Clara imagen de tensión

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Por debajo de la chatura general, es posible leer claramente que en el mundo corre una línea de alta tensión, llevando no poca cautela: y mucha adrenalina. A tal punto que ni el siempre oportunista ambiente de Wall Street pudo extraer ayer nuevas subas del índice. Y terminó bien «planchando», tanto como para dar la curiosidad de un 0,0% en la estadística del Dow Jones. Rueda que fue algo más «viviente» en el panorama europeo, si bien con una tónica bajista. Y llegando al Cono Sur, la nota fue dada por el Bovespa, que se fue de largo para marcar un daño del 1,66%.

La señal de «alerta» que surgió como mandato global quedó plasmado en las dos fechas iniciales. Mientras en Buenos Aires, agregado el caso de Siderar que prosigue mostrando la anormalidad de estar «suspendida». Aquí la imagen también resultó muy clara: seguir fabricando el «embudo» de órdenes como para arribar a un ritmo de mínima expresión y que no alcanzó si los $ 29 millones de efectivo. Diferencias de dos bajas, por cada alza, con indicador principal Merval que nunca pudo superar el cierre del lunes: en los 3.395 puntos. A cambio, debió remontar desde un descenso que lo llevó a los 3.354, para finalizar en medio de los extremos con 3.375 unidades.

Esto arrojó un 0,6% de caída y haciendo todavía insuficiente la gran detención de negocios producida: como el arma defensiva ortodoxa.

Semana inicial donde parece pisarse sobre brasas, mirando hacia todos lados, teniendo temor hasta de sombras o fantasmas. La Bolsa, acurrucada.

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