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Clásico: puja comercial Argentina-Brasil
Cristina de Kirchner al volante de un camión Iveco presentado ayer, contenta por los datos alentadores que está mostrando el sector automotor.
La Presidente estuvo ayer en Córdoba encabezando un acto por el cuadragésimo aniverde la planta de IVECO
en la localidad de Ferreyra. Tras la presentación del nuevo camión Cursor del Grupo Fiat, lanzó una promesa a los empresarios que la escucharon: «Hablaremos con nuestro principal socio del Mercosur para que levante las prohibiciones de ingreso de camiones argentinos», aseguró junto al gobernador Juan Schiaretti, el presidente de Fiat
Argentina, Cristiano Rattazzi, y demás directivos de la única fábrica de camiones livianos y pesados del país.
«Una asociación estratégica debe tener ventajas para los dos socios y estoy segura de que cuando venga el presidente Lula vamos tratar este tema y llegaremos a un acuerdo, pero nosotros vamos a hacer el esfuerzo para acordar con las cámaras, las fábricas y el Estado para renovar las flotas de camiones», sostuvo luego.
La gestión de la Presidente no encuentra un precedente alentador acorde con lo ocurrido en las últimas semanas. El Gobierno brasileño acaba de aplicar restricciones a la importación de productos agrícolas argentinos. La medida implica el fin de las licencias automáticas para el ingreso de harina de trigo, vinos, ajo, aceite, aceitunas y algunos tipos de raciones para alimentar animales. Incluso se estudia la aplicación de una sobretasa para la harina de trigo.
Esta iniciativa, emprendida la semana pasada por la Secretaría de Comercio Exterior, bajo la órbita del Ministerio de Industria, atiende reclamos
de los molineros del sur brasileño, afectados por los estímulos que el Ejecutivo argentino da a los exportadores de harina. En Brasil aseguran que están adoptando una medida que la Argentina ya aplica desde hace más de un año, cuando eliminó licencias automáticas en varios rubros, como calzados y electrodomésticos.
Con la mirada puesta en las negociaciones bilaterales que se inician en noviembre, Cristina de Kirchner se animó a trazar en Córdoba un panorama alentador para la industria automotriz. «Se comienzan a ver signos de reactivación», aseguró, y propuso la puesta en marcha de un plan estratégico entre las empresas, las cámaras del sector y el Estado «para articular esfuerzos y seguir creciendo».
Según el pronóstico de la jefa de Estado, la producción automotriz de este año llegará al «medio millón» de unidades, pese a que «en enero la producción se estimaba en 300 mil», subrayó. Aun así, admitió que el sector registrará en 2009 una caída del 16% con respecto a lo producido durante 2008. La Presidente reconoció a su vez que «la política de incentivo al sector mediante algunas ventajas crediticias, como el convenio firmado ente el Banco Nación e IVECO con tasas más accesibles, no fue suficiente para lograr la venta y recambio de camiones». Pero subrayó que hasta el 26 de noviembre, fecha del almuerzo de la cámara de transportistas, «habrá tiempo para sentarnos a delinear un plan estratégico para articular esfuerzos entre todos los sectores».


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