Colectiveros amagan con abandonar CGT

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La falta de respuesta del Gobierno a los reclamos sindicales sacudió la vida interna de las centrales sindicales. Mientras varios dirigentes coquetean con una posible reunificación de las dos vertientes principales de la CGT, uno de los gremios hasta ahora alineados con el Ejecutivo amagó con abandonar la organización que lidera Antonio Caló. Se trata de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el sindicato de choferes de colectivos, cuyos dirigentes avisaron del malestar que generaron los últimos movimientos de sus pares.

La organización, liderada por Roberto Fernández, fue apartada de la comitiva de la CGT oficialista que mañana visitará al papa Benedicto XVI, en el Vaticano. Y también, de la reunión que se concretó la semana pasada con el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Pierce. En reuniones privadas, Fernández ya había manifestado su fastidio por la indiferencia del Ejecutivo a los reclamos por Ganancias, asignaciones familiares y fondos de las obras sociales, la agenda común de todas las centrales obreras.

Además de la CGT de Caló, la UTA integra el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), un nucleamiento de sindicatos que hasta el año pasado respondían a Hugo Moyano y que se abrieron en rechazo a su estilo de conducción, para integrar las filas del metalúrgico. Fernández, dijeron sus colaboradores, le endilgó al jefe del MASA y del gremio de los taxistas, Omar Viviani, haber organizado de manera unilateral la visita al Papa. Mientras que a Gerardo Martínez (albañiles de la UOCRA) le recriminó haber ido por su cuenta y sin consultar a la reunión con Pierce.

Más allá de esos dos episodios, Fernández mantiene una postura crítica hacia el Gobierno al igual que Omar Maturano, de los maquinistas de trenes de La Fraternidad. Juntos son los que más alientan endurecer el discurso frente al Ejecutivo y dar indicios de que en marzo habrá medidas de fuerza. Ayer, cerca de Fernández advirtieron que el próximo mes podría concretarse la separación de la UTA de la CGT de Caló, aunque aclararon que de ser así no habrá desembarco en otro sello. En sentido inverso, pero también como consecuencia de la falta de respuestas de Cristina de Kirchner, varios dirigentes comenzaron a hablar de una eventual reunificación de la CGT. Ayer lo hizo Luis Barrionuevo, para quien Caló y Moyano deberían renunciar a sus jefaturas para apuntalar la unidad del movimiento obrero bajo una nueva conducción. La semana pasada se habían pronunciado en un sentido similar Oscar Lescano (Luz y Fuerza), de la CGT oficialista, y Gerónimo Venegas (peones rurales, UATRE), de la central de Moyano.

Las declaraciones públicas de esos sindicalistas contrastan con las explicaciones que dan en reserva en las dos principales versiones de la CGT. Ni Caló ni Moyano, ni sus más estrechos colaboradores imaginan un escenario próximo de reunificación. En el caso de la CGT oficial, varios dirigentes explicaron que los dichos de Lescano apuntan más a llamar la atención del Gobierno por su negativa a consensuar con el gremialismo las medidas que tienen impacto sobre el bolsillo de los trabajadores. El camionero, en tanto, avisó que no aceptará una fusión de ambas centrales que tenga como condición su apartamiento como líder, un requisito ineludible para los gordos, independientes y exaliados de Moyano que todavía se muestran más cercanos al oficialismo.

El sindicalismo no termina de encontrar el mecanismo para encaminar sus planteos ante el Gobierno. No pudo hacerlo el camionero con un paro nacional y una movilización a la Plaza de Mayo, el año pasado, y tampoco Caló con promesas de diálogo y moderación. Los dirigentes encontraron dos formas de hacerle saber a Cristina de Kirchner su malestar: con advertencias de pedidos en paritarias del 25 al 35 por ciento, y con amagues de reunificación.

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