invitados a las celebraciones por el aniversario de la caída del Muro de Berlín serán agasajados después durante una cena en la Cancillería Federal por Merkel y su marido, el científico Joachim Sauer.

Antes y a primeras horas de la tarde, la canciller alemana, acompañada por los Premios Nobel de la Paz Mijail Gorbachov y Lech Walesa, se habrá acercado al antiguo puesto fronterizo interalemán de la Bornholmer Strasse, donde darán un paseo por el antiguo trazado del Muro.

Convertido ya en un museo, el puesto fronterizo de la Bornholmer Strasse fue el primero en abrir sus barreras la noche del 9 de noviembre de 1989 para dar lugar a un flujo de miles de ciudadanos germano-orientales ansiosos por conocer el sector occidental de la ciudad, que les había estado vetado durante casi tres décadas.

La propia canciller alemana, que trabajaba entonces como física en Berlín Oriental, cruzó esa noche mágica el Muro de Berlín por ese lugar y, según confesó, celebró con cerveza la caída del Muro en casa de unos desconocidos en el sector occidental de la ciudad.

Agencias EFE, DPA y ANSA

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