Clubes de rugby, las nuevas discos

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El evento de Facebook anuncia un "Gran Baile de Carnaval". Más de 8 mil personas fueron invitadas y 1.200 ya confirmaron que asistirán. Es la Fiesta del Club de Rugby San Albano, de Burzaco. En esta oportunidad, bajo el nombre de Hawaiian Edition, la pista estará cubierta de arena y los tragos destacados serán los de coco, ananá y melón. La clave parece ser la originalidad.

Las fiestas en los clubes de rugby no son cosa nueva en los últimos tiempos y han crecido de forma espectacular. La razón por la que mueven tantos invitados sí se condice con una realidad: los jóvenes buscan seguridad, presupuesto y diversión.

Los dos clubes más tradicionales de zona norte, el SIC y el CASI, suelen armar unas megafiestas que dan para hablar. En la jerga juvenil se escucha que estas fiestas "explotan". En Capital los clubes chicos se lucen más por los terceros tiempos, pero algunos como GEBA logran destacarse con sus eventos que duran hasta el alba.

¿Y el negocio dónde está? Fiestas multitudinarias co- mo las recién nombradas pueden llegar a convocar a unas 5 mil personas, un número que llega a generar una recaudación aproximada, sólo con las entradas, de $ 25 mil. No hay una cantidad exacta de las veces que se realizan estas fiestas por año. Lo que sí varía es el fin. Si la intención es juntar fondos para una gira, las entradas van entre $ 50 para las mujeres y $ 60 para los hombres. A veces, las anticipadas son parte del negocio para asegurar invitados. Allí, los tragos son más baratos que en las discos tradicionales ya que un fernet se vende a $ 20, en lugar de $ 40. En el caso de las cervezas suelen arreglarse alianzas. A cambio de un sponsor, las compañías regalan sus bebidas o las venden a los clubes a precios bajos, lo que después se refleja en la barra.

En medio de una charla con jugadores de los planteles superiores de Banco Nación, Centro Naval y Newman, se desliza que estas fiestas generan riña con los boliches de la zona. Es que la popularidad de estos eventos perjudica a los locales nocturnos, que cuentan con menos jóvenes.

Como cada club es un mundo, las fiestas son de todo tipo. Halloween y Navidad son dos fechas obligadas. El Manuel Belgrano suele organizar, en su predio de Saavedra, las fiestas más populares de Navidad. Aprovechando la escasez de planes, ¿y la inflación?, las entradas costaron el año pasado $ 80.

También están los que organizan las matineé para juveniles todos los viernes. Nada de alcohol para los menores, pero se venden gaseosas y hamburguesas. Las fiestas por simple diversión son otra opción. Allí no cobran entrada, pero juntan algunas migas con los tragos.

La organización de todo suele estar en manos de los jugadores. Para poder realizarlas necesitan contar con una habilitación, razón por la cual algunos clubes han sido sancionados.

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