29 de octubre 2015 - 00:15

Claudia Sobrero y el trágico final del artista Lino Palacio

Se llamaba Lino Palacio Calandrelli y había nacido en noviembre de 1903. Con los años se convirtió en uno de los más grandes artistas del dibujo y la caricatura gráfica del país. Fue el autor de los inolvidables Don Fulgencio, el hombre que no tuvo infancia, y Ramona. Pero, lamentablemente, sus días terminaron de la peor manera: fue brutalmente asesinado junto con su esposa.

En el verano del 84, Claudia Alejandra Sobrero tenía 21 años y vivía con Jorge Palacio Zorrilla, sobrino nieto de Lino Palacio. Con el joven tenía una hija, mientras que también una segunda nena de una relación anterior. En enero la pareja había viajado a Mar del Plata, donde veraneaba Lino y le habían sacado una copia de la llave del departamento del artista de la avenida Callao 2.094, quinto piso. Lo hicieron para robarle 10.000 dólares.

Lino y su mujer Cecilia Pardo de Tavera de Palacio tenían 81 años. En septiembre tenían planeado regresar a Mar del Plata, al menos eso fue lo que había escuchado Claudia que, para entonces, se había distanciado de Jorge e iniciado una nueva relación con un muchacho chileno de 19 años, Oscar Odín González Muñoz. Mientras que un amigo de ellos, Pablo Fernando Zapata completaba el trío que había comenzado a robar para comprar drogas, especialmente ácido LSD.

Claudia y sus cómplices fueron el 14 de septiembre al departamento de la avenida Callao, en Recoleta, y esperaron hasta la noche. La primera versión indicaba que el trío dedujo, por error, que Lino y su esposa no estaban. Los tres ingresaron y fueron recibidos por el artista, que conocía a la muchacha. En una habitación, cuando llegó la Policía, hallaron tres pocillos de café recién servidos.

Luego de tomar el café, empezaron a amenazar al matrimonio para robarle algunas joyas, relojes y un poco de dinero que había en la caja fuerte. Después los asesinaron. A Cecilia la mataron de 16 puñaladas con un cuchillo de cocina. Lino recibió 27 puñaladas y le destrozaron la cabeza golpeándolo con una plancha.

Después de la masacre, los asesinos fueron a un comercio, donde comieron pizzas y jugaron al pool. Los tres, según confesarían al ser detenidos, estaban bajo los efectos del LSD. Y regresaron a la escena para ver el trabajo de la Policía.

Los investigadores de la Policía Federal no tardaron en dar con Jorge, quien confesó el hurto del verano anterior de los 10.000 dólares con la llave copiada del departamento. También contó que su pareja, Claudia, se había marchado de su casa luego de una pelea.

Días después, Claudia fue detenida en Tucumán. También cayeron los cómplices. Zapata se mataría en la cárcel un año más tarde. Claudia Sobrero y González Muñoz fueron condenados por el juez de instrucción Héctor Vecino a reclusión perpetua más accesoria penal por tiempo indeterminado por los delitos de "hurto calificado, homicidio doblemente agravado y robo". Mientras que Jorge Palacio Zorrilla recibió dos años de prisión en suspenso por el hurto de los dólares.

Pero la historia de Claudia Sobrero no terminaría allí. En 1986, durante un apagón que afectó gran parte del área metropolitana, se escapó de la Unidad Penal 3 de Ezeiza, aunque fue recapturada poco después. Fue la primera mujer condenada a la pena máxima y la primera en protagonizar una fuga del mencionado complejo carcelario federal. Cumplió la pena y hoy está libre.

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